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Febrero 21 de 2008

Para la mesa del amor

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Compartir de una cena o un postre es un excelente modo de avivar el romance.

En gran parte del mundo se celebra febrero como mes del amor, y en muchos países cristianos el 14 de ese mes se consagra a San Valentín,patrón de los enamorados. Su vida de fraile en el siglo III está rodeada de misterio y en su comienzo estas festividades combinaban tradiciones de los primeros cristianos con las de paganos romanos, tradiciones que con los siglos se han simplificado, y por desgracia, según sus críticos, también comercializado.

Hoy sus mayores beneficiados son las industrias de tarjetas de felicitación, flores frescas, chocolates y otros regalos.

Del lado positivo, muchos restaurantes de postín ofrecen menúes que nada tienen que ver con el buen fraile de la leyenda, sino que destacan platos y bebidas que se supone son aliados en las batallas del amor. Esta tradición se origina en el culto griego de Afrodita, la diosa del amor, y de su hijo Eros.

Por ello se conocen como afrodisíacos o eróticos, y merecen una breve disquisición. A partir de la manzana de nuestra madre Eva, han sido tantos los alimentos y bebidas que han merecido estos calificativos, que sería más fácil catalogar los que no lo ostentan. En Asia y América precolombina su lista incluía jengibre, aguacate, pimienta, pepinos de mar, aletas de tiburón, ajíes picantes y chocolate.

Griegos y romanos preferían congrio, erizos marinos, espárragos, torcazas y bocados tan exóticos como vulvas de cerda rellenas con verduras y mucha pimienta. Por su parte, los hijos de Mahoma tienen fe en la leche de camella, los garbanzos y la miel de abejas, la cual originó la expresión 'luna de miel'. Europa moderna aportó trufas, alcachofas, hígados de raya, criadillas, ostras y hongos silvestres.

Un sabio concretó así tema tan vasto y complejo: "Si quieres ser amado, ama". O sea que los poderes afrodisíacos existen sólo en nuestra imaginación. Como estímulo para ejercitarla, ofrezco tres breves recetas que no exigen ingredientes exóticos ni costosos como trufas o erizos marinos, sino que cualquier esposa o novia puede preparar en su cocina al amado (o viceversa) para compartir una cena íntima durante el Mes del Amor. Porque Casanova dijo: "Una mujer que no sabe gozar en la mesa, tampoco sabrá hacerlo en la cama".

Menú para enamorados

Todos los ingredientes son, claro está, para dos.

  • Aperitivo: Salpicón verde y plata
    2 tazas de ostras frescas crudas sin concha
    2 tazas de aguacate maduro en trozos o globitos
    ½ taza de cebolla bien picada
    ½ taza de tomate maduro picadito.

    Para el aliño
    2 cucharadas de aceite virgen de oliva;
    1 cucharada de vinagre balsámico;
    ½ taza de trocitos de ajo refritos; toque de ají pique;
    sal y pimienta al gusto.

    Preparación: Se mezclan suavemente los ingredientes en una fuente y se enfrían 1 hora en la nevera. Antes de servir se aderezan con el aliño previamente mezclado y se decoran con tallos de cebollina y rajitas de tomate.
  • Plato principal: Medallones de pescado para ninfas, 2 rodajas de pescado bagre bien fresco de unos 15 cm. de diámetro y 2 ½ de grueso; 1 cucharada de harina de trigo; 2 tazas de crema de leche espesa, ¼ de taza de aceite de oliva; sal y pimienta al gusto.

    Para el adobo
    2 cucharaditas de jugo de limón y otras tantas de naranja agria; 1 pizca de azúcar negro y otra de nuez moscada; ½ copa de vino blanco seco; ¼ taza de ajo finamente picado;  ¼ de taza de aceite de oliva. Para decorar: cuatro langostinos grandes y seis mejillones crudos en su concha (opcional).

    Preparación: Lave el pescado, eliminando escamas o pellejos para que luzca inmaculado, y déjelo adobando en una fuente desde la víspera. A la hora de cocción, en una sartén a medio fuego dore con aceite los medallones por ambos lados pero ¡ojo! que no se sancochen demasiado. Saque el pescado de la sartén y mezcle allí los jugos y el aceite caliente con la crema y la harina ya combinadas, sin dejar de rebullir hasta que espese la salsa.

    Coloque de nuevo el pescado en la sartén, cubra con la salsa y déjelo conservar a fuego lento unos 5 minutos evitando que se cocine demasiado. Para servir decore el plato con ramitos de perejil y los langostinos previamente escalfados a punto y pelados.

POR LUIS ZALAMEA

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