Últimas Noticias de Colombia y el Mundo - ELTIEMPO.COM

Últimas Noticias

Ver más últimas noticias

Patrocinado por:

Publicidad

Paute aquí

La noche en que murió Marilyn Monroe, hace 50 años

Por: |

La noche en que murió Marilyn Monroe

La memoria de sus admiradores guarda esta imagen cuando la rejilla del metro le alza la falda.

A las 4 a.m. del 5 de agosto de 1962 su cuerpo fue hallado sin vida en su mansión de Los Ángeles.

La noche del 4 de agosto de 1962 -hace 50 años- Marilyn Monroe se encerró en su alcoba, se desnudó -no usaba piyama sino un soplo de perfume Chanel No. 5-, se aplicó una sobredosis de fármacos para dormir y habló varias veces por teléfono. Al amanecer del día siguiente encontraron su cadáver.

Yacía en la cama de su mansión de Los Ángeles, California, con el auricular del teléfono en la mano. Nunca se supo a quién intentaba llamar, ni con qué propósito. Tampoco se sabe muy bien a qué horas falleció, ni qué razones explican su infortunio. MM. tenía 36 años y era la más famosa estrella de cine de su tiempo. Pero fue mucho más que eso. Fue uno de los más notables íconos de la sociedad de consumo del siglo XX, un mito perdurable y recurrente.

Aunque se dispensa con excesiva largueza la categoría de mito a cualquier figura que aguante más de diez años en el candelero de la farándula, el arte, el deporte o la política, mitos, lo que se llama mitos, hay muy pocos. Con casi nada se alcanza al estrato de personaje; con muy poco más se llega al de figura famosa; al nivel de leyenda se asciende con un leve agregado de misterio o excentricidad. Pero la jerarquía de mito está reservada a quienes un tácito acuerdo social reconoce como tales.

Deben encarnar tiempos, gustos o sentimientos generales y, además, ofrecer una trayectoria de caídas y ascensos, oscuridades y resplandores, fracasos y triunfos. Sin estas etapas tortuosas y contradictorias se construyen santos, pero no mitos.

Manual de instrucciones del mito

El Credo cristiano contiene el perfecto manual de instrucciones del mito: se trata de alguien superior que nace en extrañas condiciones, desciende en un momento a los infiernos, se remonta luego a las alturas, muere ritualmente y resucita.

La vida de MM imita esta línea. Aparente hija de un señor que fue marido de su madre pero no padre suyo, padeció una infancia repleta de progenitores adoptivos, hogares de acogida, orfelinatos y abusos sexuales. Muy siglo XX, luchó para destacarse en el cine, y no solo lo logró sino que simbolizó todo un género: la rubia tentadora, tierna y tonta. Tuvo amores con célebres deportistas, actores, escritores y políticos: el beisbolista Joe di Maggio, el actor Marlon Brando, el dramaturgo Arthur Miller, los hermanos John F. y Robert Kennedy...  Vivió un infierno de inseguridades personales y desencantos amorosos que la condujeron a la inestabilidad emocional y el consumo abusivo de somníferos y tranquilizantes. Falleció por una sobredosis, y resucita simbólica y constantemente.

No hay día, desde aquel fin de semana, que no se exhiban sus películas, se escriba sobre ella, aparezcan nuevas fotos suyas, se publiquen las conocidas o se oiga su voz. En Internet figuran más citas suyas -la mayoría supuestas o deslizadas de otras fuentes- que de Aristóteles. Sus labios rojos, húmedos, dulces y pulposos son la versión del beso de amor que nos lega, obsesivo, el siglo XX en fotografías, láminas, tazones, camisetas y pisapapeles.

Momentos mágicos de MM

Es típico del mito que engendre otros mitos. Algunos de los que vuelan en torno a MM afirman, por ejemplo, que tuvo hijos secretamente y que estos andan por ahí; que fue testigo del aterrizaje de una nave marciana; que posó desnuda varias veces pero cobró por ello solo 50 dólares y que murió hablando con el presidente John F. Kennedy, a quien tres meses antes le cantó en público el más famoso 'Happy Birthday' que recuerde el pinche mundo.

