El Código de Policía desata crisis respecto a canes 'peligrosos'

El Código de Policía desata crisis respecto a canes 'peligrosos'

Dueños de razas 'potencialmente peligrosas' los están abandonando para no comprar un seguro.

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El nuevo Código de Policía designa 14 razas de perros potencialmente peligrosos, y sus propietarios deben cumplir estrictas normas.

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Santiago Saldarriaga / EL TIEMPO

12 de febrero 2017 , 10:35 a.m.

El nuevo Código de Policía, que entró en vigencia el 30 de enero, contempla un conjunto de normas que obliga a los dueños de perros de 14 razas catalogadas como potencialmente peligrosas a tener un control más estricto con sus mascotas.

Una de las exigencias que ha causado más polémica consiste en que el dueño del perro debe adquirir una póliza que cubra los daños que el animal pueda causarles a terceros. Pero los propietarios de estas razas de perros no han podido adquirirlas por una sencilla razón: no existen.

Efectivamente, estos seguros aún no están disponibles en el mercado y, según el nuevo Código de Policía, el Gobierno tiene un plazo de seis meses para reglamentarlos.

Voceros de Fasecolda, entidad que agrupa a las aseguradoras, afirman que el seguro solo existirá cuando se expida el decreto reglamentario. “La disposición del nuevo Código no se puede ejecutar sin la reglamentación que precise cuál es la cobertura que hay que brindar”, explicaron.

Jonathan Barreto, representante legal de la ‘Fundación Huellas, Perros al Servicio de la Comunidad’, dice que el tema de las pólizas no es para nada claro. “Escuché al presidente de Fasecolda y dice que no existen las pólizas y nadie sabe cuánto será el valor de las mismas. Pero la Policía ya está imponiendo comparendos”, asegura Barreto.

Lo cierto es que el tema del seguro y las sanciones que contempla el nuevo Código no solo ha generado confusión entre los ciudadanos. La Policía, que debería estar capacitada para hacerlo cumplir, tampoco tiene una idea clara de qué hacer. Mientras, según denuncias ciudadanas recibidas por EL TIEMPO, algunos uniformados están exigiendo el seguro, voceros de la Policía sostienen que los representantes de esa institución no podrán pedirla, ni imponer comparendos, ni decomisar los animales.

Eliana Buitrago, que vive la localidad de Tunjuelito, en Bogotá, cuenta que luego de pasear a su pitbull con correa y bozal, se detuvo para darle agua. Al aflojarle el bozal a su perro, un policía se acercó y le impuso un comparendo pedagógico.

Con el comparendo en mano, en el que decía que debía presentarse en cinco días hábiles, Eliana llamó a la inspección de Policía de la localidad. Pero allí le dijeron que no saben sobre estas citas ni cómo funciona el sistema.

Al respecto, el coronel Pablo Criollo, coordinador del Código de Policía, aclara: “Mal haríamos al imponer alguna medida cuando el marco no lo permite. El Código contiene un procedimiento policial que garantiza el debido proceso; si se llegase a imponer alguna medida, será susceptible de apelación y de revisión”.

Indicadores claros

Pero la problemática mayor que se está desencadenando con la implementación del nuevo Código es el abandono de perros de estas 14 razas potencialmente peligrosas: unas veces por la falta de claridad sobre sanciones y pólizas, otras por la resistencia de algunos dueños a adquirir el seguro o cumplir con las demás normas, debido a que se incrementan los costos de mantenimiento.

La situación tiene en alerta a sectores animalistas, quienes advierten de un aumento de perros de razas potencialmente peligrosas deambulando en las calles, en especial, pitbull.

Viviana Buriticá, que tiene un sitio web llamado Animalitos Perdidos en Colombia, revela que los reportes por abandono que ella recibe subieron en un 30 por ciento. “En diciembre –dice– recogimos 40 pitbulls; en enero, 70, y en lo que va de febrero, 50 –sobre todo en Medellín y Bogotá–, cuando el promedio mensual era de 10 a 15”.

Barreto afirma que en estas dos últimas semanas, tras entrar a regir el Código, han recibido llamadas de personas que no quieren tener más a sus perros. Las razones: la gente les tiene miedo a las multas y no hay información sobre las pólizas. “Recibimos a diario más de 10 solicitudes de dueños de perros pitbull que quieren dejarnos el animal y es un problema, porque si los recibimos tenemos que comprar pólizas y no existen”, sostiene.

