Dueño de Surtifruver estuvo fuera del país, huyendo de las extorsiones

Dueño de Surtifruver estuvo fuera del país, huyendo de las extorsiones

Investigadores del CTI intentan establecer la identidad de la pareja que le disparó al empresario.

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El empresario Jhony Alonso Orjuela Pardo frente a uno de los 15 establecimientos que tenía en la Sabana.

Foto:

Archivo particular

01 de noviembre 2016 , 08:32 a.m.

Con la reconstrucción minuto a minuto, desde el momento en que el empresario Jhony Alonso Orjuela Pardo llegó en su vehículo a la calle 178 con autopista Norte hasta el instante en que fue asesinado en la noche del jueves 20 de octubre, agentes del CTI de la Fiscalía han ido recopilando pruebas para dar con el paradero de los autores del crimen.

Orjuela, propietario de la cadena Surtifruver de la Sabana, murió víctima de dos disparos, que según las primeras pesquisas le asestó una mujer de 1,65 metros de estatura, cabello castaño claro, y quien el día de los hechos llevaba puesto pantalón blanco. El hombre que la acompañaba es de estatura baja y contextura gruesa.

Minutos antes de haber sido asesinado, el empresario estuvo en un billar y después en un café bar de nombre Cimarrón, en donde solicitó el baño, y antes de salir compró chicles. Durante ese tiempo recibió cuatro llamadas telefónicas.

Preciso cuando estaba a punto de subir a su camioneta Toyota de color gris, que estacionó frente a una fábrica de ropa industrial, fue abordado por la pareja. Un testigo asegura que se escucharon cuatro disparos; sin embargo, el cuerpo de Orjuela sufrió dos heridas: una en la cabeza y otra en el tórax.

La pareja luego cruzó deprisa el puente peatonal, del costado occidental al oriental de la Autopista, y abordó un vehículo.

Una primera hipótesis que manejan las autoridades estaría relacionada con un caso de extorsión, teniendo en cuenta que Jhony Orjuela había estado dos años fuera del país, debido, dijeron familiares a las autoridades, a que venía siendo extorsionado por personas “que decían ser miembros de un grupo guerrillero”. Aseguran que estuvo viviendo en Panamá, de donde venía ocasionalmente. Durante su ausencia, su hermano Freddy Orjuela fue quien asumió las riendas del negocio.

A su regreso a Colombia, el empresario dijo que quería confrontar la situación, que se había cansado de estar lejos de su familia y que había decidido no pagar un peso a ningún delincuente y buscar más apoyo de las autoridades. Todo transcurrió sin contratiempo alguno hasta el día en que se produjo su muerte.

A su retorno a la empresa empezó una nueva etapa –aseguran familiares–, se vio su notable crecimiento, se abrieron nuevos puntos de venta. Actualmente, 13 de estos están a su nombre y otros tres en sociedad.

Jhony Orjuela, de 46 años, dejó en camino su más gigantesco proyecto, la puesta en marcha de un centro comercial que construyó en la variante de Chía, en donde funcionará otro Surtifruver.

“Jhony Orjuela era el ‘capitán del barco’, un hombre emprendedor que generaba muchos empleos, que amaba mucho a su familia. Cada vez que podía, yo le aconsejaba que se cuidara, que no debía andar tan confiado, le decía que no deja de existir gente mala y envidiosa”, manifestó Eduardo Pardo, primó del empresario. Agregó que solicita a las autoridades que no vayan a dejar impune este caso.

Jhony Alonso Orjuela Pardo nació en La Plata (Huila) y sus primeros años de infancia transcurrieron en una finca, la que su padre se vio obligado a vender debido a la violencia en la región.

Hace unos 32 años, cuando aún era niño, viajó a Bogotá porque quería estudiar y salir adelante. “Su padre siempre le inculcó que había que trabajar, que era la única forma de obtener las cosas”, añadió el familiar.

Del Huila llegó a Chía, al supermercado de su tío Parmenio, en donde trabajó como surtidor y repartidor de domicilios. Al poco tiempo arribaron a la capital sus padres y hermanos, quienes compraron una humilde casa en el sur de Bogotá.

“El dinero que les dieron por la finca en el Huila no duró mucho y es cuando todos se unieron en un solo propósito: salir adelante, dejando de lado los estudios”.

Orjuela dejó de trabajar con su tío y pasó a ser ayudante de una panadería en Bogotá. Pero un día fue de visita a donde Parmenio y descubrió que él tenía disponible un pequeño espacio en el supermercado. Entonces, Orjuela vendió una bicicleta y una cadena de oro y arrendó el espacio para montar una venta de frutas. “Para ello, un vecino en el sur de Bogotá le vendió a crédito una vitrina; ese fue su comienzo”, indicó su allegado.

JUSTICIA

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