D de David Lloyd

D de David Lloyd

El británico es un venerado ilustrador y es reconocido por haber dibujado la mítica 'V de Vendetta'.

David Lloyd

David Lloyd hace parte de la vieja guardia del mundo de los cómics, con más de cuarenta años de experiencia. Es uno de los invitados a la Feria del Libro de Bogotá.

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15 de abril 2018 , 03:49 p.m.



Nadie podría decir que la labor de su vida ha sido en vano: con su vena para dibujar, David Lloyd vivió de la publicidad en Londres antes de lanzarse valientemente a hacer caricaturas. Pasó vicisitudes antes de llegar victorioso a Marvel UK, donde en el vaivén de trabajar en diversos proyectos logró crear al personaje de Night Raven, un vigilante en tiempos de la prohibición, llenos de vicios y violencia. Hellblazer, Wasteland y Kickback son obras que validan sus proezas como artista. Recientemente, viendo el vil estado de una industria víctima de los caprichos del papel, dio vida a Aces Weekly, su visión sobre cómo hacer cómics con tecnologías de vanguardia, en la era de internet. Pero los geeks y los versados en cómics lo valoran por una cosa en particular, su mayor victoria: que su pluma virtuosa vio nacer, entre viñeta y viñeta, al vigilante vengativo, vestido como Guy Fawkes, que protagoniza V de Vendetta.

Trabajó durante varios años en un empleo en publicidad antes de arriesgarse a intentar los cómics. ¿Eso es tan loco como suena?

La publicidad fue mi trabajo después de abandonar la escuela. Me convertí en un artista comercial, aunque me encantaban las historietas y las hacía de vez en cuando por diversión. Todo el tiempo, en el estudio de publicidad, durante los almuerzos, estaba dibujando cómics. Y en las noches, en casa, los dibujaba también. Así desarrollé el amor por ellos. Conforme pasó el tiempo, sentí que de verdad quería dedicarme a esto, vivir de los cómics. Entonces creé unos personajes para una caricatura en los periódicos y los mandé a una agencia que se especializaba en publicar ese tipo de arte. Recibí una carta de ellos muy halagadora, que me hizo renunciar inmediatamente a mi trabajo en publicidad. ¡Fue una locura! Pero estaba tan emocionado de hacer lo que en verdad quería. Desafortunadamente, la promesa de los personajes que mandé nunca se cumplió, así que tuve que intentar ganarme la vida durante los siguientes cuatro años con trabajos a medio tiempo y cosas así. Finalmente, después de un rato de mandar muestras de mis cómics a varias compañías, empecé mi carrera en la industria. Pero mi periodo haciendo anuncios publicitarios fue muy útil. Dibujar cosas que tienen que atraer a la gente, cosas que quieres que compren, es un buen entrenamiento. Cuando dibujas cómics, los estás vendiendo; estás vendiendo la historia.

¿Y cómo fue entrar a la industria de los cómics en ese momento, en los setenta?

Cuando entré a la industria (la industria de los cómics británica) no había mucha competencia. No es como es ahora, que la hay por montones. No envidio a nadie tratando de entrar al negocio hoy. ¡Todo el mundo quiere dibujar cómics ahora! Pero en ese entonces, si mostrabas que tenías algo de inspiración y hacías un buen trabajo, podías participar en cualquiera de los varios cómics que se estaban publicando en Inglaterra. Y tampoco es que trabajara con mucha gente: era freelancer, que significaba que básicamente la publicación te mandaba el guion y tú lo dibujabas desde casa. Era solo yo y la tabla de dibujar. Era genial. Al fin me estaba ganando la vida con lo que me gustaba.

Dibujar cosas que tienen que atraer a la gente, cosas que quieres que compren, es un buen entrenamiento. Cuando dibujas cómics, los estás vendiendo; estás vendiendo la historia.

¿Era la misma dinámica cuando entró a Marvel UK, en 1978?

Sí. En toda Inglaterra, la gente ya no iba a un estudio y se sentaba a dibujar. Eso era anticuado, ¡incluso para la época en la que estaba trabajando! Empecé ahí porque uno de los editores de mi antigua carrera había entrado a Marvel UK. Ahí estaban haciendo un cómic que se llamaba Hulk Weekly, que básicamente estaba aprovechándose del hecho de que la serie de El increíble Hulk había sido estrenada en Inglaterra. En fin, esas ediciones tenían un montón de historias. Yo fui comisionado a hacer una de ellas, de un personaje que se llamaba Night Raven, que era una especie de vigilante enmascarado en los tiempos de la prohibición en Norteamérica. Ese fue el precursor de V de Vendetta. El editor que me mandó a hacer ese trabajo, cuando fue despedido de Marvel, fundó su propia revista independiente, Warrior, y quería a un personaje enmascarado, similar a Night Raven.

