El estricto protocolo de los guardianes que custodian a Rafael Uribe

El estricto protocolo de los guardianes que custodian a Rafael Uribe

Se pretende evitar un eventual intento de suicidio o que se hagan realidad amenazas de otros reos.

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Rafael Uribe fue sacado de la clínica en donde estaba protegido por un escuadrón antidisturbios.

Foto:

Archivo particular

09 de enero 2017 , 12:54 a.m.

Un guardián pasa revista cada media hora durante las noches por la celda de Rafael Uribe Noguera, el confeso asesino y violador de la menor Yuliana Samboní. Incluso lo despiertan para comprobar que se encuentra en perfecto estado de salud. Esos reportes quedan grabados y registrados.

Tiene control estricto de visitas y el paso al sector en donde está su celda es de los más restringidos: no más de cuatro funcionarios del Inpec tienen autorización para ingresar al pabellón de la penitenciaría La Picota en donde se encuentra el hombre.

Lo que se pretende a toda costa es preservar la vida del arquitecto cuyo crimen sacudió al país. No solo por un eventual intento de suicidio sino porque, como lo aseguraron en su momento algunos familiares, desde la llegada de Uribe Noguera al complejo penitenciario empezaron a lloverle amenazas de otros presos.

De hecho, a menudo llegan hasta su celda de aislamiento los gritos de otros presos. “¡Tráiganlo para que no se vuelva a meter con niños!” es de las frases de menos calibre que se han escuchado en el pabellón de la Unidad de Medidas Especiales.

(Además: Hermanos de Rafael Uribe Noguera no podrán salir de Colombia)

El detenido se encuentra en la celda número dos en un séptimo piso, el último de los niveles de la Torre C, donde solo hay otros diez presos considerados de alto riesgo. Allí estuvo, por ejemplo, ‘Martín Llanos’, el antiguo capo paramilitar de Casanare y parte del Meta. Y actualmente están un poderoso esmeraldero en guerra con ‘Pedro Orejas’ y David Manotas Char, quien asesinó a un vecino porque le pidió que le bajara el volumen a la música.

Los guardianes que tienen a su cargo su custodia (los llaman ‘pabelloneros’) tienen, además, la obligación de garantizar que Uribe Noguera no será víctima de ningún ataque a través de la comida.

Los guardias deben grabar diariamente tres videos: los procesos de preparación y transporte del desayuno, el almuerzo y la cena del recluso. Desde el sótano en donde se encuentra ubicado el rancho –la cocina– empiezan a grabar. Un suboficial de la guardia es el que se encarga de bajar a recibir la bandeja de Uribe. Empiezan a grabar: “Soy el cabo... –nombres y apellidos y número de identificación interna–; hora y fecha (...). Vamos a proceder a llevarle los alimentos al interno Rafael Uribe Noguera de la celda dos. Este es el procedimiento de la servida de los alimentos”, relata antes de concentrar el foco en el rancho. En las imágenes quedan registrados todos los participantes en el proceso, desde el ranchero que le sirve, hasta la persona que lo recibe. El camarógrafo graba la ruta del recipiente de icopor hasta cuando se lo entregan al interno del nivel siete.

Cada video tiene una duración de ocho minutos. El cabo cumple las funciones de responsable de la seguridad de Uribe Noguera. Para llegar hasta donde él se encuentra hay que pasar por la llamada zona de apoyo, que ocupa dos pisos del bloque, cuatro pabellones especiales y de allí tres rejas de alta seguridad.

Las celdas de este último nivel, 10 en total, están construidas de forma triangular, tienen una puerta metálica con chapa de seguridad y una malla de 25 centímetros de ancho por 15 de alto por donde el guardián de turno vigila los movimientos de Rafael Uribe.

La celda tiene un baño con lavamanos y un sanitario sin tanque de almacenamiento de agua. Está construido en acero inoxidable para evitar que los internos rompan el mueble y que cuenten así con un elemento cortopunzante o contundente. (Además: Después de un mes del crimen de Yuliana, reina el miedo en su barrio)

Cada celda puede albergar hasta cuatro detenidos, porque está compuesta por cuatro planchas de concreto empotradas en la pared en forma de camarote. En la celda 2 solo está Uribe Noguera con una colchoneta de espuma. La celda es abierta a las 6 de la mañana para que salga al pasillo y vuelve a estar herméticamente cerrada a las 6 de la tarde.

Así fue su llegada

En la madrugada del miércoles 7 de diciembre, un juez con funciones de control de garantías ordenó que lo enviaran a la cárcel Modelo de Bogotá.

Sin embargo, la dirección de este centro carcelario dio a conocer esa mañana sus reservas para recibirlo. Argumentaron que allí no existía un sitio en donde se pudiese garantizar su seguridad.

El Inpec decidió entonces que debería ser llevado a La Picota. Desde el momento en que se autorizó su traslado, decenas de presos empezaron a esperar a Uribe Noguera. Aseguran quienes están muy cerca de él que los tres primeros días fueron aterradores por los gritos del interno pidiendo perdón por su crimen.

Uribe ahora está más tranquilo. Tiene solo una hora para tomar un poco de sol. Hace, al menos, unas cinco llamadas telefónicas diarias, supuestamente a sus familiares.

Quienes lo han escuchado dicen que les ha pedido con frecuencia a sus padres que vayan a visitarlo. Sin embargo, Uribe Noguera no ha recibido ninguna visita distinta a la de su abogado.

Piden que Uribe no asista a audiencia de imputación

Por recomendación de la defensa, se evalúa la posibilidad de que Rafael Uribe no asista este miércoles 11 de enero al complejo de Paloquemao a la audiencia de imputación de cargos que hará la Fiscalía, donde develará las pruebas en su contra por la muerte de la niña Yuliana.

El pasado 15 de diciembre, Uribe reconoció el crimen, por lo que no se hace indispensable su presencia en la audiencia. “Queremos evitar una posible alteración del orden público”, dijo una persona cercana al proceso, que señaló que seguramente se citará a una nueva audiencia para conocer su condena que puede estar sobre los 60 años.

A Francisco y Catalina, hermanos de Rafael, un juez los cobijó con medida de aseguramiento consistente en la restricción de salir del país, al atender un llamado de la Fiscalía que advierte que podrían eludir el proceso. Los hermanos se comprometieron a presentarse ante las autoridades cuando se les cite.

La Fiscalía los acusa de obstrucción a la justicia por no dar aviso de inmediato a las autoridades cuando lograron ubicar a Rafael.

“No avisaron, eludieron la acción de las autoridades, ayudaron a su hermano con la omisión de llamar al Gaula cuando lo encontraron”, dijo la fiscal durante la audiencia. En los próximos días será citada la esposa de Francisco a entrevista por la Fiscalía, ya que ella fue la primera en ser contactada el día de los hechos por el Gaula de la Policía. Los padres de Rafael se negaron a asistir a la Fiscalía al aludir el principio de no autoincriminarse.

LEO MEDINA JIMÉNEZ
Redacción JUSTICIA

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