Crecimiento de narcocultivos en el 2016 ronda las 50.000 hectáreas

Crecimiento de narcocultivos en el 2016 ronda las 50.000 hectáreas

Aumento es de casi 50 %, según medición de la ONU. Cifra total supera las 145.000 hectáreas.

Erradicación

El Gobierno le apunta a erradicar, en total, 100.000 hectáreas de coca este año.

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Jaiver Nieto Álvarez / EL TIEMPO

11 de julio 2017 , 01:05 p.m.

Por cuarto año consecutivo, en el 2016 los cultivos de coca en Colombia crecieron: pasaron de poco más de 96.000 hectáreas a una cifra que, tras ajustes finales en los cálculos, estará entre las 145.000 y las 150.000 hectáreas, según altas fuentes del Gobierno consultadas por EL TIEMPO.

El aumento ronda niveles del 50 por ciento y coincide en la tendencia al alza (no en el número de hectáreas) con los informes de las agencias norteamericanas que le hacen seguimiento a esa problemática en Colombia. Esas mediciones, que siempre han dado cifras superiores a las oficialmente aceptadas por Bogotá, ubican los cultivos de coca en 188.000 hectáreas.

Aunque el informe del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (Simci) de la ONU solo se conocerá de manera oficial este viernes, este diario confirmó que las mayores extensiones se concentran en tres departamentos: Nariño, Putumayo y Norte de Santander, donde en los últimos años ha estado casi el 70 por ciento de esas siembras.

Tumaco (Nariño) es el municipio más afectado. Allí había, a 2015, al menos 20.000 hectáreas de la hoja. Por esto, su recuperación institucional y social ha sido priorizada por el Gobierno.

Más allá del crecimiento en el número de hectáreas sembradas, los expertos en asuntos antinarcóticos alertan por la disparada en los índices de producción de cocaína. Esto porque no solo hay más área sembrada, sino porque en la mayoría de zonas los cultivos están en su tercer o cuarto año (por el fin de las fumigaciones y los bloqueos a la erradicación manual), en su mayor etapa de productividad. Incluso, en algunas regiones los narcotraficantes estarían sacando una cosecha adicional al año.

Así las cosas, la productividad pasaría de las 646 toneladas métricas en el 2015 a cerca de 900 toneladas de cocaína, una cifra inédita desde que se llevan a cabo las mediciones.

En lo corrido del año se han incautado 200 toneladas del estupefaciente. En todo el 2016 se incautaron 378 toneladas, para un récord que, como va la tendencia, sería superado en el 2017.

Este lunes, el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, dijo en entrevista con la Radio Nacional de Colombia que “esa tendencia (el incremento de los cultivos ilícitos) no puede seguir” e incluso planteó una eventual renuncia si no se cumplen las metas de erradicación previstas para este año. Es decir, 50.000 hectáreas destruidas por la Fuerza Pública de manera forzada, a las que deben sumarse otras 50.000 a través de los planes voluntarios de sustitución que ya han firmado más de 90.000 familias en el país.

Si siguen creciendo los cultivos, según Villegas, “todos los que tenemos responsabilidades operativas y políticas sobre ese tema, tenemos que poner nuestra cabeza, porque esa no es una tendencia que el país resista o acepte”.

La cifra del 2016 es equiparable a las del 2001, en los inicios del Plan Colombia, cuando Simci reportó 144.807 hectáreas sembradas con coca.

En la ecuación de los narcocultivos empezará a jugar, en contravía con lo que había pasado históricamente, el factor de las Farc. En efecto, los cultivos crecieron amarrados a la presencia de los actores armados, especialmente de esa guerrilla, que a su vez usó la plata de la coca para potenciarse militarmente.

Con su desarme y desmovilización, las Farc ya no son una amenaza para los equipos de erradicadores y, además, abiertamente están incentivando a las comunidades de sus zonas de influencia para que dejen las siembras ilegales.

Colombia dejó de utilizar la aspersión aérea con herbicida desde octubre del 2015, al atender una recomendación de la Organización Mundial de la Salud, OMS, ratificada por un fallo de la Corte Constitucional. La aspersión fue durante casi 30 años la principal herramienta en la lucha contra el narcotráfico en el país y su suspensión ha generado ruidos con el nuevo gobierno de los Estados Unidos, a tal punto que hace un mes, el secretario de Estado, Rex Tillerson, habló de volver a utilizarla.

Poco después, en entrevista con este diario, el embajador de EE. UU., Kevin Whitaker, afirmó que “Colombia ha tomado una decisión soberana” que Washington “va a respetar”.

JUSTICIA

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