Lujoso apartamento de viuda de Carlos Castaño será para las víctimas

Lujoso apartamento de viuda de Carlos Castaño será para las víctimas

Kenia Gómez aseguraba haber comprado predio en Medellín con recaudos de fiestas y un libro.

Apartamento Carlos Castaño

El predio despojado está en Balcones de la Calera, sector El Poblado, de Medellín.

Foto:

Guillermo Ossa. EL TIEMPO

23 de julio 2018 , 11:49 p.m.

Un apartamento de 241,8 m² ubicado en el exclusivo sector de El Poblado, de Medellín, y que era una de las propiedades más preciadas de Kenia Susana Gómez Toro, viuda del exjefe paramilitar Carlos Castaño, será para reparar a las víctimas de las autodefensas.

La exmodelo aseguraba que con sus ahorros, trabajos en ganadería y los regalos de su fiesta de 15 años y de bodas había juntado el dinero para comprar el lujoso predio, avaluado en 489’213.000 pesos.

Según la viuda del jefe máximo de las Auc, cuando cumplió 15 años le regalaron 25 millones de pesos que invirtió en ganado y, según asegura, dieron jugosos réditos. Un año después se casó con Castaño y a pesar de que su esposo era supuestamente uno de los hombres más buscados de Colombia, la fiesta fue de tal magnitud que recibió 125 millones de pesos en regalos. Kenia sostiene que sus negocios fueron tan efectivos que a finales del 2002 tenía cerca de 350 reses y, además, las regalías del libro Mi confesión, la autobiografía del jefe ‘para’, le dejaron entre cinco y seis millones de pesos cada seis meses.

La mujer, quien se fue del país tras el asesinato de Castaño por orden de su hermano Vicente, dice que compró el predio sobre planos por valor de 245 millones de pesos. Según Kenia, para separar el predio dio 45 millones de pesos, seis meses después entregó otros 60, y en el momento de la entrega completó el pago.

Es (sic) de propiedad sagrada de mi esposa Kenia y mi hija las fincas Campanos, Martabana, la Rula, la Solita, la mitad de la finca Araguay y, obviamente, el apartamento en Montería

La Sala de Justicia y Paz no creyó esas cuentas. Consideró que el dinero para la compra de ese inmueble venía de las actividades criminales de la organización que comandaba su marido. Además, los padres de Kenia dijeron que ella solo se dedicaba a cuidar a su hija, que nació con un síndrome congénito.

Por esa razón, la sala ordenó que el apartamento sea entregado a las víctimas. La viuda de Castaño también perderá tres parcelas de la finca Los Campanos, que por testamento le había dejado Carlos Castaño.

Esos terrenos están avaluados en 278 millones de pesos, pero su valor comercial, al igual que el del apartamento, es muy superior.

A pesar de la enorme fortuna de Castaño, quien con sus hermanos Fidel y Vicente fueron por casi 20 años el poder detrás de los grupos paramilitares en Colombia y controlaban las rutas del narcotráfico en el occidente y la costa Atlántica, la lista de sus propiedades que llegaron a las víctimas es precaria. Muchas fincas en Urabá y Córdoba quedaron en manos de testaferros. También, la fortuna que se suponía tenía Carlos Castaño en el exterior, incluido un apartamento en París que era de Fidel Castaño.

El bien más representativo del clan que está en manos de las autoridades es la mansión de Montecasino, que estaba avaluada en más de 40.000 millones de pesos, fue incautada desde los 90 y sin embargo estuvo en manos de los Castaño hasta hace una década, cuando alias Monoleche, cuñado de Carlos Castaño, volvió a hablar del refugio de los capos en plena área metropolitana de Medellín.

En el testamento del exjefe paramilitar se lee: “Es (sic) de propiedad sagrada de mi esposa Kenia y mi hija las fincas Campanos, Martabana, la Rula, la Solita, la mitad de la finca Araguay y, obviamente, el apartamento en Montería”. Hasta el momento, solo Los Campanos está manos del Fondo de Reparación a las Víctimas.

Movimientos dudosos

Los magistrados de Justicia y Paz ponen en duda no solo el origen de la plata con la que se pagó el apartamento, sino la ruta por la que finalmente este terminó a nombre de Kenia Gómez.

Así, ella asegura haberlo comprado en el 2003, pero solo el 6 de diciembre de 2005 se hizo una compraventa con Liliana Sanín, quien era la propietaria que aparecía en papeles. Según la viuda, por razones de seguridad le encargó la compra del predio a Carlos Valencia Guisao, esposo de Sanín.

Sin embargo, ella sostiene no haber tenido conocimiento de la existencia del apartamento hasta que su esposo desapareció en marzo de 2004, cuando le dijeron que lo arrendara y entregara el canon a la familia de la viuda de Castaño. 

En el 2005, según Sanín, el padre de Kenia la llamó y le dijo que debía ir a Montería, Córdoba, a firmar las escrituras, pero que nunca recibió dinero.

Kenia no logró explicar por qué pondría un bien adquirido legalmente a nombre de una tercera persona, el desaparecido Valencia Guisao.

ANGIE MICHELL QUIÑONES@JusticiaET

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