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'Sílver', un capo de las Farc rezado por una hechicera

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'Sílver'

'Sílver' y su compañera sentimental 'Mery', a quien reclutó desde los 12 años. Hoy tiene 32.

Al guerrillero que maneja plata percibida por narcotráfico en el Urabá, lo 'protege' una santera.

“A ‘Sílver’ lo rezó una bruja. Él dice que las balas del enemigo no le entran cuando está en combate. Anda embambado con cadenas, de las que le cuelgan unos amuletos”. Los ojos de ‘Bréiner’ se contraen y frunce la frente cuando se refiere a Ernesto Guerrero, ‘Sílver’, el segundo comandante del frente 57 de las Farc, que opera en el Urabá chocoano y la frontera con el Darién panameño. ‘Bréiner’ fue uno de los 11 guerrilleros de esta estructura militar que se desmovilizaron en zona rural de Acandí, Chocó, con un computador entregado a la Policía que tiene secretos de las Farc en esa región.

“En las noches, ‘Sílver’ se retira a su cambuche, en el que nadie entra, hace unas invocaciones, se baña con unas pócimas de hierbas que carga en el morral. No entra ni siquiera Mery, su compañera sentimental. El que lo moleste lo manda a fusilar”.

Con 9 años de militancia en el frente 57, ‘Bréiner’ era uno de los 4 guerrilleros que acompañaban a ‘Sílver’ hasta Apartadó, Urabá antioqueño, su pueblo natal, a la casa de Maritza Cedeño, “la bruja santera”, quien ha rezado a varios comandantes del Bloque Noroccidental. Cedeño adquirió fama por haber rezado a Noel Matta Matta, ‘Efraín Guzmán’ o el viejo, uno de los míticos marquetalianos que fundó las Farc en El Davis (Tolima), junto con ‘Tirofijo’, ‘Martín Villa’ y ‘Miguel Pascuas’, el sargento ‘Pascuas’, jefe del sexto frente que opera en el norte del Cauca.

Guzmán contó que un día la bruja Cedeño le avisó que los paramilitares de Carlos Castaño preparaban una emboscada contra él cerca de las estribaciones de la serranía de Ayapel, cuando se disponía a cruzar con 70 guerrilleros de su seguridad hacia el cañón de la Llorona.

“Cedeño –dice ‘Bréiner’– le dijo al viejo que no fuera a esa zona porque los ‘paracos’ lo estaban esperando. Guzmán le preguntó por qué sabía, y la bruja le respondió que aunque no tenía bola de cristal, sabía que lo iban a matar. El viejo canceló el desplazamiento y 5 días después, a finales de diciembre del 98, atacó el cuartel de Castaño en el nudo de Paramillo, con 400 guerrilleros de los frentes 8, 15 y 18. Castaño se salvó porque Salvatore Mancuso lo rescató en un helicóptero”.

La historia se la escuchó ‘Sílver’ al propio Guzmán durante una conferencia guerrillera en Ituango. Desde entonces la fama de Cedeño subió como espuma hechizando a los comandantes del frente 57.

‘Sílver’ es uno de los cuadros de mando con más tiempo en el frente Noroccidental, lleva 29 años, y los accesorios que cuelgan de su cuello, con amuletos, y las manillas de plata en sus muñecas lo han hecho famoso. “Nadie se mete con él: la protección de la bruja Cedeño ha hecho que todo el mundo en el 57 lo mire con temor y respeto”, dice ‘Bréiner’.

Se pasa la mano por su cabello ensortijado, sigue contando la historia del jefe guerrillero. “Una vez llegó al campamento ‘Rigo’, un cuadro del Bloque Iván Ríos. Dos días después se emborrachó, cogió su fusil y empezó a dispararles a los árboles. ‘Sílver’ pensó que el Ejército estaba atacando el campamento y cuando vio a ‘Rigo’ se abalanzó sobre él y le quitó el arma. ‘Rigo’ lo desafió, sacó la pistola 9 milímetros que tenía al cinto y le gritó que lo iba a matar. ‘Sílver’ acercó la pistola al pecho y le dijo: ‘El que se va a morir es usted’. Luego se la quitó y lo empujó contra un cambuche. Una semana después, ‘Rigo’ se enfermó; tenía fiebre y alucinaciones, decía que ‘una sombra lo perseguía en las noches’. Una mañana unos compañeros lo encontraron muerto dentro de la tienda. Decían que ‘Sílver’ le dijo a la bruja que se lo llevara”.

Oriundo de San José de Apartadó, con un metro 68 de estatura, Guerrero entró a las Farc cuando tenía 15 años. Empezó como correo del octavo frente, traía y llevaba dinero que recogían los jefes de finanzas y se los entregaba a ‘Efraín Guzmán’. Por eso conoce los rincones de las selvas del Urabá chocoano y antioqueño.

En la guerrilla le decían ‘mascota’. Por su edad pasaba desapercibido en los retenes militares, cuando cargaba una mochila como si fuera un estudiante de escuela, con la plata de las extorsiones que la guerrilla cobraba a los tenderos y transportistas de Turbo y Carepa. Fue este último municipio donde conoció a Maryuri, una morena fornida, de Quibdó, que leía el tarot y las líneas de la mano.

“Cada vez que llegaba a un pueblo les preguntaba a los milicianos si conocían a alguien que leyera las cartas. Al principio se burlaban de él y los amenazaba con matarlos si se reían. Uno de ellos le dijo que había una adivina que cobraba 30.000 por la consulta y le señaló la casa donde vivía. Como nadie quiso acompañarlo, fue solo. Los milicianos lo esperaban cerca de donde vivía Maryuri. Tenía una obsesión por ser protegido”.

