Gustavo Moreno visitó 29 veces al magistrado Bustos y 10 a Ricaurte

Gustavo Moreno visitó 29 veces al magistrado Bustos y 10 a Ricaurte

Mientras defendía políticos, se reunía con los togados. Su hermano trabaja en la C. de Acusaciones.

Gustavo Moreno, el exfiscal anticorrupción, quiere acogerse a la extradición exprés

El abogado Francisco Bernate, quien está representando a Moreno, señaló que la intención de su cliente es que el proceso de extradición pueda llevarse a cabo en el tiempo mínimo.

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16 de julio 2017 , 07:51 a.m.

El exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia Leonidas Bustos ha guardado absoluto silencio sobre sus viejos nexos con el hoy procesado exfiscal Anticorrupción Luis Gustavo Moreno.

Pero, en el libro de ingresos de ese alto tribunal, al que EL TIEMPO tuvo acceso, está la evidencia de su cercanía con el abogado, procesado en Colombia y Estados Unidos por recibir un soborno del exgobernador de Córdoba Alejandro Lyons.

Según registros del Palacio de Justicia, entre el 18 de enero del 2011 y el 3 de octubre del 2012, Moreno ingresó en 29 ocasiones al despacho de Bustos. En esa época, Moreno litigaba a favor de políticos procesados por la Sala Penal que presidía ese magistrado.

También era asiduo visitante de Francisco Ricaurte, cuando este saltó de la Corte Suprema al Consejo Superior de la Judicatura. Fue 10 veces a su despacho entre diciembre del 2012 y septiembre del 2014. Luego, Ricaurte y Moreno compartieron oficina de abogados en el norte de Bogotá con la también expresidenta de la Corte Ruth Marina Díaz.

“No es normal que un abogado litigante tenga audiencias privadas en los despachos de magistrados de una corporación en donde lleve casos. El reglamento se lo prohíbe a los togados”, explicó el penalista Jaime Granados.

Y, a mitad de semana, La W reveló que Moreno fue 40 veces a la oficina de Hernando Padauí, representante a la Cámara de Cambio Radical, entre el 17 de agosto de 2011 y el 3 de octubre de 2016. También visitó al senador conservador Hernán Andrade (4 veces), a la senadora de Cambio Radical Daira Galvis (1 vez), al senador conservador Jorge Pedraza (1 vez) y al liberal Juan Manuel Galán (1 vez).

Recomendado de Bustos

En cuanto al Palacio de Justicia, Moreno tiene 66 ingresos, en los cuales se reunió incluso con Álvaro Pastas, coordinador de la ‘parapolítica’, tras la salida del ‘magistrado estrella’ Iván Velásquez Gómez.

Pero las visitas más frecuentes eran a Bustos. Una de ellas fue el 24 de enero del 2012: ingresó a las 3:59 de la tarde y salió a las 6:31.

Al otro día se anunció que Bustos era el nuevo presidente de la Sala Penal, que ya había proferido 20 condenas por ‘parapolítica’ y tenía 15 tenía casos pendientes, como el de la excongresista Zulema Jattin.

En ese momento, Moreno asesoraba a la Comisión de Acusaciones de la Cámara, rol que hoy tiene su hermano José Moreno. Pero también llevaba casos en la Corte.

Uno de ellos fue el del representante a la Cámara Germán Olano, investigado y condenado por el ‘carrusel’ de contratos.

Otro más fue el del senador conservador Hernán Andrade, llamado a indagatoria en julio del 2010 por nexos con los hermanos Cabrera Polanco, señalados saqueadores de Cajanal.

Esa defensa la compartió con Gerardo Torres, ‘Yayo, exasesor del senador Germán Varón y amigo de Olano. Torres le confesó a EL TIEMPO que Bustos, siendo magistrado, le recomendó a Moreno como penalista. Cuatro años después, a finales del 2014, el caso de Andrade se archivó.

