Eutanasia no se puede practicar en casos de depresión: Corte

Eutanasia no se puede practicar en casos de depresión: Corte

Negó tutela de hombre de 91 años que pedía este procedimiento por su condición de abandono.  

Aplicación de la eutanasia

Desde los 14 años, esta podría ser una edad óptima para tomar una decisión de este tipo.

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123RF

06 de febrero 2018 , 08:36 p.m.

La Corte Constitucional determinó que los requisitos para poder acceder a una eutanasia son exigentes y que el hecho de estar deprimido o en situación de abandono, en los casos de un adulto mayor, no puede llevar a que se practique el procedimiento de muerte digna. 

Con esos argumentos el alto tribunal rechazó una tutela de un hombre de 91 años que pedía que se le practicara una eutanasia asegurando que no tenía a nadie que lo cuidara y que estaba enfermo. 

El alto tribunal dijo que la eutanasia es procedente para las personas que tienen una enfermedad terminal que les produce dolores insoportables, incompatibles con su idea de dignidad. 

También afirmó que en los casos de una enfermedad mental en los que para una persona no sea posible jurídicamente dar su consentimiento, aunque la familia podría sustituir ese consentimiento, "esa es una figura que aún no ha tenido suficiente evaluación a la luz del derecho constitucional". 

La tutela fue presentada en diciembre del 2015 por Reinaldo Anacona Gómez quien, ante el Juzgado Tercero Penal de Popayán, aseguró que se le estaba vulnerando su derecho a morir dignamente. 

Según el tutelante, el hospital universitario San José de Popayán y la Nueva EPS se negaron a practicarle la eutanasia. El adulto mayor aseguró que se encontraba bien mentalmente para tomar esa decisión, y que las instituciones médicas no tuvieron en cuenta que estaba "solo, enfermo y desamparado". 

"Yo me encuentro afiliado a la Nueva EPS. Lo que pretendo con esta acción de tutela es que se acceda a aplicarme la eutanasia porque aunque me encuentre bien de la mente estoy solo, no puedo caminar bien, estoy próximo a quedar en silla de ruedas, no puedo hacer nada y no hay quien vele por mí. Se me está vulnerando mi derecho a morir dignamente porque yo he oído que la eutanasia se puede aplicar a enfermos que estén graves o cuando el paciente así lo solicite. (...) Lo que necesito es que se me aplique la eutanasia sin lugar a negativas por parte de la entidad accionada. Es todo", señaló Anacona en la tutela. 

A pesar de la batalla judicial, la EPS aseguró que la entidad no le podía aplicar la eutanasia porque, a su juicio, el problema de Anacona es de abandono familiar lo que implicaba que se trata de una problemática social y no de una enfermedad. 

En ese mismo sentido se pronunció el Hospital Universitario San José de Popayán, al afirmar que no se podía practicar ese procedimiento "por haber manifestado de manera simple su intención de no continuar con su vida". 

La Corte también tuvo en cuenta un concepto de un médico psiquiatra que aseguró que según el historial médico del señor Anacona, no tiene una enfermedad terminal "sino otras afecciones como vértigo de Menniere e hipertensión arterial". 

El alto tribunal afirmó que en el caso del señor Anacona no era procedente la eutanasia porque aunque estaba en una situación dramática, según lo que pudo constatar con varias visitas a su residencia, esa situación "se pudo mejorar con la actuación solidaria de su familia y las instituciones competentes para asegurar el goce efectivo de sus derechos". 

La Corte dijo que se trata de un hombre de la tercera edad, "quien a pesar de tener varios hijos, biológicos y de crianza, se encuentra inicialmente en una situación dramática, en un estado de indefensión y soledad tan extremo, que pide verbalmente le sea terminada su vida con el fin de acabar un sufrimiento que lo aqueja".

"Por eso, el deseo de morir dignamente que expresó Reinaldo Anacona Gómez en su solicitud verbal inicial, no parece para la Sala ser otra cosa que un deseo profundo de vivir dignamente, tanto así, que al pronunciarse en voz alta se confunde, diciendo, prácticamente, que la vida que vivía el accionante, al momento de presentar su solicitud, no merecía a su juicio ser vivida", dice el fallo.

Según la evaluación que hizo la Corte, el señor Anacona Gómez "sufría de una depresión severa y esa circunstancia afectaba su capacidad de decidir y manifestar su voluntad respecto de la aplicación de la eutanasia". 

Al visitarlo, la Corte encontró que ha mejorado su cuidado, su hija lo acompaña desde la mañana hasta la noche, y recibe visitas de la madre de sus dos hijos. 

El alto tribunal también dijo que en los casos de abandono a los adultos mayores por parte de sus familias, "el apoyo estatal ha de ser total, pues si bien toda persona tiene derecho a la solidaridad familiar, su ausencia no legitima la ausencia, también, de parte del Estado".

JUSTICIA

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