Cuando se iniciaron los diálogos de paz en la zona de distensión, ‘Sílver’ reemplazó en la comandancia a Gilberto Torres, el ‘Becerro’, jefe de esa estructura militar. Entonces se dispararon el secuestro de comerciantes y la extorsión contra agricultores en poblaciones chocoanas como Río Sucio, La Honda, Guiacondó, La Teresita, Juradó, Salaquí y Curiche.

Las finanzas del 57 crecieron cuando empezó cobrarles a los narcos de Medellín y la Oficina de Envigado 100 mil pesos por cada kilo de cocaína que sacaban de los laboratorios hacia el golfo de Urabá. Con ese dinero empezó a comprar armamento para los frentes del Bloque Noroccidental, de caletas donde exguerrilleros salvadoreños y guatemaltecos guardaron armas que no entregaron en los procesos de paz.

El envío se hacía por los contactos que tenían Alberto Bermúdez, el ‘Cojo’, en Nicaragua, y Orley Jurado Palomino, ‘Hermes Aguilar’, en Costa Rica, integrantes de la Comisión Internacional de las Farc, Cominter, en Centroamérica.

Pero ‘Sílver’ es más que el fiel devoto de lo esotérico, lo que dentro del mando del 57 le ha merecido el apodo del ‘Mágico’. Desde sus primeros años en el frente 15 conoció los negocios del ‘Becerro’, para garantizarles a los narcos de Medellín rutas por el golfo de Urabá hacia Panamá, y de allí a México.

En el computador puesto en manos de la Dirección de Inteligencia de la Policía, Dipol, por ‘Marlon’, jefe de los 10 guerrilleros que se entregaron con ‘Bréiner’, los investigadores han encontrado las claves de los negocios del frente 57 con el narcotráfico, del tráfico de insumos químicos por los ríos Atrato y San Juan, del tráfico de inmigrantes ilegales (asiáticos y cubanos) y de las extorsiones a comerciantes.

“Ese computador es una caja de Pandora. ‘Sílver’ y el ‘Becerro’ tienen grupos de guerrilleros dedicados exclusivamente al manejo de los cultivos de hoja de coca, laboratorios y rutas clandestinas para sacar cocaína por la costa Pacífica. Uno de estos grupos maneja todo el negocio de la droga que sale por Buenaventura (Valle)”, dice un investigador.

‘Bréiner’ asegura que ‘Sílver’ “vive como un traqueto. Es él quien mejor come, hace fiestas con whisky en los campamentos, manda a traer peladas de Quibdó y Medellín para los jefes. Desde allí le traen los amuletos y accesorios de plata con ojos de Santa Lucía”.

Una vez mandó a hacer un rosario de plata que la Cedeño le rezó y lo colocó en un altar con muñecos de santería.

Según investigaciones de la Armada Nacional, ‘Sílver’ cobra 400.000 pesos por cada extranjero que los ‘coyotes’ llevan para pasar a Panamá o la costa Atlántica para alcanzar Florida. El precio sube si son cubanos o asiáticos.

En 2012, la Infantería de Marina capturó a 73 inmigrantes en 16 operaciones, en Turbo. Este año, 22 inmigrantes han sido detenidos en el golfo de Urabá. “Algunos de los ‘coyotes’ capturados han declarado que los guías son guerrilleros que conocen trochas y caminos construidos en la selva del Darién para pasarlos a territorio panameño”, asegura un oficial de la Armada.

‘Mery’, la compañera sentimental de ‘Sílver’, de 32 años, ingresó a las Farc a los 12, reclutada por él como enfermera en el frente 8.

“Le ha pagado cirugías estéticas, le manda a traer ropa de marca y joyas. Le compra alhajas con amuletos. No sé si está también rezada. En noviembre del 2012, ‘Sílver’ le pidió permiso a ‘Becerro’ para que ‘Mery’ viajara a Medellín para ponerse tetas y una cirugía en la nariz. Pagó 8 millones. Para el cumpleaños le regaló una manilla de oro que ella se colocó en su mano izquierda”, relata ‘Bréiner’.

La correspondencia almacenada en el computador revela que ‘Sílver’ está enfrentado a los narcos que operan en zona rural de Chintado. Luego de que la Fuerza Aérea bombardeó campamentos del 57, el jefe guerrillero, en un correo del 31 de julio pasado, le cuenta a ‘Becerro’: “Me dijo Yuber que para esa parte no andan sino ellos (los narcos), yo le orienté al hombre que hablara con el encargado de esa gente y les dijera que si comprobamos que alguno de ellos está tras este bombardeo lo matamos”.

Lo último que investigan las autoridades es que ‘Sílver’ estaría trabajando con emisarios del cartel mexicano de Sinaloa para sacar cocaína por el Pacífico por El Secadero y Tribugá, en la costa Pacífica chocoana, a través de semisumergibles que fabrican guerrilleros de los frentes 30 y 18 en talleres artesanales, ocultos entre los manglares.

Cada noche, el ‘Mágico’, cumple con los rezos y riegos recetados por la bruja, para que no lo traicionen. “Él le dijo a su jefe de seguridad que nadie lo podía traicionar porque estaba protegido, y señalaba la cadena de plata al cuello”.

El Gobierno ofrece recompensa de 2.000 millones de pesos a quien entregue información que permita su captura y otros 2.000 millones por su jefe, el ‘Becerro’.

JOSÉ GREGORIO PÉREZ V.
Especial para EL TIEMPO

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