Febrero 15 de 2008
Crece rechazo internacional a China a pocos meses de los Juegos Olímpicos de Pekín
El gobierno de ese país afirmó que activistas con "motivos ocultos" quieren boicotear los juegos que se realizarán en agosto de este año y los culpó de querer vincular la cita con la política.
El anuncio lo hizo luego de que el director de cine estadounidense Steven Spielberg se negó a seguir siendo el asesor artístico de los Juegos por la pasividad de los chinos en la crisis de Darfur y los estrechos vínculos del gigante asiático con Sudán.
Además de defender al país africano en las Naciones Unidas, China es un importante socio económico de Jartum, pues le compra dos tercios de sus exportaciones de petróleo y le vende armas. Relación que es percibida como un freno a los esfuerzos internacionales para presionar al gobierno islámico a que le ponga fin a la crisis de la provincia de Darfur.
Sin embargo, el gobierno chino ha sido enfático en afirmar que comparte la inquietud sobre la crisis humanitaria en esta región occidental de Sudán, que desde el 2003 ha sido foco de un conflicto armado que ya ha dejado más de 200.000 muertos y unos 2,5 millones de desplazados, según organizaciones internacionales.
Los organizadores de los Juegos (que se realizarán entre el 8 y el 24 de agosto) y el Ministerio de Relaciones Exteriores chino salieron el paso a la decisión de Spielberg, que iba a aportar ideas para las ceremonias inaugural y de clausura de los Olímpicos, al afirmar que no afectará el plan que tenían.
''El gobierno chino ha hecho denodados esfuerzos para resolver el tema de Darfur, algo obvio para la comunidad internacional que guarda una opción imparcial sobre este tema'', indicó el comité organizador en un comunicado.
''Vincular el tema de Darfur con los Juegos Olímpicos no ayudará a resolver este asunto y no está acorde con el espíritu olímpico que separa al deporte de la política'', añadió.
Los famosos protestan
La renuncia de Spielberg a seguir colaborando con los Juegos ha abierto la puerta a una nueva catarata de protestas, que incluye a varios premios Nobel y hasta a miembros de la realeza que en las últimas horas han incrementado la presión sobre el gobierno chino por las restricciones que el régimen comunista impone en derechos humanos, libertad de expresión y religión.Sin embargo, la fidelidad que algunos Estados y atletas han declarado a la regla olímpica de no mezclar deporte y política ha difuminado cualquier amenaza de boicot a la cita.
A favor de medidas de fuerza contra Pekín ya se habían manifestado premios Nobel de Paz como Adolfo Pérez Esquivel (1980), Rigoberta Menchú (1992) o Desmond Tutu (1984), por la política en Darfur; la organización Reporteros Sin Fronteras por la censura a la libertad de expresión en China; el príncipe Carlos de Inglaterra, por la situación en el Tíbet; la alianza Juega Limpio, por la explotación laboral en las fábricas de ropa deportiva; Amnistía Internacional, por la persecución de los disidentes; y Human Rights Watch, por la suma de todos estos problemas.
PEKÍN (AP-AFP-Efe)
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