'Ruego por la estabilidad de Venezuela': Mindefensa

'Ruego por la estabilidad de Venezuela': Mindefensa

El ministro Luis C. Villegas dice que a Colombia le debe preocupar la situación regional siempre.

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Luis Carlos Villegas, ministro de Defensa, afirma que el proceso de paz con las Farc está blindado frente a la contienda electoral del 2018.

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Mauricio Moreno / EL TIEMPO

15 de enero 2017 , 03:54 p.m.

El ministro Luis Carlos Villegas, el hombre que responde por la seguridad del país, se declara confiado sobre los resultados a corto plazo del proceso de paz con las Farc, al punto de que apuesta a que estos lo blindarán de los vaivenes políticos del 2018, cuando habrá nuevo Presidente. Pero es tajante en advertir que la polarización de las declaraciones políticas puede llevar a que la campaña se convierta no en el cierre de un conflicto como el que desangró al país por décadas, sino en el comienzo de otra guerra.

“Si los políticos se ponen ahora en la onda de la agresividad, la ciudadanía los seguirá y eso no quiero yo saber dónde va a llegar”, dice el Mindefensa en entrevista con EL TIEMPO.

¿Qué está pasando con las Farc y las disidencias?

Creo que lo que está sucediendo es que realmente las Farc están dando señales claras de su compromiso con el secretariado, con el proceso de paz. Inclusive si esas señales pudieran ser exageradas y absolutamente inaceptables, como dedicarse a perseguir disidencias, lo que prueban es que sí hay una inmensa mayoría de esa organización dedicada a que el proceso de paz salga bien. Esa es la buena noticia. La mala, que hay disidencias. Pero recordemos que hasta hace poco se decía que el 50 o 60 por ciento de las Farc no iba a estar con el proceso. Y lo que tenemos es un porcentaje mínimo en disidencia: si tienen 6.000 o 7.000 combatientes, sin contar milicianos, podemos estar hablando de 200 o 250 hombres en los diferentes puntos de la geografía. Por supuesto, la disidencia, bautizada así por el propio secretariado, es un fenómeno peligroso por su vinculación al narcotráfico, por sus antecedentes de violencia cruel y por su capacidad de acercarse a bandas criminales como el ‘clan del Golfo’. La incautación de media tonelada de cocaína en Tumaco esta semana prueba que las disidencias tienen la intención de dedicarse al narcotráfico, pero también que el Estado tiene la capacidad de golpear sus finanzas. Yo espero que haya resultados operacionales contra esas disidencias muy pronto. (Lea también: Investigan supuesto combate entre las Farc y disidentes en Caquetá)

¿Veremos bombardeos contra esas disidencias de las Farc?

Por supuesto, en la medida que cumplan cualquiera de los dos requisitos: o que son disidencias de las Farc o que son crimen organizado de alta peligrosidad. De manera que no se escapará ninguno de esos grupos de que el Estado utilice toda su fuerza. El Comando General de las Fuerzas Militares ha dicho que por eso debe insistirse en la urgencia del agrupamiento de las Farc en las zonas veredales. Esto para poder garantizar su seguridad y, primero que todo, la seguridad de la población; también la seguridad de la Fuerza Pública. Pero también para poder establecer ya la línea entre quienes están en un proceso de paz y quienes no. El mensaje es clarísimo: la Fuerza Pública los va a perseguir y los va a poner a orden de la justicia.

¿El Gobierno está tranquilo sobre el cumplimiento de las Farc al cese de hostilidades contra la población civil?

Es probable que haya excepciones, que estaremos detectando y denunciando, pero yo sí puedo decir con toda lealtad que las Farc han cumplido con el cese del fuego y de hostilidades. La cifra de extorsión de este año muestra eso. Tenemos en los primeros 11 días de enero de este año del 90 por ciento. Pasamos de 185 extorsiones a 19. Eso por supuesto debe tener como una de las razones el hecho de que las Farc estén en cese de hostilidades.

¿El Estado está copando las zonas que van dejando las Farc, para evitar que lleguen otros grupos?

