Las letras turbias
Por: POR DOMINIQUE RODRÍGUEZ DALVARD / REDACCIÓN EL TIEMPO | 11:15 p.m. | 28 de Septiembre del 2011
El libro de artista de Johanna Calle está constituido por dibujos de cada letra del alfabeto.
Foto: Archivo particularEl libro 'Abecé' de Johanna Calle, fue presentado en la Bienal de Estambul.
Todo empezó con León de Greiff. Con un retrato del poeta hecho de palabras, sus propias palabras. Un soneto que escribió sobre sí mismo va perfilando su figura.El verso "Poeta... en ocasiones, aunque imbrico / música y poesía, verbo y clave, / dolor y burla, rictus y pirueta" delinea sus barbas y sus gafas, algunos mechones rebeldes.
Lo vemos, allí, amoroso. Y vemos, también, cómo la obra de Johanna Calle (1965) fue tomada por las palabras para hacerse dibujos. De esto ya hace casi una década. Hoy su trabajo no cesa de exponerse en ferias y exposiciones de relevancia mundial e interesa a coleccionistas tanto locales como extranjeros.
De ahí que su presencia este año en la XII Bienal de Estambul con el libro de artista 'Abecé' sea un resultado lógico de su juicioso oficio. Luego de los retratos de los poetas, siguieron 'Zona Tórrida' (2006) y 'Laconia' (2007), dos extensiones de su trabajo con el lenguaje. La primera exposición develaba una belleza en doble faz.
Una delicada muestra de dibujos botánicos estaba construida, invasivamente, por las palabras de un estudio científico que demostraba cómo la contaminación está mutando a la naturaleza; un malestar disfrazado.
Luego, en 'Laconia', creó un mundo regido por la falta de justicia -transcribe todo 'El proceso' de Kafka- y en el que la prensa está llena de palabras huecas, inexactas, mentirosas.
Los dibujos, aparentemente inofensivos, tomaban vida propia gracias al poder de las palabras. Calle cita al propio De Greiff y aparece entonces una consigna que acompaña su trabajo: "Hay que escribir claro, pensando turbio..." decía el poeta.
"Yo diría que hay que pensar claro, dibujando turbio", asegura la artista. Y eso son sus dibujos, tan hermosos como obsesivos y perturbadores. 'Abecé', su obra más reciente, va a la esencia del lenguaje que tanto ha usado durante estos años: el alfabeto.
Cada letra, que bautiza como la be, la ce, la de, la pe, la ene, la zeta... en letra pegada y entrenada, es una entidad propia. Algunas se buscan y se encuentran, otras se repelen, otras simplemente están, indiferentes.
"Calle postula convenciones lingüísticas como contratos sociales que contienen latentes estructuras simbólicas de poder. Ella usa el dominio del arte para interrogar o ignorar las reglas de la gramática y las del arte del dibujo: construye sistemas basados en sus propias reglas y códigos inventados", describe Ana Sokoloff, coeditora del libro junto con Donna Wintgate (S/W Ediciones, de Nueva York).
El libro también contó con la colaboración de la galería Casas Riegner. Las palabras. Serán las palabras, Muchas de ellas turbias, como diría el poeta.
Por Dominique Rodríguez Dalvard / REDACCIÓN EL TIEMPO
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