La guerra que se libra por Tumaco, la nueva capital de la coca

La guerra que se libra por Tumaco, la nueva capital de la coca

Con plomo y paros, ex-Farc, Eln y paramilitares se disputan el control de 16.690 narcohectáreas.

Coca en Tumaco

El Gobierno desplegará un plan para reconquistar militar y socialmente espacios copados por el conflicto.

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Héctor Fabio Zamora - Archivo / EL TIEMPO

23 de abril 2017 , 12:29 a.m.

Desde hace al menos un año, el municipio de Tumaco es epicentro de una guerra entre cuatro facciones delincuenciales que suman cerca de 300 hombres en armas y que luchan sin cuartel por el control de las que hoy son las mayores extensiones de cultivos ilícitos en el país. Hay tanta droga en esa zona de Nariño, que Tumaco ya es considerada como la nueva ‘capital’ de la coca en Colombia.

“Hoy es el principal puerto de exportación de droga. Desde allí salen unas 315 toneladas de coca al año. Eso equivale al 80 por ciento de todo lo que produce el país”, dice un oficial de inteligencia de la Dijín apostado en la zona.

Y agrega que el municipio nariñense vive una paradoja: registrar uno de los más altos índices de pobreza de la región, en medio de más de 16.690 hectáreas de coca de exportación.

“Los grandes mafiosos permanecen en Cali y en Pasto. A Tumaco solo vienen a negociar la droga, a patrocinar los paros cocaleros y a participar en bacanales organizadas en locales en Bajito de Vaquería, un islote contiguo a Tumaco”, asegura el oficial.

Eso explica el ‘boom’ inmobiliario que hay en Pasto y las lujosas camionetas que recorren Tumaco y el corregimiento de Llorente, convertido en una especie de narcosucursal en el Pacífico colombiano.

La situación del puerto es tan extrema que llevó al Gobierno a desplegar un plan integral con el que le apunta a reconquistar militar y socialmente espacios copados por el conflicto y a intentar convertir a Tumaco en el primer municipio libre de narcocultivos.

Además de fiscales del nivel central y de miembros de varios ministerios, se reforzó la presencia de las Fuerzas Militares con más de 800 hombres. A ese grupo pertenecen los efectivos que ya han erradicado más de 425 hectáreas en lo corrido del 2017 y los oficiales de inteligencia de la Dijín, al mando del general Jorge Vargas, que ya les han propinado golpes claves a las estructuras criminales que siembran coca y terror.

Las facciones

En efecto, la bonanza blanca llegó acompañada de una avalancha de asesinatos. Después de cuatro años con cifras a la baja, el 2016 cerró con 137 homicidios. Y en lo que va corrido del año, la Personería contabiliza 52 muertos.

En esas estadísticas figura Bayron Fernando Recalde, miembro del Escuadrón Antidisturbios de la Policía (Esmad), asesinado en Llorente durante los disturbios del paro de cocaleros de principios de abril, en contra de la erradicación. También aparece el desmovilizado de las Farc Luis Alberto Ortiz Cabezas, asesinado de tres disparos el domingo pasado, muy cerca de Llorente.

Pero los muertos más recientes de la guerra del narcotráfico son el exguerrillero ‘Junior Barbas’ y tres hombres de su anillo de seguridad. Fueron acribillados hace 8 días por orden de Hugo Albeiro Guerrero Cortés, alias Hugo, cuyo rostro aparece en el cartel de los delincuentes más buscados en Nariño.

Todos son disidentes del frente ‘Daniel Aldana’ de las Farc que armaron la banda conocida como ‘Gente del Orden’, ahora en guerra interna por el control del narcotráfico.

La ‘vendetta’ entre ex-Farc se desató después de que un comando conjunto de la Policía, el Ejército y la Fuerza Aérea capturó, el 8 de marzo, a Flavio Camacho, alias el Mocho. Se trata del máximo jefe de esa organización criminal, que controla los cultivos de las laderas del río Mira.

Varios de sus hombres (106) se entregaron a las autoridades hace algunas semanas, gracias a las gestiones de alias Víctor y Vásquez. Pero el grueso sigue traficando y usan armas largas y pistolas para defender laboratorios y cultivos.

Además, reclutan a jóvenes como sus vigías a cambio de un celular y 5 mil pesos diarios.

“Acá les dicen el ripio: lo que quedó de la desmovilización del frente ‘Daniel Aldana’ y del Mariscal Sucre. Son jóvenes que las Farc subcontrató para mover coca, extorsionar, campanear y controlar los barrios. Pero no los reconocen como milicianos y cuando se concentraron en la zonas veredales les prohibieron usar el nombre de las Farc y les advirtieron que no se podían aliar con ‘paras’”, le explicó a EL TIEMPO un funcionario de la zona.

En efecto, un grupo de ‘paras’, supuestos miembros del ‘clan del Golfo’, intenta ingresar a la zona desde el 2015 para participar en el festín de cultivos de coca. Alias el Zorro es su jefe y merodea por el municipio vecino de Barbacoas y por la vereda de Aguaclara.

De hecho, la embestida paramilitar ya desencadenó el desplazamiento de 107 familias de la vereda de Pital de la Costa. Allí hacen presencia ‘los Renacer’ o ‘Matamba’, un grupo de 50 hombres comandado por el exparamilitar John Jarley Benítez Mejía, alias Cusumbo, que se disputa con la ‘Gente del Orden’ el control del negocio y los clientes extranjeros. Emisarios de los carteles mexicanos de Sinaloa y los Zetas, así como mafiosos ecuatorianos, son los grandes compradores.

