Soy más que un curita de pueblo': Enrique Sepúlveda del Solar
Por: JOSÉ MAURICIO HIGUERA |
Luego de enviudar en el 2004, tomó una de las decisiones más importantes, convertirse en sacerdote.
No fue un hecho fortuito, sino un deseo que tenía desde joven, cuando en 1947, en el Seminario Menor de los Padres Pallottinos, en Santiago de Chile, inició su vocación. Actualmente es vicario de la parroquia San Pedro de Curacautín, que pertenece a la Diócesis de San José de Temuco. Curacautín es una comuna (municipio) chilena, ubicada en la Región de la Araucanía, en la Provincia de Malleco.
¿Qué lo motivó para ser sacerdote?
El ser cura fue un anhelo de toda mi vida, lo que había iniciado el año 1947 en el Seminario Menor de los Padres Pallottinos, en Santiago de Chile, de donde tuve que retirarme después de tres años por la muerte de mi padre y ayudar a mi madre y hermanos menores en el sostén del hogar.
¿Cuántos hijos tiene?
Dios me regaló con mi esposa Regina Márquez Briones cuatro hermosos hijos: Mario Enrique, Mónica Elisa, Lucía Ivon y Andrea Ivonne. La menor quedó en casa conmigo y soltera. Todos son profesores como lo fui durante 48 años, el mismo tiempo que duró mi matrimonio con Regina antes de su partida a la Casa del Padre.
¿En qué año enviudó?
Enviudé el 15 de diciembre del 2004, después de una corta enfermedad de mi esposa y tras dos años de estudio y exámenes correspondientes en el Obispado de Temuco, fui ordenado sacerdote en mi Parroquia de Curacautín el 11 de Mayo del 2006.
¿Qué dijo el Vaticano?
El Nuncio de la época en Chile no tuvo reparos cuando mi obispo le planteó mi caso, en atención a que ya había en este país otros casos de viudos que habían estudiado posteriormente para sacerdotes, tal como lo hice yo durante dos años después de mi viudez, dado que ya era diácono permanente por 14 años.
¿Cómo celebra el día del padre?
En vida de mi esposa Regina, a quien sigo recordando con mucho cariño, festejábamos como lo hacemos ahora, porque el ser sacerdote no m e lo impide. La celebración del Día del Padre es precisamente eso, para mis hijos y demás familiares, sigo siendo el papá y no el 'curita del pueblo'.
¿Cuál es la relación con sus hijos biológicos?
Ha sido siempre como la de un amigo más que como un padre. Ellos tienen claro que el papá ha elegido en su vida un rol diferente: servir a Dios y a los hijos espirituales que siento me brindan un excesivo cariño, lo que palpo diariamente en mis labores pastorales y sociales.
¿Se reúne con ellos?
Cada domingo almorzamos juntos, con dos hijos que viven en este mismo pueblo y con los otros dos diariamente por la noche dialogamos por teléfono. Como ven, hay mucha unión y preocupación de unos por otros.
¿Qué recuerdos tiene del día del padre?
Somos una familia, como decimos en Chile, todos 'cortados a una misma tijera', por lo que los recuerdos de este día siempre son y espero sigan siendo de lo más felices.
José Mauricio Higuera
REDACCIÓN EL TIEMPO
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