Y las mascotas son las que más están sufriendo con esta situación. En Antioquia –contó Barreto– dejaron a un perro amarrado a un poste. Otros son abandonados en zonas rurales o sacrificados.

Buriticá agrega que el tema, además, ha coincidido con enero, que es uno de los meses donde mayor cantidad de animales son abandonados. “Esto obedece –explica– a que en diciembre muchas personas compran o reciben mascotas sin pensar en las responsabilidades que esto acarrea, y cuando regresan a su rutina se dan cuenta de que no es tan fácil tenerlas”.

Luis Alberto Martín, presidente de la Asociación Club Canino Colombiano, advierte que cada día se están viendo más perros por las calles de Bogotá. “Yo vivo en una finca y tengo que pasar por tres pueblos antes de llegar a Bogotá. Y he visto fácilmente 4 o 5 perros de raza vagando”.

A juicio de los animalistas, este abandono está creando una situación más riesgosa que la que trata de prevenir el Código. “Un perro con hambre y abandonado a su suerte en una ciudad o pueblo –advierte Martín– puede ser mucho más peligroso”. A lo que se suma la estigmatización. Es decir, que la gente actúe de forma agresiva contra un animal de una raza potencialmente peligrosa que haya sido abandonado y reciba la misma respuesta por parte del animal.

Según un reciente informe de la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales U.D.C.A, en Colombia 4.500 animales son abandonados al año. Y esto plantea un doble riesgo. Primero, de salud pública, pues los perros callejeros se convierten en transmisores de enfermedades, como la rabia, y en un factor de contaminación por sus excrementos, que a su vez pueden generar alergias e infecciones.

Y segundo, y mucho más grave, estos animales se transforman en un peligro potencial muy serio para la seguridad física de todas las personas, y particularmente de las dos franjas de la ciudadanía más vulnerables: los niños –una bebé murió en Medellín tras ser agredida por un perro de una de estas razas– y las personas de la tercera edad.

En síntesis: una situación que debería corregirse cuanto antes.

Lo que dice la norma

Caninos peligrosos

Son perros de 14 razas: American Staffordshire Terrier, Bullmastiff, Dóberman, Dogo Argentino, Dogo de Burdeos, Fila Brasileiro, Mastín Napolitano, Bull Terrier, Pit Bull Terrier, American Pit Bull Terrier, De presa Canario, Rottweiler, Staffordshire Terrier y Tosa Japonés. También aquellos que han tenido episodios de agresiones a personas, hayan asesinado a otros perros y estén adiestrados para el ataque y la defensa.

Deberes del dueño

El propietario de un canino potencialmente peligroso asume la total responsabilidad por los daños y perjuicios que ocasione a las personas, a los bienes, a las vías y espacios públicos. El Código dice que el Gobierno reglamentará en un término de seis meses la expedición de las pólizas de responsabilidad civil que cubrirán estas contingencias. Quien no tenga la póliza deberá pagar todos los gastos y además una multa.

Registro de perros

Los propietarios deberán registrar a sus caninos ante las alcaldías. Con el registro se debe expedir un carné con el nombre del perro, identificación y lugar de ubicación de su propietario y la descripción de las características físicas del animal, con foto. Cada alcaldía tiene autonomía de pedir o no la póliza de responsabilidad civil. Las autoridades entregarán un permiso para poseer el perro y podrá ser solicitado por la Policía.

Albergues

Las instalaciones de los albergues de razas potencialmente peligrosas deben tener las paredes y vallas suficientemente altas y estar bien fijadas a fin de soportar el peso y la presión del animal.

Las puertas deben ser resistentes y con un diseño que evite que los animales puedan desencajar o abrir los mecanismos de seguridad. El lugar debe estar señalizado con la advertencia de que hay un perro peligroso.

Evitar riesgos

Algunos de los comportamientos que ponen en riesgo la seguridad de las personas y la convivencia, según el código, son: dejar deambular a caninos peligrosos en espacios públicos o en un medio de transporte; permitir a menores y a personas con limitaciones físicas o sensoriales la posesión o transporte de estos perros y transportar caninos bajo los efectos del alcohol o sustancias psicoactivas.

Prohibiciones

Se prohíben las peleas de ejemplares como espectáculo y promover actividades de apuestas donde se involucren animales.

Los caninos deben tener un bozal debidamente ajustado e ir sujetados con una correa.

Por su parte, los alcaldes deben reglamentar las condiciones y requisitos para trasladar a los perros en los medios de transporte público, teniendo en cuenta las condiciones de salubridad y seguridad.

REDACCIÓN JUSTICIA Y DOMINGO

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