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¿Qué hace tan vulnerable al país frente al fenómeno de El Niño?

Domingo 26 de junio de 2016
Ciencia

¿Qué hace tan vulnerable al país frente al fenómeno de El Niño?

Expertos explican que el 'Niño' deja en evidencia décadas de abuso a los recursos naturales.

Por:  LAURA BETANCUR ALARCÓN | 

Como se aprecia en esta imagen, la situación del río Magdalena a la altura de Honda es dramática.

Foto: Juan C. Escobar

Como se aprecia en esta imagen, la situación del río Magdalena a la altura de Honda es dramática.

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En la primera semana del 2016, el país batió un récord que no le representa ningún orgullo. Sus dos ríos principales, el Cauca y el Magdalena, llegaron a mínimos absolutos en las poblaciones de Honda (Tolima) y La Victoria (Valle del Cauca) debido al fuerte impacto del fenómeno del Niño, que coincidió con la temporada seca que regularmente se da por estos meses.

En esos puntos de la geografía nacional nunca antes se habían registrado niveles tan bajos de agua, algo muy preocupante si se tiene en cuenta que en las cuencas de estos dos ríos se asienta la mayor parte de la población del país y se genera más del 70 por ciento del PIB.

Para el caso del Magdalena, lo más bajo que había estado el río en Honda era 59 centímetros. Esta semana, el Ideam registró 44 centímetros, casi dos metros menos que el nivel bajo promedio del lugar.

Barranca, sin agua

Sin embargo, el dato más diciente de la crisis del Magdalena fueron los 32 centímetros que reportó hacia el 30 de diciembre en Barrancabermeja, donde el río más importante del país se podía atravesar a pie. Desde hace más de cuatro décadas no ocurría algo así.

En el caso del río Cauca, en La Victoria (Valle) alcanzó una profundidad de 52 centímetros, 25 menos frente al mínimo absoluto de este sector, donde el nivel bajo promedio es de tres metros.

Los estragos de la sequía también dejan 124 municipios sin abastecimiento de agua y más de 110.000 hectáreas devastadas por los incendios forestales en el 2015, tres veces el área de Medellín.

De acuerdo con el Ideam, el Niño actual, uno de los tres más fuertes de la historia –junto con los de 1997 y 1982–, está alcanzado su fase de mayor intensidad, que se extendería hasta marzo. Este fenómeno se caracteriza por el calentamiento de las aguas del Pacífico y hace que las precipitaciones en el país se reduzcan hasta 70 por ciento.

El presidente Juan Manuel Santos recordó el miércoles que los colombianos deben contribuir con el ahorro de agua y energía, porque las lluvias registradas los últimos días en algunas regiones son pasajeras. “El Niño está en su máxima intensidad y estas lluvias van a tener un efecto casi nulo. No nos dejemos engañar por ellas”, dijo.

Sus palabras fueron ratificadas por el director del Ideam, Ómar Franco, quien enfatizó que estas precipitaciones no son suficientes para mejorar los caudales de los ríos.

Para dar un ejemplo de la intensidad del fenómeno, Santos contó que Puerto Salgar (Cundinamarca) alcanzó una temperatura de 45 grados centígrados. “Nunca antes habíamos tenido una temperatura tan alta”, lamentó. En cuanto a los embalses, el reportó que están en un nivel del 60,8 por ciento, “que no nos permite tener una gran tranquilidad, pero tampoco nos genera una grave preocupación; simplemente es una alerta de que si esto sigue tendremos que tomar medidas adicionales para evitar un racionamiento”.

Pero el fuerte impacto del fenómeno natural no es el único ni el directo responsable de la crisis hídrica. Detrás de estos datos, como señalaron las mismas autoridades ambientales, están la ineficacia en la gestión de los recursos naturales y la depredación ambiental que consume a los ríos.