Bustos ya sonaba como presidente de la Corte, dignidad a la que llegó en enero de 2015. Para ese entonces, su recomendado Moreno había asumido la defensa del exgobernador de Antioquia Luis Alfredo Ramos, quien duró tres años detenido por ‘parapolítica’. Pero, aduciendo falta de pruebas, la Corte le revocó la medida de aseguramiento en noviembre de 2016, cuando Moreno ya llevaba un mes como jefe Anticorrupción y Bustos, ocho meses fuera del alto tribunal.

El otro magistrado al que Moreno visitaba con frecuencia es Francisco Ricaurte. La decena de veces que se reunieron, Ricaurte ya estaba en la Judicatura.

Y Moreno defendía a políticos, víctimas de falsos testigos. Una de ellas fue Nancy Patricia Gutiérrez, quien, con otros abogados, fue absuelta por la Corte en junio de 2014. Tres meses después, Moreno la contactó y representó como víctima, poniendo como suplente a Leonardo Pinilla, su socio preso, al que hoy llama “calanchín” de Lyons.

Ambos salieron del caso de Gutiérrez, pero Moreno siguió litigando en la oficina que, tras ser sacado de la Judicatura, abrió Ricaurte con Ruth Marina Díaz.

Díaz aclaró que solo compartieron espacio. En todo caso, desde esa oficina, ella y Ricaurte han obtenido contratos de asesoría con la Auditoría General, entidad en cabeza de Felipe Córdoba, invitado al célebre lanzamiento de un libro de Moreno en Cartagena, en 2015. Córdoba es considerado cercano al exfiscal Eduardo Montealegre, quien también le dio contratos de asesoría a Moreno.

EL TIEMPO llamó a Bustos y a Ricaurte para conocer sus explicaciones sobre las visitas y nexos con Moreno, pero no responden.

En cuanto a Moreno –quien afronta una extradición a Estados Unidos–, el Tribunal de Bogotá le negó hace 72 horas la aceptación de cargos con la que buscaba una rebaja del 50 por ciento de la pena.

Temístocles y Jattin

Ahora, la Fiscalía no solo se prepara para vencerlo en el juicio por el soborno de Lyons. También indaga denuncias que señalan que Moreno, como jefe Anticorrupción, tuvo injerencia en procesos que hoy lleva Bustos como litigante. Uno de ellos es el que salpica al exgobernador de Cauca Temístocles Ortega por el presunto uso de dineros públicos en campañas.

Ademas, se investiga si Moreno favoreció al procesado exalcalde de Lorica, Córdoba, Francisco Jattin, hermano de Zulema Jattín. A esta última, Moreno la apoderó en 2015.

Con hermano en la Cámara

El 3 de mayo, cuando la DEA planeaba el operativo para capturar a Gustavo Moreno recibiendo un soborno, el hermano del exfiscal se estaba en la Cámara de Representantes. Según documentos en poder de EL TIEMPO, ese día José Luis Moreno Caballero firmó un contrato de asesoría con la Comisión de Acusaciones “para el acompañamiento jurídico en los procesos penales, disciplinarios, y fiscales”.

Se trata de un objeto casi idéntico al que tuvo Moreno varios años en esa misma corporación, que le sirvió para tener acceso a expedientes contra expresidentes, magistrados y exfiscales.

El monto del contrato es de 29 millones de pesos y tiene vigencia de 165 días que se vencen a mediados de octubre.

Moreno Caballero es un militante de Cambio Radical, partido que le dio el aval para aspirar a edil por la localidad de Chapinero, en las elecciones del 2015. Moreno Caballero movió su candidatura de la mano del concejal de esa colectividad Julio Acosta, hijo del exgobernador de Arauca procesado en la Corte Suprema de Justicia por homicidio agravado y concierto para delinquir, Julio Acosta Bernal.

No obstante, el hermano del exfiscal no logró los votos suficientes para iniciar su carrera política. Pero el nexo con Cambio Radical y los Moreno continuó. Esa colectividad apoyó la candidatura de Gustavo Moreno a la Personería de Bogotá. En cuanto a Moreno Caballero, EL TIEMPO supo que él y un exmagistrado auxiliar de la Corte Constitucional contactaron a abogados para que defendieran al exfiscal. Además, que evalúa si renunciaba o no al contrato con la Cámara.

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