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El sociólogo francés Michel Wieviorka habla sobre la sociedad moderna

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'Ya no soñamos con cambiar el mundo'

Wieviorka opina que a grupos como los 'indignados' les falta estructura.

Wieviorka es una autoridad mundial en el análisis de terrorismo, racismo y democracia, entre otros.

El francés Michel Wieviorka, de 66 años, ha sido testigo y estudioso de los cambios de la sociedad en las últimas décadas. Fue activista de la revolución estudiantil de París de mayo de 1968 y, con el paso del tiempo, como sociólogo, se convirtió en una autoridad mundial en el análisis de temas como el terrorismo y el racismo, la democracia, el multiculturalismo y las nuevas tendencias sociales.

Vino a Colombia invitado por la embajada de Francia y ofrecerá conferencias en las universidades de los Andes, Externado y Javeriana.

Usted ha dicho que la sociedad de hoy no se parece en nada a la de otras épocas. ¿Por qué?

Hace 20 o 30 años, la idea de sociedad era muy fuerte, conectada a un conflicto: los patrones, los obreros y el movimiento sindical. Y ese conflicto era el sentido de la vida colectiva. La sociedad era social, política. Se podía ser rico, pobre o patrón, pero todos pertenecían a la misma comunidad nacional. Hoy, esta imagen no funciona bien. Y los movimientos obrero y sindical casi desaparecieron o no son capaces de hablar en nombre de la justicia social. (Lea el artículo Más de 550 estudiantes detenidos durante protestas en Chile).



¿Qué pasa con movimientos como los 'indignados'?

Son muy importantes, pero muy diferentes de un país a otro. Se desarrollan en situaciones donde hay un descrédito de la política. En Nueva York protestan por Wall Street; en España, por la crisis política y económica, y en Chile, los estudiantes luchan por que se les reconozcan más derechos. Son pragmáticos y no tienen muchas perspectivas. No tienen un adversario claro, como los obreros frente a su patrón. Cuando eres indignado, puedes ser por el capitalismo o el Estado, pero no es tan preciso.

¿Por qué pelean, entonces?

Antes, los jóvenes eran utópicos, creían que a través de la lucha, la acción social o la movilización se podía cambiar el mundo o mejorar sus acciones. Cada uno de estos movimientos lucha por una causa especial, pero no refleja la imagen de una sociedad. Tal vez en 30 o 50 años las cosas estén más claras, y estos procesos den origen a cosas más amplias y estructuradas.

¿Cómo analiza a esta generación?

Los jóvenes se perciben viviendo en un mundo difícil. Los viejos dicen que sus hijos van a vivir menos bien que ellos. La idea de progreso no funciona. Los jóvenes de hoy tienen muchos problemas: de empleo, de reconocimiento, de acceso a los frutos de la modernidad; le tienen miedo al sida. Yo pertenecí a una época maravillosa, de liberación cultural y sexual; no había sida ni problemas de empleo.

¿Quiere decir que los jóvenes ya no sueñan?

Claro que hay muchos que sueñan y que quieren movilizarse, pero no hay la posibilidad de soñar una utopía, como sucedió en otras movilizaciones sociales.

¿Por qué se ha llegado a esto?

Tal vez la globalización. El mundo es global y dominado por las fuerzas de la economía mucho más que antes. Y las fuerzas de la economía hacen que las perspectivas y las esperanzas no sean las mismas. Eso hace que el individualismo sea más fuerte.

¿Cómo han cambiado las familias?

Hace 50 años había un televisor y un teléfono para toda la familia. Hoy cada uno tiene un televisor, un computador en su habitación y un celular. Y todo eso ha introducido en la vida familiar el individualismo, la disociación y la separación. El ritual de la cena, reunidos en el comedor, se ha venido perdiendo. Eso es triste.

¿Cuál es el impacto de la tecnología en la sociedad?

No se puede decir que las tecnologías son solo tecnologías. No se puede decir que Internet es una innovación. Son un factor de cambio general. Vivimos de una manera totalmente diferente. Para mí, el sueño como académico, de joven, era una biblioteca. Hoy día no se necesita una biblioteca: solo un computador.

¿Y las redes sociales?

También cambiaron la historia. Lo resumo así: Obama se hizo presidente gracias a las redes sociales. Otro ejemplo: hace siete años, mi hija conoció a un hombre, le dio su teléfono y él lo perdió. Cuatro años después él la ubicó por Facebook y se casaron.

¿Qué tienen de malo las nuevas tecnologías?

Pueden hacer que conozcas el mundo de manera virtual, pero eso no significa que puedas acceder a todo. Y eso tal vez puede crear nuevas frustraciones. A través de Internet puedes ver lugares a los que quisieras ir, productos que quisieras comprar, pero no puedes. Si eras pobre, antes, no sabías que todo eso existía. Pero hoy tienes el conocimiento de muchísimas cosas que tal vez no son para ti.

¿Cree que estamos perdiendo los principios y la moral?

En nuestra sociedad hay un sentido muy fuerte sobre las disparidades sociales, aunque los individualismos son cada vez más fuertes; sentimos que los actores políticos no pueden escuchar las demandas de la gente y que la Iglesia católica ya no es tan fuerte para imponer valores. No hay nuevos modelos para seguir. Y la gente se siente perdida.

El panorama que usted percibe es bastante desalentador...

Es la realidad. Pero destaco que hay un gran deseo de valores entre la gente, sobre todo de un valor muy fuerte, que es el de la justicia social. Y cada vez, sobre todo los jóvenes, son más conscientes e interesados en el medio ambiente y la acción humanitaria.

¿Qué sabe de la realidad colombiana?

Sé que están en negociaciones de paz con la guerrilla. (Vea también: 'Colombia está preparada para un proceso de paz').



¿Y qué piensa de eso?

Hay un momento donde se puede discutir, negociar, inventar un camino. Pero preocupa que, si hay negociación, eso significa que todos los guerrilleros, excepto algunos pocos, van a salir libres sin ser condenados. Y hay muchas personas que fueron víctimas de la guerrilla y nunca se van a beneficiar de la justicia. Si la guerrilla mató a tu familia y perdiste tus tierras, y mañana la prensa dice que se acabó. Perfecto: hay acuerdo, pero... ¿qué vas a pensar si eres víctima?

¿La paz se puede lograr con el cese del conflicto armado?

Si se acaba la guerrilla, hay que revisar otras formas de violencia, que tienen otras vinculaciones. Si no hay guerrilla, será más fácil organizar la seguridad y analizar las otras formas de violencia. Colombia es un país increíble, pues es una vieja democracia. Este país nunca ha conocido las dictaduras terribles de Argentina o Chile. Es un país donde hay un sistema con instituciones democráticas, tiene recursos institucionales muy fuertes. El único drama para mí es el de la guerrilla. 

Véalo el miércoles 19 de septiembre en la Javeriana

Wieviorka, director de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de Francia, ofrecerá una conferencia el 19 de septiembre en el edificio Fernando Barón de la Universidad Javeriana, salón 509, a las 10 a.m. La entrada es libre.

José Alberto Mojica Patiño
Redacción Vida de Hoy

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