Los cómics de Night Raven tienen un estilo muy similar a V de Vendetta. Aparte del personaje, ¿también transportó el estilo a este nuevo proyecto?

La cosa es que siempre me han atraído los conceptos bastante oscuros. Supongo que, en el caso de Night Raven, apliqué el estilo que necesitaba: es un personaje que sale de las sombras, bastante misterioso y oscuro. Es noir. Y cuando hicimos V de Vendetta, tomamos ese mismo estilo. De hecho, necesitábamos que fuera más agudo, porque esta era una historia sobre un futuro rígido y frío. Así que dije: “Bueno, busquemos un estilo rígido y frío”. Cuando fue publicado originalmente, en blanco y negro, se sentía mucho más oscuro que Night Raven. La cuestión sobre vender una historia –y esto aplica al cine y a cualquier medio narrativo– es que usas las herramientas que tienes para hacerla funcionar. En este caso, aplicas el estilo para adaptarse al tema.

Usted ya había trabajado con Alan Moore durante sus días en Marvel UK.

Lo conocí cuando trabajamos en Doctor Who Magazine. Yo estaba haciendo historietas para esa revista y a él le comisionaron escribir algunas. Era un hábito mío llamar a los escritores y hablar sobre sus historias. Así que lo llamé y hablamos. Nos seguimos viendo en reuniones de creadores de cómics (no había muchas convenciones en ese entonces, pero se hacían reuniones y cosas así), nos tomamos unos tragos y lo pude conocer bien antes de que le pidiera una mano con V de Vendetta. Porque al principio me pidieron hacer este personaje, me dijeron que dibujara y escribiera la historia. Pero ya conociendo a Alan, estaba seguro de que si él estaba a bordo, escribiéndolo, ese cómic sería mucho mejor.

David Lloyd

David Lloyd habla sobre la génesis de 'V de Vendetta'.

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Alan Moore es muy conocido por ser un perfeccionista, por cosas como sus guiones y demás. ¿Fue la misma dinámica de trabajo cuando hicieron este cómic?

Bueno, déjame decirte algo: me hacen esta pregunta muchas veces, y usualmente es por la idea de que Alan escribe estos guiones superdetallados. Tengo que decirte que, cuando yo trabajé con él, no hizo nada de eso. Sé que ha escrito guiones así para otros artistas desde, bueno, desde que dejó de trabajar conmigo. Pero fui la primera persona con la que colaboró y, si hubiera hecho algo así, no hubiera seguido con él. Tengo puntos de vista muy fuertes sobre la libertad que el artista y el escritor deben tener para una relación laboral ideal, para que puedan contribuir por igual. Bueno, sí empezó a escribir de más hacia el final, pero nosotros solo bromeábamos al respecto. El día en que el guion se vuelve demasiado detallado, demasiado intrincado, el artista se vuelve solo una fotocopiadora.

¿Cuáles son sus influencias, particularmente en películas y programas de televisión?

Toda mi vida he sido inspirado por cosas así, crecí viendo televisión: The Man From U.N.C.L.E., Ray Harryhousen, The Prisoner. La manera en la que dibujo está completamente influenciada por eso. De hecho, creo que sin la serie The Prisoner nada de V de Vendetta existiría. Porque ese mensaje de individualidad de la serie también es central para nuestro cómic.

En ese entonces, antes de los noventa, ¿esperaba que sobreviviera tanto tiempo, que la gente lo siguiera leyendo treinta años después?

No. Sabíamos que estábamos haciendo algo genial, algo que quería lograr una audiencia más amplia que la mayoría de los cómics. Muchas de las técnicas que utilicé son diseñadas para alcanzar otras audiencias, como que no hay onomatopeyas porque parece algo para niños. Pero no teníamos idea de que llegaría tan lejos como lo hizo. Aunque creo que V de Vendetta no fue realmente apreciado sino hasta que se compiló. Cuando fue una miniserie, no tuvo la atención que se merecía. Watchmen se llevó toda la publicidad. Pero cuando se convirtió en una novela gráfica, en una colección, se volvió un éxito.

¿A qué aspira cada vez que hace un cómic?

Me interesa hablar de cosas que son importantes, que tienen algo que decir. Como Kickback, la única novela que he escrito y que habla sobre la idea de corrupción. Al principio de mi carrera decidí que trataría de elegir, lo más que pudiese, las cosas en las que quería trabajar, para no terminar simplemente pagando las cuentas con lo que hago. Si quieres dibujar a Spider-Man por quince años, that’s great. Hay muchos artistas que quieren hacer eso y pueden hacerlo, y los respeto. Pero si estás contando una historia, tiene más peso si significa algo, si dice algo.


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