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El Quimbo se reactiva, pero el debate ambiental no para

Miércoles 24 de agosto de 2016
Ciencia

El Quimbo se reactiva, pero el debate ambiental no para

Gobierno celebró la medida judicial de reactivar la represa en medio de la fuerte sequía.

Por:  MEDIOAMBIENTE | 

La represa de El Quimbo cubre un área cercana a las 8.000 hectáreas en el departamento del Huila, a unos 70 kilómetros de Neiva.

Foto: Archivo / EL TIEMPO

La represa de El Quimbo cubre un área cercana a las 8.000 hectáreas en el departamento del Huila, a unos 70 kilómetros de Neiva.

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La apertura provisional de la represa El Quimbo para la generación hidroeléctrica, que permitió este viernes el juzgado Tercero Penal de Neiva, significó un alivio para el Gobierno Nacional, que pedía su reactivación con el fin de no perder la producción del 5 por ciento de la energía eléctrica que demanda el país y mantener el caudal de Betania, el embalse contiguo, donde se produce el 100 por ciento de las exportaciones nacionales de tilapia.

La tutela que presentó el Ministerio de Minas y Energía y la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap), el 24 de diciembre, fue resuelta a través de una medida transitoria que autorizó a Emgesa a generar de manera inmediata energía hasta que el Tribunal Administrativo del Huila, que suspendió su actividad el 16 de diciembre, tome una decisión de fondo.

De hecho, desde la medianoche, la empresa comenzó nuevamente a operar con una generación de 84 MWh, que aumentará de manera gradual. Esto implica soltar 89 metros cúbicos (unos 89.000 litros) de agua al río. El Quimbo cuenta con un nivel del 63 por ciento de su capacidad, lo que le permite entregar al país ese 5 por ciento de energía que aporta durante los dos próximos meses.

La represa, que inundó más de 8.000 hectáreas, es un proyecto que viene desde el 2008 y que se puso en marcha solo el 16 de noviembre del año pasado. El tribunal lo había frenado por primera vez en julio del 2015, pero un decreto presidencial de octubre le permitió operar. La Corte Constitucional consideró tal decreto inexequible el 10 de diciembre, lo que generó la posterior suspensión.

A mediados de diciembre, el Tribunal Administrativo del Huila nuevamente decidió frenar El Quimbo hasta que no se garantizara que los caudales de entrada a Betania fueran los recomendados para la piscicultura, se verificara la calidad del agua y se comprobara que la materia orgánica del vaso del embalse fuera retirada, de acuerdo con información de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla).

Ante la noticia de la reapertura, el presidente Juan Manuel Santos celebró la decisión del juez al asegurar, en su cuenta en Twitter, que El Quimbo “ayudará a evitar desastre ambiental y desabastecimiento de agua y energía”. El ministro de Ambiente, Gabriel Vallejo, agregó que por las condiciones del fenómeno del Niño, que tiene gran parte de los ríos en un bajo nivel, y por la descomposición de las aguas de la represa, era necesario reactivar la generación eléctrica para oxigenarlas.

Además, porque tras la suspensión de la operación hidroeléctrica, el caudal de entrada a Betania se había reducido de 326 a 132 metros cúbicos por segundo, lo que ponía en riesgo la actividad piscícola, según la Aunap.

Sin embargo, más allá del aumento del caudal, hoy el punto que genera incertidumbre es la calidad de las aguas. De hecho, en su primer mes de generación, el embalse reportó niveles de calidad inferiores a lo tradicional en este punto del río. Según Carlos Alberto Cuéllar, director de la Corporación Autónoma del Alto Magdalena (CAM), tras un análisis de la operación de la hidroeléctrica se halló que los niveles de oxígeno disuelto se registraron por debajo de los 4 miligramos por litro, una cifra preocupante si se tiene en cuenta que a esa altura el río jamás había presentado indicadores inferiores.

“La situación genera un riesgo potencial muy elevado a la producción piscícola. Además, el tema del turbinado no necesariamente genera una oxigenación del agua como se ha querido creer”, anotó Cuéllar.

No obstante, Lucio Rubio, gerente general de Emgesa, precisó que “con estas descargas de fondo, más lo que entra con el río Páez, se podrá garantizar que haya una mejor calidad del agua y un mejor nivel en el embalse de Betania. De esta forma, no se pone en riesgo la piscicultura”.

Antes de la decisión del juzgado, Emgesa le reconoció a EL TIEMPO que “debido a la falta de movimiento y el estancamiento, el agua se encuentra con una alta carga de nutrientes, lo que aumentó el proceso de descomposición (…), se ha empezado a evidenciar el florecimiento de algas como las cianobacterias y han bajado los niveles de concentración de oxígeno. Además, han aumentado los malos olores en algunos sectores, por el mismo estancamiento”.

Frente a este punto, Santiago Duque, experto en recursos hídricos y quien lideró una investigación sobre los impactos ambientales de la represa a petición de la Anla, en el 2014, expresó que “es muy problemático que Emgesa indique tan rápido que se están presentando cianobacterias, compuestos nocivos para muchos de los organismos que viven con ellas como pequeños animalitos del plancton, peces, y en condiciones muy severas y adversas, que poco se ven y afectan hasta al hombre”.

A esto hay que sumarle que en un estudio que la Universidad Nacional elaboró en el 2013 ya se advertía que en Betania “por mal manejo de la actividad piscícola, se evidencian cianotoxinas en concentraciones preocupantes, según la Organización Mundial de la Salud”, añadió el experto.

José Iván Mojica, coordinador de la Colección Ictiológica del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia y una de las voces más autorizadas en el país en el estudio de peces, asegura que “nadie tiene información sobre la calidad del agua y sus efectos aguas abajo. El Quimbo no se puede prender como se prende un carro”.

Mojica señaló que los malos olores que se están presentando son evidencia de la presencia del ácido sulfhídrico, “un gas nocivo y letal que en concentraciones de menos de una parte por millón (PPM) inhibe la respiración celular de los peces”.

Emgesa fue enfática en señalar que continuará realizando monitoreos de calidad de agua en cuatro puntos aguas abajo del embalse de El Quimbo, “los cuales vienen siendo reportados de forma diaria a las autoridades ambientales y judiciales, así como al gremio piscicultor de Betania. Estos monitoreos miden parámetros como el oxígeno, el PH y la temperatura, entre otros”.

Los expertos recomendaron al Ministerio de Ambiente y a la Anla exigir un análisis técnico a la empresa para mitigar los impactos en los ecosistemas aguas abajo de El Quimbo. El riesgo es alto: nada más el valor de las exportaciones de tilapia alcanzan los 40 millones de dólares.

REDACCIÓN MEDIOAMBIENTE
Escríbanos a laubet@eltiempo.com

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