'A veces, Dios nos llama a hacer cosas inexplicables': Camilo Bernal
Por: JOSÉ ALBERTO MOJICA PATIÑO | 9:36 p.m. | 22 de Enero del 2012
El padre Bernal vivirá en Roma desde finales de febrero.
Foto: Mauricio Moreno / EL TIEMPODirector del Sena, el primer latinoamericano que llega a dirigir la comunidad eudista en el mundo.
Un profundo dolor en el alma. Eso fue lo primero que sintió el padre Camilo Bernal Hadad cuando supo que debía retirarse de la dirección general del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) para convertirse en el director mundial de su comunidad religiosa.
"Fue una decisión difícil, he hecho muchas cosas en la vida, pero esta fue una misión que me delegó el presidente Santos con la institución más querida por los colombianos", dice este bogotano con un dejo de tristeza en la voz, al confesar que se siente como el buen capitán que debe abandonar su barco.
Sin embargo, sabía que antes de ser un gran gerente, les debía obediencia a Dios y a la obra a la que pertenece: la Congregación de Jesús y María, más conocida como la comunidad de los eudistas, fundada por el misionero francés San Juan Eudes en 1643.
A comienzos de enero, en Fusagasugá (Cundinamarca), fue elegido como superior general de esta obra por 40 de sus compañeros provenientes de todo el mundo, congregados en una asamblea. Se hicieron tres votaciones y el humo blanco siempre apuntó hacia él.
Y así, sin proponérselo -afirma-, se convirtió en el primer latinoamericano que llega a dirigir una de las comunidades religiosas más antiguas y apreciadas por la Iglesia Católica. Reemplazará en esta dignidad al francés Jean Camus.
"El padre Camilo ha hecho una labor extraordinaria en el Sena; es tan bueno que se lo llevan para Roma a un puesto muy importante. Muy a su pesar, y muy a mi pesar, nos deja", expresó el presidente Juan Manuel Santos cuando anunció que sería reemplazado por el ex embajador Luis Alfonso Hoyos.
A Bernal lo tranquiliza haber delineado una hoja de ruta para el Sena, un plan estratégico que busca optimizar la calidad de la educación y formar una fuerza laboral de clase mundial.
"No podemos pensar que la educación para los más pobres debe ser una pobre educación", advierte al lamentar, además, tener que distanciarse de su familia, de su país, de la gente del Minuto de Dios -obra en la que descubrió su fe y donde se formó como religioso- y, por supuesto, de los empleados del Sena.
A finales de febrero se radicará en Roma. Sin embargo, piensa que Dios llama a los seres humanos a hacer cosas que no siempre son parte de su voluntad. "Me siento como hace 30 años, cuando Dios me sacó del doctorado que estaba haciendo y me volvió sacerdote".
Ha sido un hombre prolífico y, según él, incontrolable. Y aunque creció en medio de una familia muy creyente, en su niñez y juventud no se le pasó por la cabeza la idea de enfundarse una sotana. A los 17 años empezó a estudiar dos ingenierías: de sistemas, en la Universidad de los Andes, y mecánica, en la Universidad Nacional. Un semestre después le ofrecieron en Los Andes una beca para que cursara Matemáticas, así que llegó a estudiar tres carreras a la vez. Tiempo después se retiró de la Nacional, porque no daba abasto con la carga académica, y casi debió salirse de Los Andes por falta de dinero. "Pagué mi carrera gracias a un crédito del Icetex. Por eso quiero y defiendo tanto al Icetex", dice.
Se graduó y empezó a trabajar como analista contable del Seguro Social, cargo al que renunció "porque allá la gente no trabajaba". Simultáneamente, era voluntario del Minuto de Dios, obra que conoció por invitación de unos amigos. Allí, de la mano del padre Rafael García Herreros, fundador de esta comunidad, reconocido por sus iniciativas sociales y por el espacio televisivo El Minuto de Dios, descubrió que albergaba una fe inagotable. En ese momento tenía una novia con la que llegó a pensar en formar un hogar y con quien salía a evangelizar y a ayudar a comunidades marginadas de Bogotá.