Respecto al desabastecimiento, el Estudio Nacional de Aguas que hace unos meses dieron a conocer el Ministerio de Ambiente y el Ideam reveló que 38 municipios de Atlántico, Bolívar, Cundinamarca, Caldas, Valle y Cauca tienen los indicadores más críticos en cuanto a la gestión de su recurso hídrico. Y esos mismos departamentos son los que hoy resaltan en las listas de escasez de agua del Ministerio de Vivienda.

El estudio también indicaba que 318 cabeceras municipales, donde viven cerca de 11 millones de personas, podían presentar problemas con el agua en épocas secas. Hoy, 304 municipios han sufrido tal emergencia.

Julio César Aguilera, director de la Comisión de Regulación de Agua Potable, aseguró que las empresas prestadoras del servicio están en deuda con el trabajo que deben hacer para reducir las pérdidas de agua por conexiones ilegales y garantizar que el recurso se utilice de manera adecuada.

Aguilera precisó que de más de mil empresas de servicios públicos solo 35 han activado las medidas de sanción al consumo excesivo y monitoreo de sus acueductos.

Y por el lado ambiental el panorama no es mejor. En septiembre, cuando se presentó el primer coletazo del Niño, Juan Carlos Gutiérrez, subdirector de la Fundación Alma y quien se ha dedicado al estudio del Magdalena, advirtió sobre el colapso ecológico en el que estaban el río y los ecosistemas aledaños.

De acuerdo con una investigación realizada en el 2014 por la Fundación Alma y el Instituto Alexander von Humboldt, solamente en la cuenca del río Magdalena, uno de los sistemas hídricos más grandes del mundo, se ha perdido cerca del 40 por ciento de la cobertura boscosa. Nada más en la cuenca media del río ya se transformó el 86 por ciento del área. La causa principal: el reemplazo de coberturas naturales por pastizales.

Orlando Rangel, del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional, explica que la pérdida de los bosques, debida principalmente a la ganadería y la expansión de la frontera agrícola, rompe el ciclo del agua. Sin árboles que capturen el agua, se genera el arrastre de más sedimentación a las aguas y la colmatación (relleno con sedimentos) de las ciénagas de la cuenca baja, que al obstruirse en una temporada de grandes lluvias pueden causar inundaciones tan graves como las del 2011.

El otro gran dolor de cabeza es la erosión, es decir, el daño que sufren los suelos sin cobertura vegetal. Según una investigación del 2011 de las universidades de Colorado y Eafit, el 78 por ciento de la cuenca del Magdalena presenta valores críticos de erosión.

Ante tal panorama, Luis Álvaro Mendoza, director de Cormagdalena, advierte que hay que pensar cómo recuperar el río en el largo plazo. “Estamos desconectando y deforestando los bosques, y hemos roto la conexión entre las ciénagas y los ríos. Hay que revertir esa situación”, subrayó.

Mientras tanto, es mucho lo que los ciudadanos comunes y corrientes pueden hacer para que la crisis hídrica no se agrave.

Sigue alerta roja por bajos caudales y por los incendios

De acuerdo con el último reporte del Ideam, se mantiene la alerta roja por los bajos niveles de los ríos Cauca y Magdalena. En este último, las más afectadas son las cuencas media y baja, desde Puerto Salgar, en Cundinamarca, continuando por Puerto Berrío (Antioquia), Barrancabermeja y Puerto Wilches (Santander), San Pablo (Bolívar), Gamarra y Tamalameque (Cesar), hasta El Banco (Magdalena).

En cuanto al río Cauca, las reducciones más drásticas se presentan aguas abajo, desde los municipios de Caucasia y Nechí (Antioquia) hasta Guaranda (Sucre).

Así mismo, se mantiene la alerta roja por la posible ocurrencia de incendios forestales en diez departamentos de tres regiones del país: Andina, Caribe y Orinoquia.

En cuanto a los embalses, el Ideam reporta en la mayoría de ellos un volumen útil diario superior al 40 por ciento, lo que no es alarmante, pero tampoco constituye un escenario óptimo.

LAURA BETANCUR ALARCÓN
Redactora de Medio Ambiente

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