Asesinatos de líderes sociales, el lunar que deja el 2016

Asesinatos de líderes sociales, el lunar que deja el 2016

Organizaciones cifran entre 90 y 116 el número de muertos en 2016. Farc señalan a paramilitares.

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Este 2016 pasará a la historia como el año en que se firmó la paz, pero también en el que unas 116 personas consideradas líderes sociales fueron asesinadas.

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Archivo EL TIEMPO

28 de diciembre 2016 , 11:01 a.m.

Es una paradoja. El año en que se firmó la paz en Colombia, en apartadas regiones siguen los asesinatos contra anónimos dirigentes campesinos.

Mientras se apagaban los ecos de la Nochebuena, el domingo 25 fue muerto Anuar José Álvarez Armero, integrante de la Asociación Campesina de Argelia en Cauca.

Distintas organizaciones de derechos humanos cifran entre 90 y 116 las personas muertas durante este 2016 con patrones similares. Aunque difieren en los números, en la mayoría de casos hay coincidencias: líder social, votó Sí en el plebiscito y estaba ligado a los reclamantes de tierras.

Sin embargo, la Fiscalía tiene un grupo de sus investigadores en terreno, por lo que pide aún no sacar conclusiones definitivas. Además, creó una unidad para combatir esa modalidad criminal y establecer con precisión si los casos corresponden a motivos políticos o en estos hay hechos relacionados con otros orígenes. (Lea también: Hay avances en 13 de los 56 casos de líderes sociales asesinados)

Juan Fernando Cristo, ministro del Interior, muestra su preocupación no solo por la serie de homicidios sino por el señalamiento que se hace de las víctimas: “No podemos seguir permitiendo que se estigmatice la función que cumplen estas personas en todo el país”, dijo este martes. “Con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas seguiremos trabajando en el 2017 en este objetivo; vamos a hacer una red de defensores de derechos humanos para visibilizar el trabajo de estas personas y así evitar más atentados contra ellos”, prometió.
Inquietud en La Habana

Esta situación, precisamente, era uno de los grandes temores durante la negociación en La Habana de la dirigencia de las Farc: que no se fuera a repetir el exterminio de sus miembros ni de sus simpatizantes, como ocurrió con la Unión Patriótica (UP).

Naturalmente, la situación no es comparable. La primera experiencia de las Farc de hacer política con un partido terminó en un baño de sangre. Dos candidatos presidenciales –Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo –, 8 congresistas, 13 diputados, 70 concejales, 11 alcaldes y alrededor de 4.000 de sus militantes fueron asesinados a plena luz del día en los campos y las ciudades.

En un alto porcentaje de los hechos ocurridos este año, se trata de personas con reconocimiento, pero en sus veredas o pueblos. Ninguno con trascendencia nacional. “Lo que ocurre es muy grave. Se mata en lugares lejanos de tal manera que en los centros urbanos existe la sensación de que nada malo está pasando”, dice Ariel Ávila, investigador de la Fundación Paz y Reconciliación.

Y claro que el fenómeno sí ocurre, pero con efectos silenciosos. Imelda Daza, una de las personas con silla en el Congreso para velar por la implementación de los acuerdos, considera que los asesinatos golpean la moral de los militantes de izquierda. (También: Preocupación por líderes sociales asesinados en Meta y Caquetá)

“Se trata de una situación gravísima, muy delicada porque derrumba el ánimo de quienes defendemos la firma. Día a día vemos que nos matan y no pasa nada”, sentencia.

De los 116 muertos, según la Fundación Paz y Reconciliación, 14 eran militantes activos de Marcha Patriótica, uno de los movimientos que más se la ha jugado para que las Farc puedan convertirse en un partido político legal.

Distintos observadores creen que ahí está el quid del asunto. Se trata de que a nadie lo maten por defender de manera legal una bandera política.

“El paso a la modernidad es que podamos administrar esos conflictos en democracia, de manera razonable, con canales de diálogo, sin necesidad de acudir a la fuerza”, es la tesis que defiende Humberto de la Calle Lombana, quien fue el jefe negociador del Gobierno durante los diálogos de La Habana.

El llamado de la ONU

Esta ofensiva choca precisamente con el deseo de las partes que estuvieron negociando durante casi cinco años en Cuba. Por eso, el llamado urgente de la ONU a ponerle fin a esta violencia. “El Acuerdo Final de Paz prevé la implementación de varias medidas dirigidas precisamente a garantizar la seguridad de líderes y lideresas de organizaciones sociales y defensores de derecho”, dice un comunicado de la ONU.

La pregunta que gravita ahora es la incidencia que pueden tener estos hechos en las Farc. Para ellos es una demostración de que el paramilitarismo no ha muerto: “Es hora, después de tanta amenaza y muerte, de que el Presidente exija a quien corresponda identificar ya a los promotores del paramilitarismo”, dijo Iván Márquez, en Twitter.

Para el investigador Ávila, las consecuencias, si no cesan los asesinatos –y si no se aclaran y se castiga a los responsables–, serán enormes. “Pueden convertir el proceso de paz en un gran fracaso, en una frustración política, entendiendo el proceso de paz como un todo, más allá de la desmovilización de esta guerrilla, sino como una profundización de la democracia”, dijo. (Además: ¿Quiénes eran los líderes sociales que fueron asesinados?)

El ejercicio democrático va más allá de votar: vivir sin miedo. Y estos crímenes tienen atemorizados a los pobladores de ese país distante de los núcleos urbanos.

Este 2016 pasará a la historia como el año en que se firmó la paz, pero también en el que unas 116 personas consideradas líderes sociales fueron asesinadas.

La última muerte fue en Cauca

La red de derechos humanos del suroccidente colombiano Francisco Isaías Cifuentes denunció que en la mañana del pasado 25 de diciembre, en la vía que comunica al corregimiento de El Plateado con la cabecera municipal de Argelia, en el sur del Cauca, fue asesinado Anuar José Álvarez Armero, líder campesino de la vereda Mirolindo y quien pertenecía al Comité Cocalero de esa localidad. (Lea también: La banda detrás del asesinato de 12 líderes en el Cauca)

De acuerdo con el informe entregado por el colectivo social, Álvarez se movilizaba en una motocicleta y fue alcanzado por dos hombres, quienes lo perseguían en otra moto y le dispararon en el pecho tres veces, con arma corta.

El ataque fue en el sector de Chamuscado, de la vereda Desiderio Zapata.

Hasta el momento no se tienen pistas sobre los móviles del hecho.

ARMANDO NEIRA
Redacción Política
@armandoneira

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