Disputas entre mafias no dejan que los asesinatos bajen más

Disputas entre mafias no dejan que los asesinatos bajen más

Un 40 por ciento de los asesinados registraban antecedentes penales.

Sicarios

Quienes tienen antecedentes por hurto representan la mayoría de víctimas. 

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123RF

04 de abril 2018 , 10:51 p.m.

Cuatro hombres en dos motos se atravesaron en plena vía Las Palmas de Medellín y dispararon ametralladoras contra un taxi que acababa de salir del aeropuerto José María Córdova, de Rionegro.

Ese crimen –que quedó grabado en los celulares de decenas de personas que pasaban por el lugar e hicieron viral el ataque de los sicarios– ocurrió hace menos de un mes y encaja en una modalidad criminal que explica por qué, no obstante los buenos resultados de los últimos años, Colombia sigue teniendo tantos asesinatos en comparación con la mayoría de países del mundo: los ajustes de cuentas en el hampa.

Allí murió Andrés Felipe Ríos Guzmán, conocido con el alias de Orejas y quien acababa de abordar el taxi. Era un desmovilizado de las Auc que tenía anotaciones por varios delitos como porte ilegal de armas. La víctima colateral fue el conductor del taxi, quien no tenía la menor idea de los líos de su pasajero y también murió a manos de los sicarios.

Unos días después fue capturado por la Policía de Medellín Jorge de Jesús Vallejo, señalado de hacer parte de ‘la Oficina’ y quien habría ordenado el crimen de Ríos Guzmán como parte de una retaliación entre organizaciones delincuenciales del Valle del Aburrá.

En lo que va corrido del año, según estadísticas de la Dirección de Seguridad Ciudadana de la Fiscalía, el homicidio presenta un leve repunte en Colombia: a corte de marzo pasado iban 2.450 asesinatos, frente a 2.363 en el mismo lapso de 2017.

Paradójicamente, en las capitales, donde normalmente son mayores los niveles de violencia, hubo una leve disminución. Así, ciudades como Bogotá, Ibagué y Bucaramanga siguieron haciendo bien la tarea de salvar vidas. El consolidado de capitales en el año va en 1.007 casos, frente a 1.044 del año pasado.

Sin embargo, en las capitales más afectadas por las organizaciones criminales los números marcan en rojo: en Medellín, por ejemplo, aumentaron los casos: el corte iba en 113 asesinatos en los 3 primeros meses del 2018, una decena más que en el mismo periodo del 2017.

En Cali no hubo aumento, pero la cifra sigue siendo enormemente alta frente al resto de ciudades: hubo 241 homicidios, los mismos del año pasado y 26 más que los que reportó Bogotá. Además, con el agravante de que la capital del país tiene casi cuatro veces más habitantes que la capital del Valle del Cauca.

Como lo reveló hace dos semanas este diario, las autoridades creen que la violencia en Cali está amarrada al regreso a las calles, por polémicas decisiones judiciales, de dos lugartenientes del antiguo cartel del norte del Valle. Se trata de los señalados capos ‘Capulina’ y ‘Guacamayo’, que en su momento fueron vinculados a investigaciones por manejar tenebrosas ‘oficinas de cobro’ (redes sicariales) en el suroccidente del país.

Otra de las ciudades que reportan aumentos inéditos en este tipo de crímenes es Montería, que pasó de 12 casos a 26 este año, y Pasto, donde el año pasado se reportaron 6 asesinatos en el primer trimestre y ahora iban 17.

Casi cuatro de cada diez personas asesinadas en el país (38,9 %) tenían antecedentes penales o anotaciones (capturas pero no procesos). Es decir, 953 de las 2.450 víctimas de homicidio en el año. Los informes de la Fiscalía señalan que 17 de ellas eran desmovilizados de grupos irregulares.

La mayoría en ese grupo con antecedentes había tenido líos de narcotráfico; otros 165, capturas o procesos por hurto; 123, por lesiones personales; 95, por porte ilegal de armas de fuego; 67 más, por violencia intrafamiliar; 44, por homicidio; 42, por inasistencia alimentaria; 33, por concierto para delinquir; 29, por daño en bien ajeno, y 19, por violencia sexual.

El general Jorge Luis Vargas, director de la Dijín de la Policía, coincide con el análisis de la Fiscalía sobre el peso de las vendettas y disputas por negocios ilegales sobre la estadística de homicidios en Colombia, que, si bien lleva más de una década lejos de los primeros puestos de violencia en la región, sigue siendo muy alta para un país que ya no está en guerra.

“Esto termina afectando la percepción ciudadana de inseguridad y genera temor entre las personas”, dice el general Vargas. Y añade que aunque es claro que se trata de “crímenes entre delincuentes”, tanto Policía como Fiscalía hacen los mismos esfuerzos para poner ante la justicia a los responsables, sin importar los móviles.

