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Febrero 21 de 2008

Teatro para todos los gustos y bolsillos

De sala, callejero, nacional y extranjero, es lo que se verá en la mayor fiesta cultural de la ciudad y uno de los certámenes teatrales más importantes del mundo.

Dentro de unos días la luz de Bogotá se teñirá con esa peculiar tonalidad de las candilejas y habrá comenzado el único acontecimiento en el país que permite, cuando se revisan las carteleras teatrales de las grandes ciudades, descubrir que varios de los espectáculos que entusiasman a la crítica y a públicos reconocidos por su exigencia o bien han sido vistos en Bogotá o, a menudo, están siendo anunciados.

Al fin de cuentas el Festival de Teatro ha contribuido a transformar la ciudad y le ha permitido a sus habitantes, a veces sin costo alguno, acercarse a refinadas manifestaciones de la estética contemporánea.

Este año la suculencia del menú está a la vista y, como siempre, resulta difícil hablar de tendencias porque la diversidad de lenguajes sigue siendo la nota dominante de un acontecimiento que, a lo largo de su existencia, ha estimulado la pluralidad.

En un programa imposible de abarcar con el detalle deseable, cabe destacar, sin embargo, la nutrida participación del continente americano con obras de reconocimiento mundial como 'La omisión de la familia Coleman', de Argentina, que ironiza sobre la grotesca cotidianeidad familiar o con trabajos de profundo sentido social como 'Otra vez Marcelo' del Teatro de los Andes de Bolivia, compañía cuya participación en anteriores ediciones dejó un magnífico recuerdo.

La designación del Reino Unido como huésped de honor, permitirá aproximarse a las múltiples exploraciones del teatro británico actual. Un ejemplo es la versión vanguardista de 'Cimbelino' de Shakespeare a partir de la deconstrucción del lenguaje propio del autor.

En una paradoja, se trata de una producción realizada por una compañía tan tradicional como la Royal Shakespeare dentro de esa tendencia que, en Gran Bretaña, se ha convertido en constante: la experimentación alrededor de las posibilidades heredadas del arte pop, de los tanteos políticos y del posmodernismo.

No hay duda de que dicha estética estará reflejada en varias puestas en escena que se verán en Bogotá, incluyendo una obra de muñecos para adultos, a partir de un texto de Bukowski, que presentará una compañía escocesa y que en su genero guarda simetría con 'Al final de la partida', de Beckett, también con muñecos, realizada por un grupo italiano. Por su parte, 'Macbeth' del Teatro de Dusseldorf, llena de violencia visual y de provocación, es otro plato fuerte: alborotadora y urticante, parte sin ambages de los conceptos del teatro alemán de vanguardia y plantea una mordacidad sin concesiones.

A propósito, la recreación eslovaca de 'La caída de los dioses', de Visconti, deja adivinar un interés creciente por reconstruir las tramas provenientes del cine -en ese sentido también se presentarán 'La reina Margo', de Serbia y 'La celebración' de Perú -o de la novela- Celama de España, 'Los bajos fondos' de Serbia o un 'Poema ridículo' de Rusia, tomado de 'El gran inquisidor' de 'Los hermanos Karamazov'-.

Lo anterior no significa, por supuesto, que en el Festival no vayan a estar presentes, a veces leídas desde la vanguardia y otras con aproximaciones más convencionales, las obras de los autores clásicos del teatro de texto como Ibsen (Mabou Mines USA), Goldoni (Teatros del Venetto y La Abadía), Bertold Brecht (Malandro), y Heinrich Müller (Villa de Madrid), entre otros.

Como siempre, se disfrutará del oficio de actores de primer nivel y de la mirada de directores de muchos quilates, algunos ya conocidos como el esloveno Tomás Pandur cuya producción Barroco viene precedida del aplauso de la crítica española, o como el inglés Peter Brook con una reciente puesta en escena realizada con su grupo Bouffes du Nord.

Gran interés revisten, en la presente edición del Iberoamericano, los grupos de varios países africanos, de Finlandia, de Canadá, de Francia, de Australia y de Inglaterra que cultivan ese género que se ha dado en llamar "el nuevo circo", en el cual la exploración de un tema conductor y la búsqueda de lo poético lleva al espectador a unas experiencias visuales que rayan en lo onírico.

De igual manera, dejarán una huella indeleble en los asistentes propuestas cuya producción parte de la multimedia, de la interacción de actores con hologramas y de las fusiones entre fantasía y realidad, producto de ese matrimonio siempre sorprendente entre la magia del teatro y la tecnología. Con seguridad deslumbrarán los montajes de 4d de Canadá, h20 de España, Dumb Type de Japón y el grupo brasileño E. de Mello.

No hay duda: los aficionados al teatro estamos ad portas de poder gozar de un repertorio para todos los gustos, con una amplia variedad de géneros, que dará de qué hablar por largo tiempo.

No en vano, cuando se ha asistido a varios festivales y se mira hacia atrás se reconoce que algunos de los momentos de mayor sustancia que se han vivido en el mundo del espectáculo se relacionan, sin falta, con el Iberoamericano.

POR FERNANDO TOLEDO

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