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Marzo 15 de 2008

Que Bush se meta la lista de países que patrocinan el terrorismo por donde pueda, dice Hugo Chávez

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Foto: EFE
La secretaria de Estado, Condoleezza Rice y el cancillar chileno, Alejandro Foxley.

Esa fue su respuesta a la creciente presión en Congreso de E.U. para incluir a Venezuela en lista de países terroristas, que ya incluye a países como Siria, Irán y Corea del Norte.

"Tenemos que entender que siempre estamos en una batalla contra el imperialismo norteamericano, nos tienen catalogados como enemigo número uno", afirmó Chávez y añadió que "lo que quieren es derrocar este gobierno y acabar con la revolución bolivariana, tienen miedo de la expansión en Latinoamérica".
 
Ayer mismo, la legisladora de Florida Eliana Ross-Lehtinen y otros congresistas republicanos presentaron un nuevo proyecto de Resolución (la H.R. 1049) en el que piden al gobierno Bush adoptar esta sanción.
 
Chávez dijo que esta iniciativa de senadores es "en respuesta a los acontecimientos de Santo Domingo", refiriéndose al acuerdo alcanzado entre él y sus homólogos Álvaro Uribe y Rafael Correa.
 
En la Resolución se presenta un largo dossier de las acusaciones que pesan contra Chávez, en particular por sus supuestos vínculos con las Farc.
 
Esta semana trascendió que, de hecho, la administración Bush ha comenzado una "revisión preliminar" para determinar si Caracas ya cometió los "delitos suficientes" para ser designada como tal, lo cual le generaría fuertes sanciones económicas. Entre ellas, el congelamiento de activos en E.U. y un bloqueo a las relaciones comerciales entre ambos países.
 
La secretaria de Estado, Condoleeza Rice, de vista en Brasil, no descartó la posibilidad y precisó que "seguirán el tema de cerca", pues ningún país puede dar refugio tácito o explícito a terroristas.
El propio Bush, en un discurso de esta semana en Washington, describió como "alarmantes" las relaciones entre Chávez y el grupo guerrillero.
 
Aunque el tema subió de temperatura esta semana, viene sonando desde hace varios meses. Como lo reveló EL TIEMPO en febrero, Lehtinen y 25 legisladores más habían presentado una resolución similar en la Comisión de Relaciones Exteriores. Han enviado, además, varias cartas a Rice y al secretario del Tesoro Henry Paulson para que evalúen el comportamiento de Chávez.
 
Pero lo que parece haber rebosado la copa de algunos, es el contenido de los computadores que se hallaron en el campamento de 'Raúl Reyes' en Ecuador. En la Resolución se reitera que Chávez habría donado 300 millones de dólares a las Farc.
 
Lehtinen y otros quieren que viaje a Washington el director de la Policía Nacional, General Óscar Naranjo, para que los ponga al tanto de su contenido. Incluso, una delegación del FBI se encuentra ya en Bogotá revisando su contenido.
 
De acuerdo con el subsecretario para el Hemisferio Occidental Tom Shannon, el contenido de los computadores es más que preocupante. "Yo lo llamaría, incluso, perturbador, pues parece indicar un grado de discusión y diálogo entre miembros del gobierno de Venezuela y de las Farc que tendría que ser explicado", dice Shannon.
 
Pero de allí a que se incluya a Venezuela en la lista de patrocinadores de terrorismo hay un trecho. Según el mismo Shannon está es una decisión "muy seria" que requería una "evaluación rigurosa" del la evidencia disponible.
 
Algunos analistas, además, creen que sería contraproducente no solo para E.U. sino para Colombia y la región.
 
Según Michael Shifter, del Diálogo Interamericano, tal designación tendría un grave impacto en la economía estadounidense, pues dispararía los precios del petróleo (E.U. exporta el 11 por ciento de su crudo de Venezuela) y podría generar más tensiones en la región de las que ya existen.

"El presidente Uribe ha querido, con razón, bajar el tono de la disputa con Venezuela. Esto no ayudaría a ese propósito y, antes, volvería a generar incertidumbre en la una relación comercial que es muy importante para Colombia", dice el analista.
 
Para Shifter, Washington está elevando el tono frente al tema por dos razones fundamentales: una doméstica y otra regional.
"Por un lado -dice Shifter- está usando la situación para empujar el Tratado de Libre Comercio con Colombia en el Congreso de mayoría demócrata. Estas supuestas alianzas de Chávez con las Farc refuerzan el argumento de que el TLC es un tema de seguridad nacional. Al mismo tiempo, quiere que la región entienda lo serias que son estas acusaciones y la necesidad que se responda en bloque frente a ellas".
 
Pero no todos lo ven igual. Otto Reich, que fue subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental en la primera administración de Bush, cree que E.U. no puede seguir ignorando una realidad.
"Ha llegado el momento de tomar decisiones", dice Reich que no cree, como otros, que la dependencia de E.U. al petróleo venezolano deba ser un obstáculo.
 
"Habría un efecto. Pero la economía de E.U. es muy grande y podría asimilar el golpe. Para Chávez, por el contrario, sería devastador, porque somos el destino del 60 por ciento de sus exportaciones de crudo. En una semana, su régimen estaría en serias dificultades", sostiene Reich. 
 
SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington

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