Corte condenó a dos suboficiales por torturar a subalternos

Corte condenó a dos suboficiales por torturar a subalternos

En el 2004 los golpearon y maltrataron por haberse comido unos víveres de la unidad militar.

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Los militares condenados tendrán que pagar 8 años de prisión por el delito de tortura.

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Archivo / EL TIEMPO

03 de agosto 2016 , 11:51 a.m.

Dos suboficiales del Ejército fueron condenados a 8 años de prisión por la Corte Suprema de Justicia por someter a torturas a varios soldados regulares que conformaban una unidad militar en Ibagué (Tolima).

Según las pruebas recaudadas, los suboficiales, identificados como Pedro Enrique Unda Fiaga y Édgar Mora Trujillo, sometieron a castigos como azotes en las piernas y glúteos, e inmersión en un tanque con agua a sus subalternos, los soldados campesinos Ronal Padilla Montoya, James Andrés Lozano Tinjacá y Mauricio Morales Cervera. 

Esta tortura, según la investigación, se dio porque los soldados habían sido señalados de consumir víveres y una porción de carne destinada a la unidad militar a la que pertenecían, en la vereda El Tambo, hechos que sucedieron el 18 de octubre del 2004.

La Sala de Casación Penal consideró que Unda y Mora, lejos de imponer los correctivos que correspondían, según el régimen disciplinario de las Fuerzas Militares, le infligieron dolor a los soldados regulares y sufrimientos físicos que en ningún caso están permitidos.

Esta fue la razón por la que el comandante de la unidad militar, el entonces sargento Unda Fiaga, acompañado del cabo Mora Trujillo castigaron a los tres soldados y al centinela Duverney Méndez Camacho, centinela que guardó silencio respecto a los hechos.

El fallo asegura que se los obligó a realizar ejercicios de instrucción militar mientras eran golpeados con varas por cinco reclutas, quienes también terminaron golpeados porque según los suboficiales no estaban castigando a los soldados "con la violencia requerida".

La tortura, dice la sentencia, se extendió por hora y media en la que también los azotaron en las piernas y les aplicaron estiércol de vaca en sus caras.

“La obligación de los soldados de hacer en el piso rollitos por espacio de noventa minutos, mientras eran golpeados con varas o ramas en sus glúteos y piernas por sus demás compañeros, que les causaron incapacidad de quince días, y untadas sus caras de boñiga; para luego hacerlos beber agua salada, comer frijoles crudos, tomar café amargo y sumergirse en un tanque de agua, no son tratos inhumanos o degradantes simplemente, ni acciones correctivas propias de la disciplina militar (…), sino actos de tortura”, dice el fallo.

Para la Corte, la Comisión Interamericana establece que la diferencia entre los tratos inhumanos y la tortura no tiene que ver con el dolor o sufrimiento inflingido a las víctimas, sino a "la duración que haya tenido ese sufrimiento, los efectos físicos y mentales sobre cada víctima y las circunstancias personales".

La Sala de Casación también rechazó que en el recurso de casación el suboficial Unda afirmara que el hecho no constituyó una tortura "por el tipo de agresión, su duración, el carácter de los destinatarios, jóvenes militares campesinos acostumbrados a las duras labores del agro". Ese argumento, para la Corte, es discriminatorio e inadmisible.

Para la Corte el delito de tortura no puede considerarse en ningún caso como relacionado con el servicio.

JUSTICIA

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