Pedro Medina es un catalizador de ideas para construir país
Por: SHEYLA ROJAS PINEDA |
Padre de tres hijos, dejó su traje de empresario y transformó su vida "del éxito al significado".
"El amor es ese pegante que permite dejar el miedo para empezar a ver las maravillas de la vida, a entender el contexto de cada persona y a olvidarnos de prejuzgar a los demás. Al igual que la felicidad, el amor es una condición natural del ser humano, y es un gran desafío en un país con 200 años de historia y 183 de guerra".
Esta es una de las más importantes conclusiones de un hombre que, además de criar a sus tres hijos (Felipe, Daniela y Camila), dos ya emancipados, como él lo dice, ha logrado convertirse en el 'padre' de más de 655 mil personas, a través de una conferencia dada 5.256 veces, en 158 ciudades y 29 países, un mensaje dirigido hacia quienes confían en que luchar por un país de forma positiva es la forma de hacer la diferencia.
Verlo actuar genera mucha curiosidad. Cuando anda por la calle observa detenidamente a los jóvenes y les pregunta por sus sueños, cuestionándolos sobre el momento en el que van a empezar a hacerlos realidad; como también les llama la atención por agotar su salud a través del consumo de cigarrillo. Este es Pedro Medina.
Y es que su convicción es tan fuerte que lo ha llevado a usar cifras y datos concretos para generar análisis en los demás. Todo empezó después de dar una clase en la Universidad de los Andes, labor que hacía al tiempo que se desempeñaba como presidente para Colombia de una de las empresas más importantes de los Estados Unidos. Un día preguntó a sus 39 estudiantes quiénes se quedarían en Colombia a trabajar en su país y solo 12 levantaron la mano; los demás le pidieron razones para quedarse y él solo pudo darles unos pocos motivos. Ese fue el instante en el que comenzó a repensar su vida.
De allí surgió un proyecto de investigación que duraría 18 meses, en cinco universidades, creando una charla llamada 'Por qué creer en Colombia'. Esa iniciativa se convirtió en noticia nacional, y en una charla que fue dada 256 veces.
En ese ir y venir multiplicando un mensaje de esperanza, Pedro entendió, además, que para plasmarlo en sus hijos y en miles de jóvenes, era fundamental implementar las tres 'P'. 'Pensamiento', es el significado que se tiene de sus hijos. "Creo que si uno está atrayendo el miedo durante la crianza, se lo proyecta a los pequeños", dice. El segundo es la 'palabra', "hay que tener cuidado con las etiquetas, porque hacen mucho daño. El tercer elemento, subraya Pedro, es el 'proceder'. Los hijos lo están mirando a uno todo el tiempo, observan la forma en la que me relaciono; cómo soy, incluyente o excluyente, por ejemplo", indica.
Fue así, en ese proceso, que Pedro, y los esfuerzos de muchas personas crearon la Minga, un centro de ampliación de la conciencia. "La Minga es eso que como padres les facilitamos a los hijos, la libertad y el poder transformar lo que tienen en sus manos. Mi hijo mayor, Felipe, que es ecólogo, pedagogo y sanador autodidacta, transforma sus conocimientos, su corazón, su capacidad en un servicio a otros. Mi hija Daniela estudia arte en Italia y transforma toda su sensibilidad y su talento artístico en obras que logren impactar al mundo. Camila está en el colegio y está transformándose a sí misma. Su adolescencia, su forma de pensar y entender que el mundo no gira alrededor suyo. Ese es un proceso hermoso", afirma.
La Minga
Está ubicada en la Vereda Resguardo Alto, kilómetro 20, en la carretera de Bogotá a Choachí. Es un lugar que, como dice Pedro Medina, está hecho "a punta de sopa de piedra", recordando la historia que cuenta la vez en la que todo un pueblo se unió para preparar una rica sopa que comenzó con solo una piedra, pero que terminó convirtiéndose en un manjar con docenas de ingredientes.La Minga es una casa gestante para reflexionar en cuanto a la relación del hombre con la naturaleza.
Sheyla Rojas Pineda
REDACCIÓN EL TIEMPO

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