Por pacto con la Fiscalía había quedado en libertad peligroso fletero

Por pacto con la Fiscalía había quedado en libertad peligroso fletero

Ocho días después de salir de la cárcel, el hombre asesinó a comerciante. Está de nuevo en prisión.

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A Jeisson Naranjo la Fiscalía lo acusó de los delitos de fabricación, porte ilegal de armas de fuego y municiones, hurto calificado y agravado en grado de tentativa.

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Mauricio León / EL TIEMPO

16 de octubre 2016 , 09:35 p.m.

Un millón de pesos. Esa fue la plata que, por un polémico acuerdo con la Fiscalía firmado en el 2012, Jeisson Alirio Naranjo Giraldo le pagó por daños y perjuicios a un comerciante al que intentó asesinar durante un fleteo.

Ese pago, al que la víctima siempre se opuso, fue parte de la cadena de gabelas que le permitieron a Naranjo Giraldo salir de la cárcel de máxima seguridad de Cómbita el pasado 9 de septiembre, tras pagar apenas cinco de los ocho años de condena por el primer crimen.

Ocho días después de haber recuperado su libertad acabó, según las autoridades, con la vida de Yeison Méndez, de 26 años, un comerciante en Ciudad Alsacia, localidad de Kennedy, en Bogotá.

(Además: Indignación por el fleteo que acabó con la vida de joven de 26 años)

El crimen quedó registrado en un video, que días después permitió la captura de dos de los delincuentes que asesinaron al comerciante por robarle tres millones de pesos: además de Naranjo fue detenido Ómar Andrés Moreno, conductor de la moto en la que iban los atracadores. Un tercer miembro de la banda, hermano de Moreno, aún es buscado por las autoridades. Él manejaba un carro que les sirvió de apoyo a los delincuentes.

El expediente del caso de la primera condena de Naranjo Giraldo agita la polémica por los beneficios que permiten que peligrosos delincuentes regresen de nuevo a las calles.

El hombre estuvo preso en las cárceles La Modelo y Cómbita después de haber sido capturado en flagrancia en un sangriento asalto.

A la 1:56 de la tarde del 26 de septiembre del 2011, en el sector de Galerías (occidente de la capital), un contratista vio aparecer a dos hombres que se movilizaban en una moto de color azul y lo abordaron al descender de su camioneta.

En realidad lo venían siguiendo por casi media hora desde el sector del Ricaurte, donde había retirado una fuerte suma de dinero. La mayor parte de la plata, sin embargo, la había entregado muy cerca del banco, y de allí salió hacia la obra que estaba administrando.

El parrillero de la moto, según la Fiscalía, era Jeisson Naranjo. Sin mediar palabra, disparó contra uno de los vidrios del carro y luego golpeó con la cacha del revólver el cristal.

(También: Ocho capitales ya prohíben el parrillero en moto para combatir delitos)

Según el expediente, conocido por EL TIEMPO, el delincuente abrió la puerta de atrás y tomó la chaqueta en la que vio que la víctima había guardado el dinero. Cuando observó que no estaban todos los fajos, le puso el revólver en la cabeza al contratista. Este, en medio del pánico, corrió hacia la obra, se tropezó y quedó inconsciente por varios minutos.

Cuando Naranjo se dirigía hacia su víctima con el revólver listo para disparar, apareció un policía de civil que le ordenó detenerse.

Jeisson Naranjo –agrega el expediente– apuntó hacia el agente, pero este disparó primero. El delincuente cayó con una herida en el tórax mientras su cómplice huía del sitio. De allí, la Policía lo llevó a una clínica en la que le salvaron la vida.

A Naranjo Giraldo la Fiscalía lo acusó de los delitos de fabricación, porte ilegal de armas de fuego y municiones, hurto calificado y agravado en grado de tentativa. Esa tarde, la víctima no asistió; dos horas antes había enviado una carta según la cual lo habían amenazado de muerte. Pero el proceso siguió su curso y terminó en la polémica negociación.

EL TIEMPO obtuvo los detalles del acuerdo, que fue verificado y aceptado el 9 de marzo del 2012 por el Juzgado Tercero de Ejecución de Penas de Tunja, en Boyacá. A pesar de la probada peligrosidad del delincuente, la Fiscalía de la época consideró que la falta de antecedentes y el supuesto arrepentimiento del victimario daban para conceder la rebaja de la condena.

Así fue como se determinó que el fletero debía pagarle a su víctima el millón de pesos por los daños y perjuicios contra el carro, generados por el disparo y los golpes con el arma. El contratista se marginó, por físico temor, del proceso, y la justicia determinó que había que darle una nueva oportunidad a Jeisson Naranjo.

Pero, según la Fiscalía, apenas salió de prisión el joven volvió al crimen. Hoy está nuevamente tras las rejas, acusado del homicidio de un padre de familia y del asalto a una droguería, hecho en el que su rostro también quedó grabado en otro video.

(Fotos: Otros robos que han indignado al país)

Naranjo fue capturado en su casa del sur de Bogotá. Su familia asegura que es inocente y que es víctima de un montaje.

Pero las personas que lo han visto disparar a sangre fría no tienen duda de la peligrosidad del hombre que ha aparecido llorando en las audiencias por el crimen de Yeison Méndez.

JUSTICIAjusticia@eltiempo.com

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