Yo quiero insistir ante la opinión pública que esto no toma de sorpresa a la Fuerza Pública. Hay un plan, llamado Victoria, formulado desde mayo del año pasado para impedir que a los territorios de donde se están moviendo los Farc vengan otros actores distintos del Estado. Eso ha salido bien. Estamos ya en un cese del fuego formal desde el 29 de agosto, de casi 130 días, y lo que se puede ver es que en zonas como el sur de Bolívar, Chocó, Nariño, Tumaco, Cauca, la región del Catatumbo, hay resultados en seguridad. Si no hubiera esos resultados se podría atribuir a la entrada de ‘clan del Golfo’, ‘Pelusos’ o ‘Puntilleros’, pero eso no ha pasado.

Los cultivos ilícitos han sido el motor de la guerra y han venido subiendo. ¿Realmente se logrará erradicar 50 mil hectáreas de coca y sustituir otras 50 mil en el 2017?

Cien mil hectáreas son el objetivo general. Las de erradicación son 50.000. Tenemos un compromiso de la Policía y Ejército para erradicar 28.000 hectáreas: 10.000 más que las del que erradicamos en el 2016. ¿Qué es lo nuevo? Que vamos a tener grupos móviles de erradicación otra vez para fumigación; grupos de aspersión terrestre y manual de la Policía, que responderán por otras 20.000 hectáreas este año. Eso suma 50.000. Es una meta muy ambiciosa. Pero somos capaces de hacerlo y el reto impone metas ambiciosas.

¿Cuál es el reto?

Hay que ser conscientes de que, como en el 2015, el 2016 va a ser de probable crecimiento de las hectáreas de coca. Cuando yo llegué al Ministerio (en el 2015) ya encontré la decisión de suspender la fumigación. Cuando yo llegué ya encontré las hectáreas sembradas. Ahora me toca a mí desmontar esa tendencia, para que en el 2018 la realidad sea que la coca está disminuyendo. Pero las noticias sobre el 2016 van a ser malas. No son noticias de recuperación de terreno en materia de hectáreas de coca, pero eso no quiere decir que no estemos haciendo todo lo que está en nuestro alcance: tenemos un nuevo método de aspersión terrestre y manual que esperemos nos dé un buen resultado.

¿A usted le gustó la decisión de dejar de fumigar?

Yo estaba de embajador en Washington y viví ese proceso. La verdad es que en el último año antes de la suspensión no hubo fumigación. Estaba prácticamente suspendida por razones de seguridad. Cuando se suspendió, no se estaba realmente fumigando. Ahora, estoy seguro de que este plan nos va a dar resultados. Pero siempre hay un plan B.

¿La llegada de Donald Trump va a cambiar la ayuda de EE. UU. a la lucha contra el narcotráfico, el apoyo al proceso de paz?

Definitivamente habrá cambio. Sabemos de los énfasis de los demócratas, sabemos de los énfasis de los republicanos, y en este caso los énfasis están claramente expresados, inclusive con protesta de los algunos sectores republicanos. Los énfasis estarán en lo económico, en el control de la migración, en una geopolítica que obedezca a esos intereses económicos. Eso está claro: esté uno de acuerdo o no, ese será el universo. Pero hay consideraciones. Una, que los Estados Unidos tienen una manera de funcionar que trasciende ese giro ideológico, y mientras se cambia ese protocolo, pues pasan dos años o tres. Entonces, lo que vamos a ver al principio es: muchas declaraciones, pero realmente en el día a día las cosas se van a mantener. Segundo, me parece que tenemos un muy buen contexto en el inicio de esta administración. Las declaraciones del general John Kelly en su confirmación en el Senado como secretario de Seguridad Interior son muy positivas para Colombia. Dijo que este es un país que ha hecho la tarea, un país en pleno progreso, y que eso le da seguridad a la región y somos un aliado para tener en cuenta. En tercer lugar, vamos a vivir una concentración de la relación de Estados Unidos con México, ese va ser el tema durante mucho rato. Y se sentirá una ausencia de Brasil que nos obliga como país a estar en el liderazgo de América del Sur, a ejercer nuestro papel de potencia regional de primer orden en lo político, a estar de correa transmisora entre el norte y el sur del hemisferio. En resumen, yo creo que la cooperación se va mantener. Hemos construido una relación con los dos partidos durante dos décadas y media o tres, que va a ser muy difícil que se desmonte de un día para otro. Sí tendremos que tener la capacidad hermenéutica para interpretar la nueva realidad y dar los pasos que nos permitan mantener el liderazgo en la región y ser un buen aliado de los Estados Unidos.

