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Febrero 21 de 2008

La más linda del mundo

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Foto: Archivo particular
Gran Splendid Ateneo, la librería más grande de Suramérica.

Este edificio que todos, locales y extranjeros, admiran tuvo destino mejor que millonesde 'Cinema Paradiso' desparramados por el mundo. Fue de los pocos que no sucumbió ante uno de los tantos huracanes de 'modernidad' que arrasaron con salas de teatro y cine. Siguió albergando arte y conservando su belleza por la que hoy es reconocido en el mundo.

El bello local que alberga a la librería Gran Splendid Ateneo, de Buenos Aires, es dueño de una rica historia y de un patrimonio arquitectónico por la que ya se lo considera entre las 10 más bonitas del mundo. Aun cuando los vientos del mercado torcieron su destino, ahí está: de pie, remozado de tal forma que su estructura fue respetada en 100% y con un glamour cosechado desde su construcción en 1919, en pleno barrio Norte.

En la frontera exacta con la Recoleta. Esa zona que se conocía como 'El Saint Germain porteño'. El Ateneo del Saint Germain de la imaginación febril de algún porteño poco tiene que ver con, por ejemplo, la librería más famosa del Saint Germain original: Shakespeare & Company, en la muy parisiense Rue de la Boucherie sobre el Sena. Si de buscar comparaciones se trata, esta se asemeja más a una sucursal europea del FNAC.

Son sus frescos conservados, sus molduras centenarias soberbiamente relucientes y su impresionante cúpula pintada bajo el concepto del manierismo, por el italiano Nazareno Orlandi -quien dejó su sello en una alegoría a la paz durante la Primera Guerra- los que captan atención de las casi 3 mil personas que la visitan cada día.

Libros, CD y DVD lo ocupan todo. Lo que hasta 1999 fue boletería, bar, acceso y espacio del acomodador, y la sala de proyección de lo que había sido el cine y Teatro Grand Splendid, los palcos y lo que era el 'gallinero' (en el cuarto piso), hoy están ocupados por literatura, historia, ciencia, diseño, cocina y los infaltables de autoayuda.

Los que justamente se ganaron ese calificativo porque son los que más se venden de los 700 mil volúmenes que de allí salen anualmente desde el 2000 cuando se reabrió como librería. En el foso y el escenario, donde cantó Gardel, danzó la cubana Alicia Alonso y la actriz española Lola Membrives cautivó a los argentinos, ahora cientos de comensales y tertuliantes actúan la vida a diario en el café 'La Imprenta', donde se puede hacer casi todo lo que alguna vez hicieron los actores sobre esas tablas. H
asta las escenas más amorosas, menos fumar habanos.

"¡Habrase visto, librería! El mercado está peleado con la bohemia, hermano. Acá no dejan fumar habanos y tampoco beber alcohol, es solo cafetería. La trilogía perfecta es leer, fumar y beber algo que anime, pero acá no...", se queja un octogenario y compulsivo lector viejo cliente del Ateneo de Florida, allí donde a mediados del siglo XX anidaban bocetos de personajes de Bioy Casares y Borges.

A estos casi 2.300 metros cuadrados de belleza arquitectónica, esos dos grandes amigos y socios literarios llegaron alguna vez a pie. Porque a pie cruzaban la frontera (Avenida Santa Fe) desde el hogar recoleto del autor de 'Diario de la guerra del cerdo' para disfrutar de Rita Hayworth y Tyrone Power, en 'Sangre y arena', aun cuando ellos con Blasco Ibáñez y la tradición española poco y nada.

Tal vez allí acudieron a alguna otra gala pero sin imaginar jamás que nuevos y viejos lectores llegarían ahí, a la que hoy se considera no solo la librería más grande de Suramérica sino también la más bonita, al encuentro con sus obras.

En enero The Guardian la designó como la segunda librería más bonita del mundo, después de la Boekhandel Selexyz Dominicanen, en Maastricht (Holanda) y un puesto por delante de la Livraria Lello, en Porto (Portugal), abierta en 1881.

El edificio fue construido por los arquitectos catalanes, Rafael Peró y Manuel Torres Armengol. Tenía espacio para 500 butacas y 4 hileras de palco y techo corredizo para los veranos. La sala había sido concebida por el inmigrante austriaco Max Glucksman.

La fachada posee una marquesina de estilo griego con cariátides que sostienen los balcones en granito gris. Un trabajo del escultor  roiani, que el arquitecto Fernando Masone, responsable de su refacción y puesta en valor en el 2000 -cuando la adquirió el Grupo Ilhsa (Dueños de El Ateneo, Yenny y Temática.com)-, se esmeró en salvaguardar. A excepción de las escaleras mecánicas que llevan desde la planta baja hacia el subsuelo y algunos otros detalles, la estructura original está intacta.

En el fin de siglo, en que le dio paso a la librería, ya no funcionaba como teatro. Cuando cerró sus puertas no fueron pocos los que lo lloraron y aún lo lamentan. Liliana Ditto, 67 años, recuerda que su padre fue durante años el acomodador. "A veces vengo a recordar mientras leo o compro, pero me sigue dando pena que no sea el cine al que mi padre me traía de niña. Aunque debo agradecer que está en pie".

Cine y teatro en esta etapa del siempre bello Gran Splendid están salvaguardados en miles de volúmenes y DVD ahí en palcos y plateas... ¡Perdón!... En los estantes.

POR JOSÉ VALES
BUENOS AIRES

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