También es típico que el mito inscriba en la memoria colectiva ciertos momentos mágicos. Estos son algunos de MM: sus piernas apetitosas y su carcajada risueña cuando el aire de la rejilla del metro le alza la falda en 'La tentación vive arriba'; MM, de espaldas, mueve la cadera camino al tren donde viajará con la orquesta femenina en 'Some Like it Hot'; MM canta el 'Feliz cumpleaños' a JFK; su cuerpo desnudo ilumina las páginas de  'Playboy'; MM seduce a Yves Montand cantando 'Let's Make Love'. 

Un fin de semana de hace 50 años

Hace medio siglo el mundo se conmovió con el fallecimiento de una mujer a la que todos amábamos. El sábado en que empezó a caer del lado de la muerte había recibido varias llamadas en su casa. A eso de las 7 p.m. habló con su exhijastro Joe di Maggio Jr. Según él, estaba de buen humor y animada. Hacia las 7:45 p.m. la llamó el actor Peter Lawford, cuñado de John y Robert Kennedy, para invitarla a una fiesta. Dice Lawford que pronunció frases algo inconexas. Preocupado, telefoneó varias veces más, pero en adelante obtuvo siempre el tono de ocupado.

Hacia la medianoche, el ama de llaves de MM, Eunice Murray, vio luz en la alcoba. Golpeó para averiguar si Marilyn necesitaba algo y no obtuvo respuesta. Se alarmó, llamó al siquiatra de la estrella, Ralph Greenson, y le pidió que acudiera. Greenson entró rompiendo una ventana de la alcoba. Al hacerlo, comprobó que MM estaba muerta.

Según los primeros cálculos, la finadita debió de fallecer el sábado entre las 9:30 y las 11:30 p.m. Pero, despistados por el reloj, Murray y Greenson corrigieron después la historia; en realidad, declararon, todo ocurrió a partir de las 3 a.m. A las 4 a.m. avisaron a la Policía y el levantamiento del cadáver tuvo lugar a las 5:30. Según este horario, la muerte aconteció al amanecer del domingo 5, poco antes de la 1 a.m.

¿A quién quiso llamar?

Todos los médicos que examinaron el cadáver y sus circunstancias concurren en que a MM la mató una dosis equina de barbitúricos que mezclaba hidroclorato y Nembutal. Lo inquietante es la razón por la que se atiborró de químicos. La primera versión médico-forense dictaminó un suicidio. Pero documentos aparecidos luego en archivos del FBI y diversas teorías, algunas bastante delirantes, sugieren que fue un accidente o, aun, una muerte provocada. Alguien le suministró la dosis letal o la convenció de fingir un intento de suicidio con la promesa de rescatarla a tiempo y no le cumplió.

Los que creen en conspiraciones apuntan a Lawford como la persona que la indujo al falso suicidio y la dejó morir. ¿Pruebas? Ninguna. ¿Sospechas? Las llamadas que, comprobadamente, realizó esa noche Lawford. ¿El móvil? Proteger de un posible escándalo a sus cuñados Kennedy, amantes ambos de la actriz; se decía que uno de ellos le había ofrecido matrimonio y la había engañado y MM estaba dispuesta a compartir la lacrimosa historia con el mundo entero.

¿Con quién intentaba comunicarse MM cuando le llegó la muerte?
 Otra pregunta sin respuesta. Como corresponde a un mito, la poesía se encarga de llenar los vacíos de la realidad. En su  'Oración por Marilyn Monroe', el nicaragüense Ernesto Cardenal ofrece el mejor homenaje a esa niña asustada que, para sobrevivir, se disfrazaba de mujer fatal:

Señor: quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar y no llamó (y tal vez no era nadie o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de Los Ángeles) ¡contesta Tú el teléfono!

Madrid
DANIEL SAMPER PIZANO

Herramientas

Publicidad

Paute aquí

Patrocinado por:

ZONA COMERCIAL

Paute aquí

Reportar Error

¿Encontró un error?

Para eltiempo.com las observaciones sobre su contenido son importantes, permítanos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de la Casa Editorial El Tiempo (CEET). Por favor, incluya su nombre y correo electrónico para informarle del seguimiento que le hemos dado a su observación.

Los campos marcados con * son obligatorios.

*
*
*

Respuesta

Recordar clave

Recordar clave

Por favor, escriba la dirección de correo electrónico con la cual se registró.