El talentoso joven Camilo Bernal se ganó una beca para hacer un doctorado en inteligencia artificial en Francia. Y estando allí sintió un palpitar extraño, un llamado espiritual: quiso ser sacerdote.
Viajó a Roma, conoció al papa Juan Pablo II y él le hizo ratificar ese impulso de fe. Ya no quería saber de robots y, aunque obtuvo el título de maestría, regresó a Colombia para convertirse en cura. La novia entendió su decisión.
"Hay que aprender a escuchar a Dios, así le cueste a uno trabajo y así uno no entienda. A veces somos infelices porque no escuchamos a Dios", reflexiona sobre los cambios abruptos que ha afrontado. Cuando renunció a su doctorado, no quiso entrar a un seminario. Le propuso al padre Diego Jaramillo, actual presidente del Minuto de Dios, que le permitiera formarse con él, con el padre García Herreros y con los demás eudistas.
Y así, mientras estudiaba Teología en la Universidad Javeriana, se preparó como sacerdote en una comunidad de vida que, tiempo después, fue aprobada como seminario, y que ya ha ordenado a 60 sacerdotes.
Su ordenación fue tardía: a los 33 años. Sí, la edad de Cristo. Sin embargo, cree que fue mucho mejor; ya había conocido la vida, el mundo, y llegaba con un perfil diferente y necesario: el de ejecutivo.
Se fue a vivir al Minuto de Dios y pronto se destacaron su formación académica y su habilidad en los negocios. Él consiguió la financiación para la visita de Juan Pablo II a Colombia, en 1986. Luego lo nombraron rector de la Universidad Minuto de Dios.
A él se le debe haber sacado de la quiebra a la Universidad Católica de Cali y a la Universidad de Popayán. En 1997 dejó el Minuto de Dios y construyó una pequeña iglesia en el barrio Sierra Morena, en el sur de Bogotá, donde fue párroco durante tres años.
En diciembre del 2010 una firma cazatalentos, contratada por la Presidencia de la República, lo escogió para sacar adelante al Sena. Completaba 14 años como rector de la Universidad Minuto de Dios.
Aunque asegura ser dueño de una fe a prueba de todo, tiene la sensatez para debatir sobre su Iglesia. "Creo que (la Iglesia) debe revisar la forma como responde ante las nuevas realidades y revisarse a sí misma". Y suelta: "No me sorprende que haya un Concilio Vaticano en los próximos 20 años". Si eso sucediera, cree que uno de los temas que tendrían que replantearse es el del celibato. Para él, la castidad es un asunto complicado. "Claro que es difícil; todos los hombres tenemos lo mismo adentro".
El desafío del líder eudista
Camilo Bernal intentará renovar y refundar la obra. La eudista es una congregación conformada por unos 400 sacerdotes distribuidos en Europa, Asia, América y África.
Su meta será aumentar el número de vocaciones y su presencia en el mundo. También quiere recuperar el espíritu de San Juan Eudes: el de la santidad en los hombres.
Buscará la santidad de García Herreros
Desde Roma, impulsará esta causa para poner en los altares a su mentor
El padre Camilo Bernal aprovechará el hecho de que tendrá que vivir en Roma para proponerle al Vaticano la introducción de la causa de canonización de su gran mentor: el padre Rafael García Herreros.
"Tuve el privilegio de vivir con él durante 20 años, y puedo decir que es un santo", comenta Bernal al afirmar que ya existen 30 volúmenes con su obra, listos para ser publicados, y que se convertirán en piezas fundamentales para dar el primer paso en el camino a los altares del padre García Herreros.
José Alberto Mojica Patiño
Redacción Vida de Hoy
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