Habla empresario vinculado al burdel El Castillo

Habla empresario vinculado al burdel El Castillo

Carlos Medina dice que no es socio del local, aunque fue extraditado con uno de sus dueños.

El Castillo

"No tengo haciendas ni sociedades. Solo los bienes de mi familia".

Foto:

CARLOS ORTEGA/ EL TIEMPO

06 de marzo 2017 , 11:08 p.m.

En el operativo de hace 20 días, en el que la Fiscalía incautó varios bienes vinculados con la mafia, incluyendo el burdel capitalino El Castillo, salieron a relucir dos nombres: el de José Ricardo Pedraza y el de Carlos Manuel Medina Acosta.

El primero de ellos, Pedraza, figura en las escrituras de constitución del burdel y en una extradición, solicitada por el gobierno de Estados Unidos, que lo acusó de lavado de activos producto del narcotráfico.

El otro, Carlos Medina, también fue extraditado por esos mismos hechos y accedió a hablar con EL TIEMPO de ese proceso, fechado en el 2005, que acaba de desencadenar en la incautación de sus bienes y de los de su familia.

El expediente mafioso

“Estuve detenido en Estados Unidos dentro de una investigación por lavado en la que también está el señor Pedraza. Pero yo no soy ni accionista ni dueño de El Castillo”, advierte Medina.

Según él, terminó privado de la libertad durante 16 meses por una operación encubierta de la DEA.

Medina dice que conoció a Pedraza cuando incursionó en el negocio de la construcción: “Él era ganadero y dueño de una ferretería en Kennedy”.

Pero sus problemas empezaron cuando conoció a un piloto interesado en hacer negocios de todo tipo. Desde importar semillas de girasol hasta traer material de construcción, que luego le vendía a Pedraza.

Un día el piloto, al que le decían ‘Capi’ o ‘Quemado’, me pidió que le consiguiera 160.000 dólares urgentes. Yo hice algunas llamadas y luego me llegó una orden de captura con fines de extradición”, narra Medina.

Según el expediente, tanto Medina como Pedraza fueron remitidos a la cárcel de máxima seguridad de Cómbita, con capos como los Rodríguez Orejuela, ‘Don Diego’ y hasta el sicario ‘Popeye’, a la espera de su extradición.

Medina permaneció allí 10 meses y otros 3 detenido en una prisión provisional en Miami.

Con abogado de oficio, terminó por demostrar que no sabía de las actividades de ninguno de los implicados y aceptó uno de los cargos que se le hacían: lavado. Por esa conducta fue condenado a 3 meses de cárcel. Y si bien salió por tiempo cumplido, estuvo tres meses más en prisión mientras lo deportaban.

Cuando creyó que esa historia había quedado en el pasado, la Fiscalía le notificó que sus bienes entraban a un proceso de extinción. El ente acusador aseguró que todas las propiedades ocupadas en el reciente operativo, incluido El Castillo, tienen como origen el narcotráfico.

Pero Medina asegura que no posee ni haciendas ni sociedades ni acciones en El Castillo. Además, que los bienes que le incautaron fueron adquiridos por su núcleo familiar y no están relacionados con la mafia.

Ahora se lo tendrá que demostrar a la Fiscalía que hace cuatro días le notificó oficialmente el inicio del proceso contra sus bienes y los de su familia, con fines de extinción.

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u.investigativa@eltiempo.com

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