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Los 'youtubers', en perspectiva

Martes 21 de febrero de 2017
Gente

Los 'youtubers', en perspectiva

El hecho de que millones de jóvenes en el mundo entero los sigan nos aboca a intentar entenderlo.

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Discutir el fenómeno de los youtubers, personas que graban videos y los suben a uno de los portales web más visitados del mundo para que sean vistos, calificados y compartidos, es un tema ineludible para los no nativos digitales, como nos definen a los adultos de hoy.

El hecho de que millones de jóvenes en el mundo entero los sigan con pasión y persistencia es algo que nos aboca al desafío de intentar entenderlo y a reflexionar acerca de cuál es su arrasador éxito entre los adolescentes contemporáneos. Pero obliga aún más cuando lo que vemos es que esta fascinación también hace parte de la vida de los niños para quienes ser youtuber hace parte de sus sueños.

Como ha ocurrido en todas las generaciones, los jóvenes quieren ser diferentes y auténticos transgrediendo patrones culturales y sociales, que se expresan, entre otros, en nuevos lenguajes marcados por la irreverencia, el desparpajo y la desfachatez que los distancian de los adultos. También divertirse, pues finalmente esa es la juventud.

Pero en este momento específicamente es diferente. Creo que parte de su avasallador impacto es que lo que transmiten estos nuevos referentes, con estatus de ídolos inspiracionales, está enfocado en los intereses y el momento que viven los niños y jóvenes actualmente, y es que piensan el mundo en un contexto tecnológico. Como dice la antropóloga Katarina Graffman, quien recientemente estuvo en nuestro país, traída por este diario para celebrar los 20 años de ELTIEMPO.COM, “los jóvenes no usan los medios, viven en ellos”.

Los youtubers muestran un estilo de vida, a través de situaciones cotidianas –que sus usuarios pueden seguir en línea, 24 horas al día, 7 días a la semana– de manera gratuita, mantener interacción constante y estar interconectados con millones de seguidores al tiempo. Sus canales ofrecen a sus usuarios ventajas a la carta: pueden decidir si les gusta o no, ajustarlo a sus ritmos frenéticos, parar cuando así lo deseen y reproducir y compartir de manera infinita las imágenes.

De otro lado, aparecer como gente común y corriente, iguales a sus fans, que hablan de la misma forma que ellos lo hacen, crea cercanía y atiende a una expectativa característica de los jóvenes de hoy, que es estar bien y que la vida sea cada vez más descomplicada. Con sus famosos tutoriales, enseñan cosas puntuales y concretas para un público que consume información breve y para el que parte importante de su entretenimiento son los videojuegos.

Se termina el espacio de esta columna, y solo nos quedan interrogantes de grueso calibre. Arriesgo algunos, como, por ejemplo: ¿será que los 24 millones de seguidores de Germán, los 17 de Rubius y los ocho del mexicano Werevertomorro crean identidad y sentido de pertenencia, necesidades psicológicas de todas las personas, de forma real o son un espejismo que solo tiene lugar si es universal y alcanza estas cifras astronómicas? Realidad posible en el mundo digital, pero tal vez una percepción idealizada en las relaciones no virtuales.

¿Será que no tener ningún formato, no seguir un guion y ser totalmente originales, como se autodefinen los youtubers, podría ser una supuesta espontaneidad que responde más a un nuevo modelo de consumo, esta vez en internet, y no a una expresión de una nueva generación?

¿Estarán los niños y jóvenes muy solos y aburridos, necesitando más ratos amables en buena compañía, afecto seguro y adultos amorosos que entiendan este mundo loco en el que viven, pero que también los guíen con inteligencia, paciencia y sensibilidad?

MARÍA ELENA LÓPEZ
Especial para EL TIEMPO

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