Por regalar 97 balones, joven gana concurso de la Fifa
Por: ANDRÉS ROSALES |
Christian Ballesteros recibió su flamante camioneta esta semana.
Foto: Archivo particularLa Fifa reconoció al colombiano de 24 años como el mayor promotor del fútbol entre los pobres.
Regalarles balones de fútbol a niños que patean latas de gaseosa en la calle le dio a Christian Ballesteros mucha felicidad, y también una camioneta Kia 2013, cuyo valor sobrepasa los 60 millones de pesos.
Christian, un joven colombiano de 24 años, estudiante de Administración de Empresas, ganó un concurso organizado por la Federación Mundial de Fútbol (Fifa), en el que participaron más de 100 mil personas alrededor del planeta. La idea del ente mundial, en alianza con Kia -la empresa coreana fabricante de vehículos-, era encontrar la historia que más promoviera el fútbol en comunidades vulnerables.
La de Christian empezó hace algo más de un año. Cuenta que el primer balón que obsequió fue uno que a su vez le regalaron a él, en la Universidad. "Hacemos cierres de semestre y se rifan cosas. Yo me gané un balón de fútbol. Luego, cuando se acabó el evento, simplemente sentí ganas de regalarlo", cuenta.
El impulso le vino camino de TransMilenio, al ver como unos jovencitos en la calle 53 con avenida Caracas (Bogotá) jugaban emocionados en un andén, pero con un envase de gaseosa. "Los pelaos no lo podían creer. Me preguntaron que cuánto me debían, qué tenían que hacer. Yo les dije: nada. Disfrutarlo". Entonces, cuenta emocionado, se enamoró de la sensación que le produjo verlos felices.
Desde entonces, Christian separa de su sueldo -que gana en una compañía asesora de empresas petroleras- 13 mil pesos para comprar al menos un balón cada mes.
Esa es la historia que este joven cristiano escribió en 300 palabras - en inglés- para participar en el concurso, del que se enteró por redes sociales y que les preguntaba a los postulantes por qué les cambiaría la vida radicalmente si se ganaran la camioneta.
"Yo respondí diferente a la mayoría. Dijeron que con la camioneta podrían transportar a jugadores de fútbol de un lado a otro. Yo respondí que con la Kia yo me podía desplazar más lejos y llevar más balones para regalar", relató.
Luego de que el joven (que acaba de terminar materias) se postuló, recibió dos llamadas semanas después desde Suiza, una para hacerle más preguntas. La otra, para darle la buena noticia. Ahora, cuando cuenta la historia, Christian repite en cada tanto que siempre será mejor un acto pequeño que una intención muy grande. Y agrega: "Después le cuento más, es que voy manejando".
ANDRÉS ROSALES
Redacción Domingo
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