Identifican los restos de desaparecido en el Palacio de Justicia

Identifican los restos de desaparecido en el Palacio de Justicia

Se trata de Bernardo Beltrán Hernández, quien trabajaba como mesero.

Palacio

La madre de Bernardo Beltrán Hernández recibió dos llamadas en las cuales le aseguraron que su hijo fue uno de los primeros en ser evacuados y que no tardaría en llegar a su casa.

Foto:

Archivo particular

01 de septiembre 2017 , 10:31 p.m.

El instituto de Medicina Legal identificó los restos mortales de otro de los desaparecidos durante la toma y retoma del Palacio de Justicia, ocurrida el 6 y 7 de noviembre de 1985.

Se trata de Bernardo Beltrán Hernández, quien para la época de los hechos trabajaba como mesero en la cafetería del Palacio.

La última familiar con la que Bernardo Beltrán tuvo contacto fue con Sandra Beltrán, su hermana, quien para la época tenía 20 años.

“No tenía idea de que iba a durar más de la mitad de mi vida buscando a Bernardo”, dijo Sandra en entrevista con EL TIEMPO.

Cuando desapareció, Bernardo tenía 24 años y había terminado sus estudios de Mesa y Bar en el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena).


Acá reconstruimos apartes de la entrevista: 

Lo que mejor conserva Sandra de su hermano son los recuerdos de los domingos, cuando lo veía jugar fútbol; de las celebraciones familiares y de la mañana del 6 de noviembre de 1985. Ese día Bernardo se levantó temprano, hizo ejercicio, tomó un baño y desayunó. A las 8:30 de la mañana salió de casa de sus padres, en Fontibón, hacia la cafetería del Palacio de Justicia, donde trabajaba desde hacía tres meses y medio como mesero.

Ambos hermanos alcanzaron a cruzar algunas palabras en la cocina. “Después lo acompañé hasta la puerta para despedirnos, como era costumbre. Llegó a la esquina de la cuadra y con una de sus manos me hizo un ‘Adiós’. Fue la última vez que lo vi… Pues el día de la toma, obviamente. Porque en posteriores años lo veo salir (por medio de videos) vivo del Palacio”.

Sandra también recuerda cómo su familia se enteró de la incursión guerrillera en el Palacio y la posterior desaparición de Bernardo.

“Estaba en un supermercado. A través del radiotransistor del vigilante escuché la noticia. No hice el mercado y me devolví corriendo para la casa, prendí la radiola y puse el noticiero”.

Luego intentó comunicarse con María de Jesús, su madre, quien en ese entonces trabajaba en una fábrica textil. “La llamé, pero fue imposible hablar con ella. En la empresa no estaba permitido pasarle llamadas a los empleados”.

JUSTICIA
justicia@eltiempo.com

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