'Aceptar a la guerrilla es un proceso'

'Aceptar a la guerrilla es un proceso'

General Alberto José Mejía, comandante del Ejército.

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General Alberto José Mejía, comandante del Ejército

Foto:

Archivo particular

11 de septiembre 2016 , 01:11 a.m.

¿Qué responder a quienes dicen que se vendió al Ejército en la mesa de negociaciones de La Habana?

En primera medida, y no es una respuesta de cajón, somos un Ejército democrático, entonces se tiene uno que aguantar que haya una parte de la sociedad que no entienda, que critique y que esté en contra de este tipo de procesos. Yo entiendo, pero es muy triste que la inmensa mayoría de los que critican, o de los que unas pocas veces insultan, no están informados. Podemos decir sin ruborizarnos que no hay en los acuerdos un párrafo, una frase, una palabra o una sílaba que toque a los soldados de Colombia. Por eso estamos tranquilos y por eso, cuando hablan sin saber, a veces da risa y a veces tristeza.

(Además: El enigma del campo colombiano)

¿Qué sentimiento hay entre los militares que estuvieron en La Habana con las Farc?

Estos generales que estuvieron en la subcomisión técnica fueron preparados para este proceso, recibieron entrenamiento, instrucción de profesores muy connotados en esta materia, y –en su mente– llegaron a la mesa de negociaciones con la camiseta del Ejército por debajo y encima la camiseta de la Selección Colombia. Eso les dio fortaleza para sentarse allí y enfrentarlos. Pero, por supuesto, al ser ellos nuestros enemigos, el sentimiento es muy difícil; negar que el alma se aprieta y el corazón se arruga sería mentir. Estos militares han hecho una labor extraordinaria, nos sentimos muy orgullosos de ellos y el Ejército y el país les tienen que reconocer algún día su grandeza por estar allí.

(También: Once lecciones para el posconflicto)

Si algún día se encuentra en la calle con ‘Iván Márquez’ o ‘Pablo Catatumbo’, ¿cómo reaccionaría usted?

Todo este proceso es una prueba para el país entero. Hay un sentimiento, e inmediatamente vienen a la cabeza la toma y la quema de tantos pueblos, el atentado a El Nogal, las emboscadas, los ‘planes pistola’, el uso de francotiradores, 30.000 heridos, 6.000 muertos... Todavía sigo visitándolos. No podría decir qué sentimientos vamos a tener, pero sí podría hablar de experiencias que hemos tenido. Por ejemplo, hace algunos años, cuando el senador Navarro Wolff fue gobernador de Nariño, todos los comandantes nos manifestaban que era un gran apoyo y el hombre más preocupado por los soldados y el bienestar de nuestra gente. Pero este es un proceso de décadas, en el que las nuevas generaciones ya no se acuerdan de qué fue el M-19; no les tocó vivir esas ofensivas. Seguramente esto pasará en la medida que esas generaciones vayan abriendo camino y vayan avanzando al compás de nuestra historia.

EL TIEMPO

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