Uno de los más grandes compradores era Washington Prado, alias Gerald, conocido como el ‘Pablo Escobar’ de Ecuador. El hombre, capturado por la Policía, llevaba la coca hasta California, camuflada en barcos pesqueros.

El cuarto elemento en este cuadro de violencia es el Eln, que tiene un pie en el narcotráfico y otro en la minería ilegal. En la zona montañosa nariñense están los frentes Comuneros del Sur y Manuel Vásquez.

La retoma estatal

La situación extrema que se vive en el puerto llevó al Gobierno a apostar allí uno de los cuatro Centros Estratégicos Operacionales (CEO) del país: los otros están en el bajo Cauca, el Catatumbo y el Guaviare. Y no es gratuito que el 29 de marzo, cuando llevaba dos horas de posesionado como vicepresidente de la República, el general (r) Óscar Naranjo llegó a Tumaco, para supervisar en terreno el plan reconquista, que ya empieza a arrojar resultados.

Tras el primer bloqueo cocalero de abril en Llorente, se vinculó a 3.000 familias a programas de sustitución voluntaria. Y con el plan Todos Somos PAZcífico se prevé una inversión de 87 millones de dólares en saneamiento, electrificación e infraestructura.

En lo militar, se avanza en una estrategia de guerra total con bloqueo de narcocorredores aéreos, marítimos y fluviales, erradicación de los grandes cultivos de coca, ataque al lavado de activos y desarticulación de los grupos armados. Y evalúan la puesta en marcha de un plan piloto contra ‘paras’, que se habría acordado con las Farc. No obstante, los mandatarios locales dicen desconocerlo.

Pero la lucha promete ser de largo aliento. En Semana Santa, a pesar del acuerdo de sustitución voluntaria con cocaleros, cientos de personas volvieron a bloquear la vía Tumaco-Pasto, quemaron carros y retuvieron a 12 policías que cumplían labores de erradicación.

“Muchos salen obligados, los mafiosos les dan de a 100.000 pesos para que marchen”, dijo un funcionario de la Gobernación. Además, hay hombres armados que defienden los narcocultivos y se escudan detrás de las comunidades.

“En un operativo de hace unas semanas, decenas de civiles rodearon a los erradicadores, no los dejaron avanzar, les decían que esas macroplantaciones eran de parceleros, que no nos podíamos meter así como así”, relató un oficial.

Las autoridades también están preocupadas por la infiltración a instituciones.

Hace apenas unas semanas, una jueza se declaró impedida para judicializar a uno de los miembros de una de las bandas porque entre sus allegados había familiares del mafioso.

Y a finales de marzo, la Fiscalía capturó a dos fiscales, dos asistentes y 11 investigadores del CTI por posibles nexos con grupos criminales de Nariño.

“Estoy seguro de que las medidas tomadas por el Gobierno van a ser efectivas a corto plazo”, le dijo a EL TIEMPO el vicepresidente Naranjo, quien, al igual que otros altos funcionarios, sabe que en Tumaco se juega buena parte del futuro del posconflicto.

El gobernador de Nariño, Camilo Romero ya pidió hacer un consejo de ministros en el puerto para plantear “acciones estratégicas integrales” y una mesa de seguimiento con cocaleros, Farc, gremios, diócesis e instituciones.

El puerto, en alerta por jornada electoral atípica

Denuncias de fraude, bolsas llenas de votos en basureros y una asonada rodearon, en el 2015, la elección de María Emilsen Angulo Guevara como alcaldesa de Tumaco. Y a los pocos meses, el Consejo de Estado la destituyó por estar inhabilitada para ocupar el cargo.

Este domingo los tumaqueños volverán a las urnas para unas elecciones atípicas en medio de señalamientos entre candidatos. A Sandra Elvira Estacio Bermúdez la ubican políticamente cerca del representante a la Cámara Neftalí Correa y a la administración saliente. Estacio se enfrenta a Julio César Rivera señalado por el alcalde encargado de contar con el apoyo de las Farc, nexo que fue negado por el candidato y por la guerrilla desmovilizada.

La Misión de Observación Electoral (MOE) también dijo que estos comicios son de “riesgo extremo” por “la grave situación de orden público” en el municipio.

Armas, droga y brujería en los audios de alias el Mocho

Tres helicópteros Black Hawk, tres Bell y 60 comandos fueron desplegados el 29 de marzo pasado para capturar a Segundo Flavio Camacho, alias el Mocho. Aunque inicialmente el capo de la ‘Gente del Orden’ alcanzó a escaparse, fue capturado en Tumaco, gracias a la labor de agentes encubiertos de la Dijín.

Para judicializar su captura, la Policía reveló audios claves. En uno de ellos se escucha al ‘Mocho’ cuadrar la compra de armas, a las que se refiere en clave como “multiplicadores” para ametralladoras y “desodorantes” para granadas de mortero MGL.

En otro audio, una mujer le dice que tiene “la Policía encima” y le habla de un muchacho arrestado “que tenía el cilantro”, un código para referirse a narcóticos. También hay llamadas en las que el delincuente le reclama a uno de sus hombres: “¿Por qué no mató a ese sapo HP?”. Y habla de la urgencia de localizar a su bruja de cabecera. De hecho, en la casa donde se escondía el ‘Mocho’, las autoridades hallaron imágenes y velas junto a una cola de caballo y otra de cascabel.

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u.investigativa@eltiempo.com

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