Enero 18 de 2008
GPS INTERNACIONAL: La lava tóxica de las 'subprime' y otros volcanes en erupción
Los volcanes no dan tregua. Primero el Llaima en Chile, luego el Tungurahua en Ecuador y ahora el Galeras, agigantan el pánico ante el temido desastre.
Así, como la actividad de un volcán, avanza la crisis financiera en Estados Unidos a pesar de los esfuerzos de Ben Bernake, el presidente de la Reserva Federal, y del presidente George W. Bush.
Las consecuencias de los créditos basura subprime se extienden, contabilizando multimillonarias pérdidas en los bancos americanos y en las bolsas del mundo, mientras el descenso de la tasa de viviendas construidas en ese país constituye ya el primer indicativo de una recesión temida en todo el planeta.
Un resultado similar es el que pudo experimentar el presidente Bush durante su gira por Oriente Próximo, respecto a su ansiado plan de paz para israelíes y palestinos. Ese es otro volcán en erupción permanente.
La debilidad que provoca en la administración del primer ministro israelí Ehud Olmert el éxodo del partido nacionalista Beiteinu, la seguidilla de cohetes de Hamas sobre territorio israelí o la última incursión militar de Israel sobre la Franja de Gaza -con más de 20 muertos- demuestran una vez más lo difícil que será que el republicano se vaya de la Casa Blanca con al menos un éxito internacional para mostrar.
Pero por ahora ni los "volcanes" de Oriente Próximo, ni el de Irak ni la obsesión persa de Bush mueven más al electorado estadounidense que la crisis cuya lava recesiva ya alerta a los mercados europeos, y amenaza el crecimiento económico de los últimos años en la mayoría de los países de América Latina.
Hillary Clinton, Barack Obama y los principales agentes de los mercados reclamaron medidas de incentivo fiscal y económico para evitar una crisis mucho mayor. Bush no dudó en impulsarlas y en reclamarle celeridad al Congreso para su aprobación, al tiempo que admitió la gravedad de la situación.
El hecho de que no se conozca aún el verdadero nivel de la crisis, impide saber si ese plan de 145 mil millones de dólares en incentivos producirá el rápido y esperado efecto que la situación amerita.
Por la crisis, primero fueron el Citibank y el Morgan Stanley, y ahora el Merrill Lynch, los que admitieron pérdidas millonarias y buscaron paliarlas en los aportes de fondos de inversión estatales de países emergentes. Ya sean los Emiratos Árabes Unidos, China o Singapur. Ese escenario tan temido en círculos del poder financiero terminó de instalarse.
Juan Trippe, economista de la Universidad de Yale, alertó en su artículo de The Financial Times sobre "la enfermedad fruto del crecimiento de un capitalismo de Estado en reemplazo del libre mercado".
Hay otro fantasma que preocupa en círculos estadounidenses y europeos: el de China e India concretando la alianza en materia comercial y científica que insinuaron esta semana.
Es justamente en esas dos potencias emergentes en las que algunos países suramericanos depositan toda su fe para que el actual período de bonanza macroeconómica no se interrumpa. Para eso no deberían bajar su nivel de demanda de granos y otras materias primas.
Sólo así, creen algunos gobiernos, se podría atravesar una eventual recesión estadounidense con mayor comodidad. En Brasil, por ejemplo, donde la solidez de su mercado interno podría funcionar como una vacuna contra cualquier contagio, el propio Ministro de Hacienda, Guido Mantega, admitió ya que la economía podría verse afectada si las medidas adoptadas por Bush fallan y la crisis se prolonga.
Así como China e India anteponen sus intereses estratégicos a su antiguo litigio fronterizo en el Himalaya -que los llevó a una guerra hace 46 años-, Perú (que esta vez "pegó primero" en su siempre difícil relación bilateral con Santiago) decidió llevar su histórico pleito con Chile ante la Corte Internacional de La Haya.
Un hecho positivo si se tiene en cuenta que hasta hace unos años, una cuestión semejante se hubiese resuelto por las armas como entre Perú y Ecuador en 1994. Hoy el magma de ese volcán bilateral entre ambos países se compone de una balanza comercial de más de 2,3 mil millones de dólares.
Fruto de acuerdos comerciales y del crecimiento que experimentó la región en estos años. El mismo que ahora está amenazado por las sustancias, muchas veces tóxicas, de un volcán financiero en erupción que llega desde el norte.
JOSÉ VALES
PARA EL TIEMPO
BUENOS AIRES
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