Marzo 1 de 2008
'Ruptura' en el eje franco-alemán por acciones del presidente Nicolas Sarkozy
El mandatario violó una de las reglas más sagradas de la relación entre estas dos potencias, pilares de la construcción de la unidad europea, y es que ni París ni Berlín movían ficha sin consultarse.
Hace menos de un año parecían vivir una luna de miel política.
El presidente francés viajó a Berlín a encontrarse con la canciller alemana Angela Merkel al día siguiente de ser investido como mandatario. Con palabras de fidelidad: "Querida Angela, tengo gran confianza en ti. La amistad franco-alemana es sagrada".
Alemania esperaba grandes avances en la construcción europea con la llegada de Sarkozy, el hombre que iba a llevar a "Francia de vuelta a Europa", iba a reformar la política agrícola europea y se mostraba, como Alemania, contrario a la entrada de Turquía en la UE.
Pasaron los meses, Sarkozy hablaba y hablaba y las únicas decisiones que tomaba eran iniciativas no consultadas con Berlín, en contradicción con la costumbre establecida desde hace varias décadas de consultarse previamente.
Francia propuso a su candidato para dirigir el Fondo Monetario Internacional sin consultarlo con sus socios europeos, como también es costumbre. Alemania calló.
Francia puso en entredicho la independencia del Banco Central Europeo. Y Alemania saltó. No quería intromisiones en la, para los alemanes, sagrada independencia del BCE.
En Berlín molesta la idea francesa de crear una Unión Mediterránea, donde estarían todos los países ribereños excluyendo al resto de la UE. Alemania cree que es un intento francés de monopolizar la política exterior europea hacia África y ganar influencia tras la ampliación de la UE al Este, que colocó a Berlín en el centro de Europa.
Y Berlín teme que el 'turismo nuclear' francés llene al Magreb (norte de África) de centrales nucleares.
Sarkozy cae mal en Berlín. La anécdota del beso es un ejemplo: los alemanes no se besan al saludarse si no son íntimos. Los franceses sí. Jacques Chirac, el predecesor de Sarkozy, besaba la mano de Merkel, un gesto antiguo pero discreto. Sarkozy le espetó dos besos el primer día.
'Cómo me habla en ese tono'
El ministro alemán de Finanzas, Peter Steinbrück, reprochó a Sarkozy, durante una reunión de ministros de Economía en Bruselas: ya "está bien de hacer regalos fiscales a los franceses sin rebajar el déficit". Sarkozy le respondió: "¿Cómo me habla en ese tono? No se le puede hablar así a un Presidente".
Esta semana no asistieron a sus respectivas reuniones en Bruselas los ministros franceses de Inmigración, Interior y Justicia. "Si se tiene en cuenta que Sarkozy anuncia que la inmigración será la prioridad de la presidencia francesa, qué interés pondrá en los asuntos que no sean prioritarios!", comentó indignada una funcionaria alemana del Consejo Europeo que contó a EL TIEMPO el choque dialéctico entre Sarkozy y Steinbrück.
La congelación de las relaciones ha llevado a suspender la próxima cumbre entre Merkel y Sarkozy, prevista para este lunes 3 de marzo. Francia alega razones de agenda. Franceses y alemanes se reúnen cada dos meses para coordinar políticas y presentar iniciativas comunes en Bruselas. Desde que llegó Sarkozy a la Presidencia, no ha habido ni una de esas iniciativas.
Viene un escenario complicado
Francia asume la presidencia de la UE en julio, y en Bruselas se teme que Sarkozy aparezca más en las revistas del corazón que en la prensa seria. Y el calendario que enfrentarán los diplomáticos franceses, con Sarkozy soplándoles en el cuello, es de fábula: ratificación del Tratado europeo, reforma del presupuesto comunitario y de la política agrícola, nombramiento del 'ministro' de Exteriores europeo y del primer presidente de la UE.
Así que París tendrá que mejorar sus relaciones con Berlín si quiere salir exitosa.
IDAFE MARTÍN PÉREZ
PARA EL TIEMPO
BRUSELAS
Herramientas
Comentar
Enviar
Imprimir
Reportar