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Se cumple otro año sin delimitar 21 páramos

Sábado 30 de julio de 2016
Ciencia

Se cumple otro año sin delimitar 21 páramos

Este mes se esperan las resoluciones para tres ecosistemas en áreas de cinco departamentos.

Por:  LAURA BETANCUR ALARCÓN | 

Por la población que vive en él, el Sumapaz es uno de los casos difíciles en delimitar.

Foto: Luis Lizarazo / EL TIEMPO

Por la población que vive en él, el Sumapaz es uno de los casos difíciles en delimitar.

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A 11 días de que se acabe el 2015, uno de los compromisos ambientales más importantes del Gobierno con el país sigue sin cumplirse: delimitar los 21 complejos de páramos que son vulnerables a las actividades como la minería y el avance de la frontera agrícola.

En julio de este año, en medio de la rendición de cuentas de la cartera ambiental, en la que participó el presidente Juan Manuel Santos, el ministro Gabriel Vallejo se comprometió a dejar definidos los límites de estos ecosistemas, de los que depende el agua del 70 por ciento del país.

Sin embargo, para que se definan los polígonos de estos ecosistemas aún falta tiempo. Apenas mañana el Instituto Von Humboldt entregará los documentos técnicos, que son los estudios de las corporaciones autónomas regionales y las recomendaciones científicas para la delimitación.

Con este compendio de datos, la tarea que se avecina es la más difícil: comenzar las mediaciones con las comunidades y otros actores que viven de los páramos y que se verán afectados por las decisiones del Minambiente.

Nada más este proceso tomó, para el caso de Santurbán, cuatro años, y la polémica que despertó la delimitación hoy continúa generando conflictos que estuvieron en manos de los tribunales.

La meta de delimitar los 2’900.000 millones de hectáreas de 36 complejos de páramos en el país, así como de los ecosistemas de humedales, se trazó para el plan de desarrollo 2010-2014, debido a que, tras el fuerte fenómeno de la Niña, que dejó más de 3’290.000 personas damnificadas, se hizo necesario revisar cómo se están gestionando estos ecosistemas.

A partir del 2011, comenzó el esfuerzo para delimitar los páramos a una escala 1:25.000, como lo ordenó la Ley 1450. Sin embargo, como reportó la Contraloría General en su Informe sobre el Estado de los Recursos Naturales y del Ambiente 2014, de esta meta solo se alcanzó el 3,4 por ciento, que corresponde al caso de Santurbán.

“Hemos invertido inmensos recursos humanos y financieros, ya que la información necesaria para identificar desde el punto de vista biofísico a los páramos no existía en el país. Llevamos cuatro años abordando este trabajo”, respondió el Ministerio de Ambiente.

Esta cartera aseguró que hacia septiembre se tendría al menos la resolución para tres páramos de Antioquia, ubicados en los municipios de Sonsón y Belmira; sin embargo, tampoco se han adoptado estas determinaciones por la complejidad que acarrean, debido a que cuando se delimitan los usos del suelo cambian y muchas familias se ven afectadas.

En aras de cumplirle al país, el Ministerio le pidió al Humboldt “acelerar” los estudios en páramos como Sumapaz, Nevados, Sonsón, Belmira, Miraflores y Picachos, porque allí no hay presencia de comunidades indígenas o afrodescendientes, por lo que no se necesitaría de consulta previa para llegar a una resolución. Este proceso sí se debe aplicar para la mayoría de páramos de Nariño, el sur del Valle del Cauca, Huila y Cauca, porque alrededor de 17 páramos se encuentran traslapados con territorios étnicos.

“No son decisiones que se puedan tomar a puerta cerrada. Esa es parte de nuestras recomendaciones. De la delimitación salen afectados. Nuestro enfoque es que haya consideraciones en la balanza. Aunque va a haber impactos sociales muy fuertes, también hay que anteponer todos los beneficios ambientales que genera proteger los páramos”, explica Carlos Sarmiento, coordinador de Insumos Técnicos para la delimitación de Páramos y Humedales del Instituto Humboldt.

Los más problemáticos

De acuerdo con el Ministerio, este mes se dejarían listas las delimitaciones para Farallones, en Valle del Cauca; Paramillo, en Córdoba y Antioquia, y Tatamá, entre Chocó, Valle del Cauca y Risaralda.

Estos tres ecosistemas “están totalmente incluidos en áreas que hoy son parques naturales y donde no habría impactos sociales ni económicos”, explica el Ministerio.

Sin embargo, el caso no es igual para el resto. Los páramos más críticos, y donde se prevé que habrá un conflicto tan álgido como el que hubo en Santurbán, en Santander, son los de Cundinamarca y Boyacá, donde hay una población considerable, asentada tradicionalmente en estos ecosistemas. Es el caso, de acuerdo con el Ministerio, de Guerrero (Cundinamarca) o Sumapaz, el páramo más grande del mundo (abarca áreas de Bogotá, Cundinamarca, Meta y Huila), donde habitan miles de personas que viven de la agricultura o la minería, o donde actualmente hay exploración petrolera.

Lo mismo sucede con el páramo de Pisba, donde hay un fuerte debate por la presencia de minería de carbón.

Precisamente, la organización Greenpeace Colombia viene adelantando una campaña de protección de estos ecosistemas, especialmente en este, de Boyacá, donde ya se han unido cerca de 65.000 personas para erradicar la minería de estos suelos.

“La delimitación es un arma de doble filo porque se hace bajo intereses mineros y no de protección”, señala Silvia Gómez, representante de Greenpeace.

Gómez insiste en que, a la espera de que se delimiten los páramos, estos ecosistemas no pueden quedar desprotegidos.

Por ahora, las licencias y actividades de uso del suelo en páramos se permiten de acuerdo con la cartografía que entregó el Humboldt en el 2012, lo que mitiga en parte las demoras que conlleve delimitarlos.

Un año con límites en Santurbán

El viernes pasado se cumplió un año desde que se dio a conocer la resolución que delimitó el páramo de Santurbán, en Santander, y del que depende el agua de Bucaramanga.

Según el Ministerio de Ambiente, en este tiempo se han invertido 18.000 millones de pesos, que han beneficiado a más de 1.200 familias y han generado 638 empleos.

Además, el Ministerio de Minas dio inicio a proyectos para eliminar el uso del mercurio y el cianuro con la caracterización de 58 unidades de producción minera, las cuales ingresaron al plan de acompañamiento Integral.

LAURA BETANCUR ALARCÓN
Redacción Medioambiente

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