Las primeras nueve horas del caso Juan Carlos Varela
Por: REDACCIÓN ELTIEMPO.COM |
La 'vuelta del guarapo', el lugar exacto del accidente.
Foto:ELTIEMPO.COM revela detalles del proceso contra el joven que arrolló a motociclistas en La Calera.
Poco antes de las 10 de la noche del pasado sábado 7 de julio, a Nélber lo sorprendió un fuerte golpe a las afueras de La Calera, en el punto conocido como la 'vuelta del guarapo', en la estrecha vía que comunica a Bogotá.
Nélber, que cuida un lavadero al aire libre a un costado de la vía, corrió hacia el sitio, según relata, detrás de una enfermera que salía de la clínica Nuestra Señora del Rosario, de Saludcoop, que queda a unos cuantos metros.
Allí se encontró con pedazos de motos, cascos, cuatro personas tiradas en el suelo, sangre y una confusión de gritos. "Veía a los motociclistas pasando. Algunos ocupaban los dos carriles. Escuché un ruido muy fuerte. Después, vi el carro y los destrozos. La gente estaba muy brava", relata Nélber.
Entre la multitud estaba Juan Carlos Varela. Según la Fiscalía, el comisionista de 25 años manejaba, en estado de embriaguez, un Mercedes Benz y se llevó por delante una caravana de motos. En el hecho murieron Édgar Fajardo, Susan Padilla y Emilse Quiroga, (Lea también: A la cárcel, conductor que arrolló a tres motociclistas en La Calera).
Hoy, el joven está recluido en la cárcel La Modelo, de Bogotá, después de que la Fiscalía le imputó el delito de homicidio en calidad de dolo eventual y lesiones personales, por lo que podría pagar hasta 37 años de cárcel.
El papel de la Policía
ELTIEMPO.COM habló con más testigos del hecho en la zona y relataron que minutos después del hecho llegó el patrullero Alejandro Grisales a atender el caso y llamó a su superior, quien se hizo presente en el lugar. Se trata del intendente de la Policía Francisco Aguilar, que estaba a cargo de la estación de Policía de La Calera ese fin de semana y quien estuvo al mando en toda la operación.
Tanto vecinos del lugar como investigadores afirmaron que Varela se veía en estado de alicoramiento al lado del carro destrozado, mientras que su compañero de viaje, Andrés Felipe Cabal, estaba sentado al lado del vehículo hablando por celular.
La Fiscalía indaga si en ese momento de la noche Varela habría ofrecido dinero a los familiares de las víctimas, algo que ha rechazado tajantemente el abogado del joven.
Si bien Nélber dice que no vio agresiones físicas y el abogado de las víctimas, César Londoño, insiste en que no iban a linchar a Varela, investigadores aseguraron que, aunque el caso está en revisión, al parecer sí hubo agresiones.
Lo concreto es que tanto Varela como a Cabal fueron trasladados a pie desde el lugar de los hechos hasta la estación de la Policía en el centro del municipio, a unos cuantos kilómetros. Entre tanto, llegó la ambulancia del centro de salud del municipio para atender a un herido.
El escolta del Alcalde
Tanto la Fiscalía como la Procuraduría y la misma Policía Nacional intentan establecer qué pasó después.
Lo concreto es que Varela y Cabal llegaron a la estación de policía de La Calera y, testigos del hecho, afirmaron que hasta allí llegaron los motociclistas. En ese entonces una decena de policías participaban del operativo, entre ellos, Stalin Molina, quien es escolta del alcalde del municipio, Álvaro Vanegas.
Sobre esto, el secretario de Gobierno de La Calera, Manolo Gaona, le dijo a ELTIEMPO.COM que el agente Molina, cuando no está con el alcalde, labora como cualquier policía de la estación. Así mismo, dijo que la Alcaldía no tiene ni ha tenido relación con Varela.
Con todo, mientras que autoridades afirman que siempre estuvieron en los calabozos de la estación, hay versiones de motociclistas quienes afirmaron que los vieron salir y que fueron recapturados.
Fue hasta la medianoche, cuando, por pedido de la defensa de las víctimas, se llevaron a Varela y Cabal a que se hicieran la prueba de alcoholemia en el centro de salud del municipio. Allí se negaron a practicársela, por lo que un médico indicó que, entonces, se le haría al joven la prueba de aptitud, que dio con un resultado de grado 2 de alcohol.
"Siempre se identificó a Juan Carlos Varela como el que iba conduciendo", dijo una fuente del centro médico.
Entre tanto, fuentes de la Policía afirmaron que, debido a los supuestos inconvenientes con los motociclistas, hasta las 2 de la mañana les leyeron los derechos.
Casi las 6 de la mañana dos agentes, el subintendente Contreras y el patrullero Alejandro Grisales, llevaron a los vinculados al accidente a la URI de Usaquén, en Bogotá, donde se iba a presentar a Varela a un fiscal. Sin embargo, tal como lo afirma la defensa de las víctimas, no existen registros de entrada y de salida de los cuatro en la URI.
Es por eso que la Procuraduría estuvo indagando ayer jueves a los dos oficiales en La Calera, debido a que los agentes han asegurado que el fiscal les dijo esa mañana que hubo fallas en la detención porque la lectura de derechos se hizo a las 2 de la mañana, cinco horas después de haberse producido el hecho, por lo que les dijo que debían dejarlos libres.
ELTIEMPO.COM se ha tratado de comunicar insistentemente con familiares de Varela, con el fin de que dieran la versión de los hechos, pero no contestaron.
REDACCIÓN ELTIEMPO.COM
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