Las maniobras de ‘la Gata’ para no estar en la cárcel

Las maniobras de ‘la Gata’ para no estar en la cárcel

Enilse López no recibe comida para mantener peso límite, sobre todo cuando Medicina Legal la evalúa.

Enilse López, empresaria del chance

Cada movimiento de Enilse López se ha realizado bajo profundas medidas de seguridad. Aquí, cuando estuvo en Bogotá.

Foto:

Óscar Berrocal / Archivo EL TIEMPO

09 de octubre 2017 , 01:05 a.m.

En una habitación de unos 42 metros cuadrados de un cuarto piso, con comodidades: un buen colchón, tipo espuma látex ortopédico; baño privado, aire acondicionado, cerradura de seguridad –blindada– que solo se abre desde el interior y con disponibilidad de recibir visitas –las que la detenida autorice–.

Así está pagando la cuestionada empresaria del chance Enilse del Rosario López Romero su condena de más 40 años de prisión, por nexos con grupos paramilitares y por un caso de homicidio.

La polémica empresaria tuvo su primera entrada a la cárcel de Buen Pastor en Bogotá el 17 de febrero del 2006. A los 9 meses, el 23 de noviembre, fue trasladada a la cárcel de mujeres de Santa Marta. El 15 de junio del 2007 es remitida a la Clínica la Asunción, en Barranquilla. De nuevo la trasladan a Bogotá, el 17 de septiembre del 2013, en donde pasó cuatro meses en el Hospital Cardiovascular de San Mateo, en Soacha.

De allí regresó a Barranquilla, supuestamente a una cárcel de mediana seguridad. Sin embargo, desde entonces fue llevada al Hospital Universitario Cari, en donde aún está recluida.

Su hospitalización cuenta con un soporte médico expedido por la EPS del Inpec, que determinó que su condición de salud se estaba “deteriorando” y que debía estar detenida en un centro hospitalario.

Según el informe, López Romero “presenta un cuadro de desnutrición severo”, y tiene un peso de apenas 30 kilos.

Se llegó a decir que López había sufrido una isquemia cerebral y complicaciones vasculares producto de su débil condición corporal, y por eso debía estar en un centro asistencial de quinto nivel, “porque tenían que practicársele exámenes con equipos de tecnología de punta”, dijo uno de los médicos que la atendió, distintos a los de Medicina Legal.

Este instituto ha realizado unas cuatro evaluaciones este año. Pero para el director de este organismo, Carlos Eduardo Valdés, los exámenes se tendrían que hacer de sorpresa, sin prevenir a la paciente.

Se pone en estado crítico al conocer que se le va a practicar el examen. Ha contado con el apoyo de la guardia y del personal médico que la guía en cómo mantenerse al borde de un estado crítico

“La hemos evaluado y se pone en estado crítico al conocer que se le va a practicar el examen. Siempre ha contado con el apoyo de la guardia y del personal médico que la guía en cómo mantenerse al borde de un estado crítico, en el límite”, explicó Valdés.

Buena parte del tiempo, en su condición de reclusa, López ha contado con el apoyo de un médico familiar, que ha estado atento de su estado de salud desde el mismo día en que las autoridades hicieron efectiva la orden de captura que había en su contra.

En una directriz del Inpec se habla de las precauciones y medidas de seguridad relacionadas con la alimentación que debe recibir la reclusa, la que es suministrada directamente por el centro asistencial, que, además, restringe el paso de médicos no autorizados por la dirección de la Cari.

El alimento de Enilce López debe ser supervisado por una nutricionista, la persona que le hace el seguimiento a cada plato desde cuando sale de la cocina hasta el momento en que llega a sus manos, en el cuarto piso. Aunque en su historia clínica siempre está la anotación de que “la paciente se niega a recibir alimento”.

El esquema de seguridad

A diferencia de los otros 80.000 reclusos en el país, bajo custodia del Inpec, este es un caso atípico en el que la interna ha establecido sus propias condiciones de reclusión.

Las medidas de seguridad del sitio en donde permanece ‘la Gata’, tales como una hermética cerradura, al parecer fue algo que consultó la interna de la habitación 416 a través de sus abogados a la dirección del Inpec, que dio su aprobación después de un comité extraordinario realizado hace 11 meses.

En la entrada de la habitación permanece un guardián del Inpec, y otro se ubica en otra entrada; hay que pasar dos filtros para llegar a ella. Además, dos escoltas personales de López están las 24 horas atentos. Son ellos quienes le comunican de cualquier visita inesperada o de alguien que quiera entrar a su habitación.

Además de las rondas constantes que hace una patrulla de la Policía alrededor de la clínica.

JUSTICIA
justicia@eltiempo.com

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