Emmanuel, el niño símbolo de la reconciliación

Emmanuel, el niño símbolo de la reconciliación

En representación de las víctimas, el hijo de Clara Rojas le dio al Papa su primer obsequio.

Papa Francisco bendice a Emmanuel

El papa Francisco bendice a Emmanuel, a su llegada a Bogotá el miércoles.

Foto:

Mauricio Moreno / EL TIEMPO

09 de septiembre 2017 , 09:20 p.m.

El pasado miércoles, el día que llegó a Colombia, el papa Francisco conoció a un niño cuyos 13 años de vida resumen los más duros dramas del conflicto, pero también la resiliencia de los colombianos: Emmanuel, el hijo de Clara Rojas.

Después de años fuera del foco de la opinión pública, todo el país lo vio entregándole al Papa el primer regalo que recibió en su histórica visita a Colombia. Era una pequeña paloma elaborada por la artista Ana González, que representa no solo la paz sino el país que está decidido a echarse a volar después de la guerra.

Hoy, dice su madre, “Emmanuel sigue levitando”. El niño está orgulloso por haber podido estar por unos pocos minutos en presencia de Francisco. Hace dos semanas, del despacho de la Primera Dama llamaron a casa de los Rojas para preguntarles si querían representar a las víctimas del conflicto en el recibimiento del Papa. Y aceptaron encantados.

La noche previa al encuentro, Emmanuel y Clara hicieron un breve ensayo, aunque deseaban que todo fluyera con naturalidad. “Debo confesar que esa noche yo no dormí –dice la representante a la Cámara–. Él sí descansó. Lo levanté temprano, le serví tamalito y jugo de naranja de desayuno y listos. En realidad estaba muy tranquilo”.

Él escogió la pinta. Un pantalón azul, unos mocacines de gamuza y camisa y buzo blancos –ese color fue el que les pidieron de la organización–.
Llegaron a la base militar de Catam hacia las dos de la tarde (dos horas largas antes del aterrizaje del Peregrino 1, el avión papal) y Emmanuel mató el tiempo jugando con otras dos decenas de niños invitados al evento.

Aunque su madre dice que heredó de ella la timidez, en el momento clave el país y el mundo lo vieron muy seguro cuando el Papa, acompañado por el presidente Juan Manuel Santos y la primera dama, María Clemencia Rodríguez, se apartó de la alfombra roja y caminó directo a él.

“Hola”, le dijo Francisco y estrechó su mano; el niño le entregó la paloma. “Significa paz en Colombia y nosotros le queremos dar nuestra paz a Dios y al Papa”, contó después el niño sobre ese momento.

Los segundos vividos en Catam los ha narrado y escrito Emmanuel a sus amigos y familiares a través del WhatsApp, que no ha dejado de sonarle desde la tarde del miércoles. “Ahora estoy en el proceso de aterrizarlo, que viva la alegría y exteriorice su experiencia, pero que vaya retomando poco a poco la normalidad”, cuenta Clara.

Emmanuel cursa ya sexto grado y está en plan de retomar sus clases de karate para llegar a cinturón verde. Como cualquier muchacho de su edad, está absorto por la tecnología. En su ‘tablet’ y en su celular ha descargado libros de aventura y suspenso. Pero, a diferencia de muchos colombianos, tiene claro el conflicto que los tocó a él y a su familia. “Conoce toda su historia y entiende la importancia del perdón”, dice su madre.

Este niño que celebró su cumpleaños en abril jugando bolos con los amigos, encarna el final feliz de uno de los capítulos más dolorosos en la historia del país: el del secuestro.

Clara Rojas pasó casi seis años en el cautiverio de las Farc. Allá dio a luz a Emmanuel bajo extremas condiciones. Madre e hijo fueron separados cuando el niño contaba apenas ocho meses, y tras una azarosa travesía él términó en manos de Bienestar Familiar y, finalmente, de regreso a la casa de su abuela, doña Clara González de Rojas.

En enero del 2008 las Farc la liberaron y se produjo el esperado reencuentro. La abuela falleció el año pasado y ahora la familia son solo Clara y Emmanuel. Bueno, y también Golondrina, una labrador de 8 años, y Pimienta, la gata que el niño adoptó hace un par de años.

‘El perdón me ha permitido evolucionar’

Al recordar los duros días en cautiverio, Clara Rojas González afirma que ya perdonó: “Ese perdón es el que me ha permitido seguir evolucionando, creciendo y entregarme a la crianza de mi hijo y a mi trabajo con serenidad y tranquilidad”.

Aunque ha sido crítica del proceso de paz con las Farc, hoy reitera que la reconciliación debe ser el futuro del país. Sobre el encuentro de su hijo con el Papa, lo toma como un bálsamo a su vivencia, como una bendición de Dios. “En sus buzos, los niños que esperaban a Francisco tenían palabras como paz, esperanza, amor. Y eso es lo que las futuras generaciones deben defender, y ese es el mensaje del Papa”, dijo al reiterar que esta es la oportunidad de acabar con las diferencias.

EL TIEMPO

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