Estos son los cuatro frentes de guerra que tiene abiertos el país

Estos son los cuatro frentes de guerra que tiene abiertos el país

A Nariño y Catatumbo se le unen confrontaciones en el Guaviare y el Bajo Cauca.

Operativos en Tumaco

El Ejército y la Policía realizan en Tumaco, Nariño, operativos conjuntos para combatir fenómenos ilegales como el que genera alias Guacho.

Foto:

Raúl Arboleda / AFP

29 de abril 2018 , 06:35 a.m.

En los municipios antioqueños de Tarazá, Caucasia y Cáceres han enterrado este año a 134 personas.

Todos los muertos han caído en medio de la guerra que libran desde el 29 de diciembre miembros del ‘clan del Golfo’ y la banda criminal ‘Caparrapos’, que se disputan las rutas del narcotráfico que salen por el Caribe y el control de la minería ilegal, un botín que incluye el sur de Córdoba.

Emiliano Osorio, alias Kaín –un sanguinario delincuente que se formó en el bloque Minero de las Autodefensas–, le declaró la guerra a sus antiguos jefes del ‘clan’ y ya tienen un ejército ilegal de más de 200 hombres.

Eso explica por qué el gobernador de Antioquia, Luis Pérez, salió a decir que en su departamento hay muchos ‘Guachos’, haciendo referencia a Walter Arizala, el exguerrillero de las Farc que tiene desestabilizado el orden público al otro lado del país: en Tumaco, Nariño, y en la frontera con Ecuador.

Los escenarios de guerra son similares. Pero arriba, la disputa es por el control del Darién chocoano, el Urabá, Ituango, Valdivia, Caucasia, Tarazá y Cáceres, e incluso Montería y San José de Uré. Al igual que en Nariño, en sus zonas rurales hay narcocultivos, laboratorios, minería ilegal y guerrilla que disputa el botín. En Antioquia actúan las columnas ‘Compañero Tomás’ y ‘Héroes de Tarazá’, del Eln, y disidencias de las Farc, al mando de Cabuyo, Ramiro y Diomedes.

Para acabar con ellos, con ‘Kaín’ y con lo que queda del mermado ‘clan del Golfo’ –Dairo Úsuga, alias Otoniel, y Carlos Moreno, alias Nicolás–, el Gobierno repotenció Agamenón II, megaoperación con la que la Policía y el Ejército han asestado grandes golpes.

Pero, aprovechando la bonanza cocalera, esas organizaciones se han extendido a Guaviare, Meta, Nariño y Norte de Santander. De hecho, sus efectos también se están sintiendo en Medellín, que esta semana militarizó la comuna 13.

Algunos de estos frentes de guerra se vienen gestando desde hace años, tras la polémica desmovilización paramilitar. Pero otros empezaron a surgir tras el desarme de las Farc e incluso han llevado al ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, a admitir que no se coparon a tiempo zonas que estas dejaron.

El diagnóstico

Hace 48 horas, por segunda vez en menos de 20 días, 11 municipios de Catatumbo, Norte de Santander, volvieron a quedar paralizados por cuenta de la guerra entre la banda de los ‘Pelusos’ (residuos del Epl) y el Eln.

Ese es el tercer frente de guerra abierto.

Según la Defensoría del Pueblo, la mayor parte de acciones violentas se han desplegado en zona rural de Tibú, donde el homicidio selectivo, el desplazamiento forzado, las amenazas, el reclutamiento forzado y el uso de niños se ha incrementado. Según esa entidad, los afectados por los paros armados solo en Tibú superan las 35.000 personas, cifra que dista a la dada por la gobernación que habla de 10.000 afectados.

“La guerra no se resigna a desaparecer, pues la salida de las Farc ha impulsado el ingreso de nuevos actores armados ilegales, como el Eln, las disidencias de las Farc y grupos paramilitares que tratan de imponer sus condiciones a sangre y fuego, ante los vacíos e incapacidad del Estado”, diagnosticó el procurador Fernando Carrillo.

Pero el general Alberto Mejía, comandante de las Fuerzas Militares, le aseguró al Senado que las cosas sí han cambiado.

“Hace 15 años teníamos 22 frentes de las Farc alrededor de Bogotá. Hoy hemos expulsado al enemigo, a sangre y fuego, a esa periferia: al Catatumbo, a Nariño, al Chocó, a las selvas del Guaviare y del Guinía”, explicó.

Además, las tasas de homicidio en el país han bajado: se pasó de 320 por cada 100.000 habitantes, en 2016, a 24, en 2017. Y el fin del conflicto con las Farc se ha sentido en muchas regiones.