Esto termina afectando la percepción ciudadana de inseguridad y genera temor entre las personas

De esos 2.450 crímenes en el primer trimestre, casi la mitad, 1.131 casos, fueron perpetrados por sicarios, lo que permite inferir también algún tipo de ajuste de cuentas como móvil en buena parte de los casos. La cifra podría ser mayor, pues hay 568 muertes de las que no hay mayores datos sobre cómo sucedieron los hechos.

Las investigaciones señalan también que en por lo menos 288 asesinatos, los responsables iban en una moto. En nueve de cada diez crímenes, quien disparó fue un parrillero hombre, lo que refuerza la posición de las alcaldías que han prohibido el pasajero en ese tipo de vehículos.

En las estadísticas de la Fiscalía, las riñas fueron reportadas como la causa de 450 muertes violentas. Al menos 164 personas murieron al ser víctimas de atracadores –por lo menos 34 fueron asesinadas por el parrillero de una moto–, y este año se reportan al menos 50 feminicidios–. La Fiscalía dice también que un secuestrado murió en cautiverio.

Como ocurrió el año pasado, en las zonas donde hay presencia de cultivos ilícitos, especialmente en la costa Pacífica y el Catatumbo, se han incrementado los niveles de violencia homicida.

Así, en Tumaco, el municipio con más coca en Colombia, los asesinatos pasaron de 33 en el primer trimestre del año pasado a 44 en el de este año.

Otra zona donde están prendidas las alarmas es Cauca: allí se reporta un aumento del 80 por ciento, al pasar de 26 a 47 asesinatos. Las disputas por los nuevos cultivos de coca y los ya antiguos sembradíos hidropónicos de marihuana que antes controlaban las Farc explican esa situación.

Otros casos

Este fin se semana fue asesinado en una calle de Barranquilla el joven Luis Alfonso Herrera Jiménez. Por el crimen hay un capturado y las autoridades atribuyeron el homicidio a una supuesta retaliación entre integrantes de las bandas ‘los Pepes’ y ‘los Petardos’. La víctima registraba antecedentes por dos delitos.

A comienzos de año ya había circulado en las redes sociales el video en el que quedó registrado el asesinato de Luis Fernando Castaño Alzate, alias Botija, cuando se movilizaba en una camioneta por el sector de el Poblado de Medellín. La víctima era uno de los hombres que se encontraba celebrando el cumpleaños del narcotraficante Carlos Mesa, alias Tom, cuando se realizó su captura. ‘Botija’ había pagado una pena por cargos de tráfico de droga en EE. UU.

‘Una prioridad debe ser perfilar a los sicarios’: Jorge Restrepo, director del Cerac

¿Qué tanto preocupa la violencia entre redes criminales?

Un porcentaje importante de homicidios se comete contra personas con antecedentes y cerca del 80 por ciento se comete con armas de fuego. Esto muestra que el problema del homicidio se circunscribe principalmente al crimen organizado, mientras que lo relacionado con el conflicto se ha venido reduciendo casi hasta desaparecer.

El problema del homicidio se circunscribe principalmente al crimen organizado, mientras que lo relacionado con el conflicto se ha venido reduciendo casi hasta desaparecer

¿Cómo combatirlas?

No estábamos preparados para el posconflicto. Le dedicábamos recursos importantes a administrar justicia para el conflicto armado, y muy poco a enfrentar la violencia del crimen organizado. Hay que entender a esas organizaciones y pensar cuáles son las circunstancias judiciales y de seguridad para desarticularlas. También hay que prevenir y quitarles jóvenes a esas redes, darles alternativas educativas y productivas.

Hay que prevenir y quitarles jóvenes a esas redes, darles alternativas educativas y productivas

La mayoría tenían antecedentes por tráfico de drogas y hurto. ¿Por qué en esos delitos se mueve la mayor violencia homicida?

Básicamente porque la violencia es el mecanismo que usan las organizaciones criminales para resolver sus disputas internas, es la única ley que conocen. Por eso la prioridad debe estar en el perfil del sicario. No basta luchar contra el crimen organizado, sino que la prioridad debe ser establecer quiénes son esos gatilleros, sicarios, extorsionistas, que son los profesionales de la violencia y los brazos armados del crimen organizado.

¿En qué zonas se ha logrado disminuir el homicidio entre redes?

Medellín, Cali y Buenaventura fueron algunos casos de éxito porque se lograron judicializar a los responsables. Buenaventura es el caso de mayor éxito, pues su taza de homicidio está por debajo de la del resto del país.

JUSTICIA
justicia@eltiempo.com

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