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Por la sequía ya se raciona el agua en 130 municipios del país

Viernes 9 de diciembre de 2016
Ciencia

Por la sequía ya se raciona el agua en 130 municipios del país

Incendios y sequías evidencian el crítico panorama que se viene con el fenómeno del Niño.

Por:  LAURA BETANCUR ALARCÓN | 

Así luce hoy el río Pance, uno de los más afectados por la sequía en el Valle del Cauca.

Foto: Santiago Saldarriaga / EL TIEMPO

Así luce hoy el río Pance, uno de los más afectados por la sequía en el Valle del Cauca.

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Más de 85.000 hectáreas de bosques devastadas por el fuego, 130 municipios con racionamiento de agua, otros 312 –de los 1.123 que tiene el país– vulnerables al desabastecimiento del líquido y ocho departamentos en alerta roja por incendios forestales son solo algunas de las cifras críticas que se registran en Colombia con la intensificación del fenómeno del Niño.

Lo más preocupante, para expertos y autoridades ambientales, es que este fenómeno natural, caracterizado por la disminución de lluvias, ni siquiera ha llegado a su etapa de madurez y podría extenderse hasta marzo del 2016, según el Ideam.

En las últimas dos semanas, por ejemplo, el centrooccidente del país ha sido fuertemente golpeado por las altas temperaturas, especialmente en Huila, Cauca, Nariño, Valle del Cauca, Tolima, Cundinamarca, Risaralda, Caldas y Quindío. En este último, de hecho, se han registrado temperaturas de 35 grados, la más alta en toda la historia.

Los incendios forestales registrados en el año ascienden a 3.400, y el daño provocado representa el 70 por ciento de la tasa de deforestación anual.

Con estas catástrofes el riesgo es que la pérdida en bosques se duplique para este año, según el investigador Álvaro Duque, del departamento de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional. “El 80 por ciento de estos incendios es causado por la mano del hombre. Va desde pequeñas fogatas hasta la práctica de quemas para expandir la frontera agrícola”, aseguró Gabriel Vallejo, ministro de Ambiente.

Pero la amenaza latente está en las fuentes hídricas. Por la falta de lluvias, el Ministerio de Vivienda alertó que más de 300 municipios se encuentran vulnerables al desabastecimiento, debido a que tradicionalmente en temporadas secas se quedan sin agua. Incluso en capitales como Cali ya se está padeciendo razonamientos de este servicio en seis de las 22 comunas, lo que afecta a unos 750.000 habitantes. Además, otros 656 municipios activaron sus planes de emergencia y contingencia para hacerle frente a la problemática.

Hasta marzo

Las autoridades ambientales insisten en que el Niño apenas comenzó a intensificarse. Ómar Franco, director del Ideam, dice que las agencias internacionales de predicción climática han confirmado que existe una probabilidad del 95 por ciento de que tal fenómeno se extienda hasta el primer trimestre del 2016, momento que coincidiría con la regular temporada seca.

Por ahora, con el aumento de la temperatura del Pacífico y su acoplamiento con los vientos atmosféricos, se espera que para diciembre el Niño llegue a su punto máximo y hacia febrero y marzo comience a decaer. “Hay que hacer el mejor aprovechamiento de las lluvias de octubre y noviembre, cuando históricamente llueve más en el país. Sin embargo, los ciudadanos no pueden bajar la guardia y creer que el Niño no está sucediendo porque ven algo de lluvia”, explicó.

Falta gestión

Más allá de la ocurrencia del Niño, de acuerdo con el reciente Estudio Nacional de Aguas, del Ideam, el país ya tenía identificado que 318 cabeceras municipales pueden presentar desabastecimiento. Esto podría afectar a una población aproximada de 11’530.580 habitantes en ciudades como Chiquinquirá, Paipa, Neiva y Palmira.

“Están coincidiendo las zonas donde más presión las poblaciones les han hecho a las microcuencas con las que ahora se están viendo afectadas por las sequías”, anotó Franco, quien además señaló que ha habido una mala gestión del recurso hídrico, por lo que un fenómeno como el Niño, que se puede prever, causa tanta afectación.

Una muestra evidente de esta mala administración es que cerca del 70 por ciento de la población, que se ubica en las regiones Andina y Caribe, utiliza solo el 23 por ciento del agua superficial que tiene el país, es decir, la demanda del recurso hídrico está sobrepasando los mismos límites de la oferta natural.

Maryluz Mejía, presidente de la Asociación Colombiana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (Acodal), sostiene que dentro del gremio de los prestadores del servicio de acueducto y alcantarillado hay temor por la temporada de sequía que se avecina y agrega que las debilidades financieras y técnicas de los pequeños prestadores dejan vulnerables a cientos de municipios que se abastecen de microcuencas, por lo que hace falta una gestión desde el alto Gobierno que concentre la administración del agua.

Mejía añade que, aunque se habla de un ahorro de agua y energía por parte de los ciudadanos, no se puede perder de vista que apenas el 8 por ciento del agua que se demanda en el país es para consumo y que el resto se divide entre los sectores productivos como la agricultura y la ganadería, que también deberán hacer un uso más cuidadoso del líquido vital en los próximos seis meses.

Comida y luz más costosas

Los efectos del verano comenzaron a sentirse ‘en forma’ en el sector agropecuario. Por ejemplo, desde el segundo trimestre del año los ganaderos comenzaron a desplazar sus animales a zonas con mayor oferta de agua y forrajes; sin embargo, ante la gravedad de la sequía, muchos optaron por la venta y sacrificio de los animales; así, vacas avaluadas entre $ 1,5 y $ 2 millones están vendiéndose a precios muy bajos.

Ahora, la disponibilidad de agua en los distritos de riego está haciendo que los arroceros del Tolima cambien de cultivo por otros que demanden menos agua.

Así, ante la escasez que se presente en la oferta de agua podrían comenzar a subir los precios de los alimentos, pues se encarecen los costos de producción.

Según XM, firma que opera el mercado eléctrico, si las condiciones deficitarias de aportes a los embalses se mantienen, progresivamente se irá generando más energía con centrales térmicas, buscando que al inicio del verano el nivel de estos esté en el 66 por ciento.

Al usar más energía térmica el precio sube e incide en su valor en bolsa, al cual están más expuestos los comercializadores de tres zonas en particular. Según Acolgén, gremio de los generadores de energía, estas áreas son Cali (46 por ciento), Cundinamarca (17,5 por ciento) y la Costa Atlántica (15 por ciento).

Según XM, entre el primero y el 16 de septiembre el precio promedio de la energía en bolsa llegó a 259,5 pesos por kilovatio hora, nivel superior en un 41,2 por ciento al promedio de todo agosto.

LAURA BETANCUR ALARCÓN
Redactora de Medioambiente

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