Hombre condenado tres veces por desfalco al Fondo Ganadero de Caquetá

Hombre condenado tres veces por desfalco al Fondo Ganadero de Caquetá

Alberto Guillermo Cadena logró millonarios creditos que no usó para el desarrollo agrícola.

Tercera condena por millonario desfalco del Fondo Ganadero de Caquetá

Es la tercera condena contra Alberto Guillermo Cadena por engañar al Estado y quebrantar el erario.

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Proporcionado por el ganadero

11 de abril 2017 , 11:13 a.m.

Haciéndose pasar como asesor externo del Fondo Ganadero del Caquetá y de otros bancos, Alberto Guillermo Cadena logró entre el 2003 y 2005 obtener millonarios créditos por medio de la línea del Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario (Finagro) que serían destinados a supuestos campesinos para proyectos productivos que no existían.

“Guillermo diseñó la forma de cómo hacerse con el dinero del Estado, repitiendo similar patrón de comportamiento en aras de conseguir un provecho económico”, señala el fallo en su contra en el que el Tribunal Superior de Bogotá confirmó la condena de 12 años de prisión por los delitos de peculado por apropiación y lavado de activos, cargos que aceptó, y le impuso una multa de 303 millones de pesos.

Es la tercera condena contra Alberto Guillermo Cadena por engañar al Estado y quebrantar el erario. En el 2013 fue condenado a nueve años de prisión por gestionar créditos a favor de supuestos 855 pequeños ganaderos, actuando como intermediario de Bancafé, y en el 2012 fue condenado a cuatro años por tramitar créditos ante Finagro, entre el 2004 y 2005, supuestamente dirigidos a grandes ganaderos de la región de Caquetá.

Cadena fue señalado de ser amigo de Luis Enrique ‘Micky’ Ramírez, exsocio de Pablo Escobar, condenado a nueve años de prisión por el Juzgado Sexto Especializado de Bogotá por quedarse con más de 30.000 millones de pesos de Finagro.

En la última condena en su contra, la Fiscalía señaló que en octubre del 2005, Cadena hizo pasar a 10 campesinos del municipio de Ráquira, Boyacá, como solicitantes ante el Fondo Ganadero de Caquetá de créditos agropecuarios mediante la línea Finagro, por la suma de 30’659.460 cada uno. Dijo que el valor sería destinado al cultivo de cebolla en un área individual de 1,9 hectáreas, en un terreno conocido como Sabaneta, en la vereda Quicatoga. Sin embargo, este terreno hacia parte del lote Providencia, de su propiedad y por el que los supuestos beneficiarios habían suscrito un contrato de arrendamiento por 30 meses.

Guillermo Cadena no utilizó los créditos para el desarrollo del proyecto agrícola, sino en beneficio propio


En noviembre de ese año, Finagro dio aprobación del crédito por 302 millones de pesos, y por supuesta petición de los campesinos fue consignada en una cuenta a nombre de Guillermo Cadena. Un año después, el 23 de diciembre del 2006, Cadena dirigió un oficio al Fondo Ganadero de Caquetá en el que daba un reporte negativo sobre la evolución del cultivo ficticio de cebolla y dijo que la pérdida era de 457 millones de pesos para no pagar nada.

Los agricultores dijeron a los investigadores que habían sido contratados por Cadena para trabajar en la finca y que él y su hermano, Daniel Alberto, les exigieron la entrega de la fotocopia de sus cédulas de ciudadanía, con huella y firma de documentos, para el pago de la nómina y afiliación al sistema de seguridad social.
Aclararon que nunca tramitaron créditos rurales ni autorizaron su nombre para ese fin.

Los investigadores encontraron a través de peritazgos contables que “Guillermo Cadena no utilizó los créditos para el desarrollo del proyecto agrícola, sino en beneficio propio”. Se halló que Cadena abonó ese dinero a un crédito personal, hizo retiros en efectivo, transfirió dinero a otras cuentas, solicitó cheques de gerencia e hizo compras en establecimientos comerciales. Incluso, cuando los peritos llegaron a la zona no encontraron evidencia alguna de una cosecha.

El magistrado que estudió el caso dijo que Guillermo Cadena “no solo se apoderó de los bienes del Estado, sino que los administró, invirtió y transformó para darles apariencia de legalidad e impidió identificar a sus beneficiarios. Se encargó de hacer diversas transacciones bancarias, siendo consciente de que ingresaba en el mercado ilegal el capital ilícito”.

Cuando los peritos llegaron a la zona no encontraron evidencia alguna de una cosecha


El despacho indicó que no cabe duda del delito de lavado de activos y aunque la Procuraduría decía que no estaba acreditada la intención de blanquear el capital ilícito, según el magistrado, “la realidad probatoria demuestra que Alberto Guillermo reintegró a la economía nacional las sumas de dinero de las que se apoderó ilícitamente, pero disfrazadas de fondos legítimos. Se encargó de encubrir y ocultar su verdadera naturaleza”.

“No se limitó a apoderarse ilícitamente de los dineros del Estado, sino que alcanzado ese fin, se dio a la tarea de ejecutar operaciones financieras para disfrazar su origen delictivo”, agregó.

JUSTICIA

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