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Cambiar actitudes dañinas nos hace mejores

Viernes 9 de diciembre de 2016
Salud

Cambiar actitudes dañinas nos hace mejores

Conozca cómo adquirir nuevos hábitos que brinden mayor bienestar.

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Uno de los retos más grandes en mi trabajo como psicóloga es generar cambios reales y sostenidos en el tiempo que contribuyan de manera significativa a mejorar las relaciones con los otros.

Parece paradójico, pero modificar creencias, sentimientos y comportamientos, aunque causen dolor, sufrimiento o tengan otros efectos negativos en nosotros o en los demás, es uno de los ejercicios más difíciles para las personas.

Una explicación es que nos acostumbramos a esas situaciones aunque sean dañinas. Como ya las conocemos, nos resultan más cómodas que emprender un cambio, y nos quedamos instalados en esa zona de confort.

Los cambios producen escepticismo, temor a lo desconocido y desconfianza. Adquirir nuevos hábitos, aunque nos den mayor bienestar, es un proceso que toma tiempo e implica comprender y estar conscientes de lo que debemos modificar o transformar.

Identificar lo que no funciona es el punto de partida. Esto implica tener información y comprensión de la situación, lo que se convierte en un buen motivo.

Si las relaciones generan conflicto, detienen el desarrollo de las personas o entorpecen el aprendizaje de la convivencia, esas son razones poderosas para transformar las maneras de reaccionar, de enfrentar las dificultades y de evaluar las situaciones problemáticas. Es clave aprender a hacer interpretaciones nuevas y diferentes que nos ayuden a avanzar.

Aquí es clave revisar nuestra posición frente al cambio. Si es de negación o de aceptación, si nos resistimos o lo aceptamos aparentemente pero tratando de boicotearlo, si lo aceptamos pero con actitud de víctimas o, al contrario, si lo hacemos con una visión optimista.

A este paso le sigue tomar la decisión de hacerlo, lo que implica cambiar formas de pensar, maneras de actuar y de reaccionar frente a los eventos.

Generar cambios importantes para mejorar situaciones difíciles requiere voluntad. Emprender acciones en favor de las buenas relaciones, por ejemplo, dejar de acusar, de ignorar, de reaccionar de manera agresiva, de criticar o de ejercer control, conlleva la necesidad de un esfuerzo sistemático y consciente.

Implica lidiar con el hecho de que no siempre se generan cambios positivos aunque se haya hecho el esfuerzo de modificar algunas actitudes.

Esto puede generar desesperanza y reafirmar la convicción de que son los otros quienes deben cambiar o que los cambios propios no tienen un impacto positivo.

En este punto, el desafío es mantener la confianza y tener la mente abierta y desarrollar la flexibilidad para mantener acciones que lleven a un mayor equilibrio en las relaciones con los demás.

Los cambios son al mismo tiempo riesgo y oportunidad y, por tanto, pueden detener o estimular el desarrollo de las relaciones.

La idea es que nos conduzcan a un mayor bienestar, lo que se traduce en niveles más altos de felicidad

MARÍA ELENA LÓPEZ
Psocóloga de familia

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