Aún así, el país tiene que sofocar otros incendios. Si bien ya se desplegó un operativo multifuerzas e integral en el Catatumbo, para garantizar la seguridad de la población y desarticular a bandas y guerrillas, estos se mimetizan con los civiles, haciendo más difícil su aniquilamiento.

Además, una facción de ‘los Pelusos’ llegó al Valle. ‘Rojas’, ‘Paisa’ y ‘Mordisco’ están ahora disputando las narcorrutas con ex-Farc y reductos narcos.

“En la frontera entre Valle y Cauca, en municipios como Jamundí, hemos detectado la presencia de ‘los Pelusos’. Por eso, se ha determinado aumentar el pie de fuerza con 120 soldados, que combatirán, además, a los grupos residuales de Farc que quedan”, dijo Villegas y envió también 200 policías a la zona.

Y un número similar intenta controlar enfrentamientos en el sur de Cúcuta entre otra fracción del ‘clan del Golfo’ y ‘los Rastrojos’. Aquí la pelea es por el narcotráfico que se mueve por la frontera con Venezuela.

“La Policía, en coordinación con nuestras Fuerzas Militares y con el respaldo de los habitantes del Catatumbo, está a la ofensiva y vamos a doblegar a estas organizaciones criminales, tal como lo venimos haciendo a través de la operación Esparta. Este año hemos ejecutado 52 operaciones, con 168 capturas, la incautación de 4,3 toneladas de coca y la destrucción de 16 narcolaboratorios”, señaló el general Jorge Nieto, director de la Policía.

El otro frente de guerra abierto tiene como epicentro Guaviare. Allí opera el frente Primero de las Farc, que se negó a desmovilizarse. Son unos 400 hombres en armas bajo las órdenes de Miguel Botache Santillana, alias Gentil Duarte.

‘Duarte’ trafica por corredores que llegan a Venezuela y Brasil. Y además del suyo, se han identificado dos frentes que están en la zona y que tienen como jefes a Néstor Fernández y a Édgar Salgado, alias Cadete.

De ‘Duarte’ se dice que planea juntar su estructura con la de ‘Guacho’, para revivir el bloque Sur de las Farc y hacerse al control de la economía ilegal del sur del país. De hecho, se habla de un supuesto encuentro entre ‘Guacho’ y ‘Duarte’, pero fuentes castrenses se abstienen de confirmarlo y dicen que ambos están acorralados.

‘Guacho’, de 27 años, con cerca de 200 hombres y el respaldo del poderoso cartel de Sinaloa, opera en el alto y bajo Mira, Nariño, y ve a Tumaco como la ‘joya ’ de su imperio ilegal: allí hay más de 25.000 hectáreas de coca y ya se está dando la resiembra.

Por ahora, 11.000 uniformados colombianos de la operación Atlas lo persiguen, junto a 10.000 soldados ecuatorianos. Y también van tras las ‘Guerrillas Unidas del Pacífico’ y la ‘Resistencia Campesina’.

“Sabemos muy bien a qué enemigo nos enfrentamos. Estamos aplicando una estrategia integral, porque con la sola estrategia militar no se gana la guerra. Todas las operaciones están en curso y los objetivos de alto valor van a caer”, dijo el general Ricardo Jiménez, jefe de Operaciones del Ejército.

En Medellín, la violencia obligó a militarizar la comuna 13

Al menos 100 militares y 200 policías llegaron desde el miércoles a la Comuna 13 (San Javier) de Medellín, para intentar controlar la ola de violencia que allí se vive: en lo corrido del año 15 personas asesinadas. Y en toda la capital antioqueña esta cifra asciende a 193 homicidios, 50 de los cuales se han perpetrado en lo que va de abril.

Este lunes habrá un consejo de seguridad –presidido por el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, y el alcalde Federico Gutiérrez– para adoptar otras medidas. Hace una semana, se logró la captura de alias Sombra, de los llamados ‘Odines’, banda enfrentada al combo Betania, comandado por alias Juanchito y a quien las autoridades responsabilizan del aumento de la criminalidad. Además, se revelaron audios en los que alias Carlos Pesebre y ‘Pichi’ acuerdan aumentar los delitos.

Según habitantes de la comuna, en la zona hay una especie de toque de queda, ya que las constantes balaceras y otros hechos de violencia obligan a la gente a resguardarse en la tarde. Por situaciones como esta, según explicó el general Óscar Gómez, comandante de la Policía del Valle de Aburrá, “se adelantan patrullajes mixtos: soldados y policías trabajando juntos, lo que nos permite ampliar la cobertura de protección”.

UNIDAD INVESTIGATIVA
u.investigativa@eltiempo.com
En Twitter: @Uinvestigativa

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