¿Usted ve el Plan Paz blindado en el Congreso de EE. UU.?

Sí. Yo creo que pasará. Es un plan que ya tiene bastante consenso político, que no ha sido aprobado, entre otras cosas, porque en lo que no hay consenso es sobre el presupuesto general de EE.UU. Cuando esto ocurra, nuestro plan pasará, si es que no pasa antes en alguna ley adicional.

Como encargado de la Defensa, ¿cómo analiza la situación en la región, sobre todo de Venezuela?

A Colombia le tiene que preocupar la situación regional siempre. Pero eso es algo que no había sucedido. Nosotros nos desentendimos de la realidad regional durante mucho tiempo. Afortunadamente, en este siglo hemos sido muchísimo más cercanos a la realidad regional, a entenderla, a preverla. Yo, como responsable de la defensa nacional, ruego por la estabilidad de Venezuela más que por cualquier otra cosa. Y hay que hacer votos por que los eventos en Venezuela transcurran políticamente, en democracia, y desde el punto de vista del orden social, en tranquilidad. Ese sería el voto colombiano sobre la situación venezolana.

Algo notorio en el momento actual del proceso de paz es el apoyo que se ve en las Fuerzas Militares. ¿Cómo entender que los contendores en la guerra estén apostándole a ese proceso y no se haya logrado lo mismo con la clase política?

Colombia ha tenido excepcionales gobiernos en el siglo XXI, tuvo excepcionales gobiernos en la segunda mitad del siglo XX, pero los protagonistas de esos muy buenos gobiernos no se lo reconocen al sucesor. No sé por qué, como si no fuéramos una misma nación, o inclusive un mismo partido. Aquí hay como una especie de apego a la permanencia histórica que impide a muchos líderes políticos ver en sus sucesores, virtudes, virtudes que enaltecerían la propia victoria gubernamental de quien se queja. Eso no puede volverse normal en la política colombiana. Yo sí creo que un pedido que deberíamos hacer, desde el Gobierno por supuesto, pero también desde la sociedad civil, es que la próxima campaña política sea potable, sea vivible. Esa campaña política no puede tener los niveles de agresividad que hoy se están vislumbrando. Tiene que tener mucha mayor sindéresis: no importa quién gane el poder, si el poder es para consolidar una Colombia tranquila. Pero aquí lo que estamos viendo es que importa quién, no para qué. Lo digo no solo como ciudadano sino como responsable de la seguridad: el lenguaje que usen los políticos será muy importante para los niveles de seguridad ciudadana que tengamos en los próximos años. Si los políticos se ponen ahora en la onda de la agresividad, la ciudadanía los seguirá y no quiero yo saber eso dónde va a llegar. Los políticos deben tener responsabilidad con lo que dicen, con las consecuencias de lo que dicen, para construir un país mejor, para terminar una guerra, no para empezar una nueva.

¿El proceso de paz está blindado frente a la política y el cambio de Gobierno en el 2018?

Lo que va suceder de aquí al cambio de gobierno es tan trascendente y contundente que realmente no veo yo por dónde pueda esto reversarse. Vamos a tener unas Farc inexistentes porque se desarman, vamos a tener unas regiones con niveles de seguridad nunca antes conocidos; las tendencias del homicidio y de extorsión siguen a la baja de manera importante. Tenemos que mantener esa misma tendencia para el crimen organizado, y esto internacionalmente nos catapulta. De manera que yo creo que sucederán tantas cosas, además del propio posconflicto (el desarrollo rural, de las carreteras, paquetes tecnológicos, sustitución de cultivos de coca) que hacen que este sea un momento de lo que los ingenieros de cohetería llaman de no retorno. Yo creo que ya hemos cruzado ese punto.

JHON TORRES Y ALICIA LILIANA MÉNDEZ
Redacción Justicia

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