Crímenes e intentos de paz con el Eln, repaso a 51 años de guerra

Crímenes e intentos de paz con el Eln, repaso a 51 años de guerra

El 2000 fue el año en que cometieron mayor número de acciones ofensivas y cuando hubo más víctimas.

Abecé del proceso que se iniciará con el Eln

Como las Farc, el Eln completa 52 años de guerra.

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Archivo / EL TIEMPO

06 de marzo 2017 , 09:02 a.m.

El Eln carga un estigma histórico: el de frustrar, a punta de disparos, cualquier intento serio de negociación. Así se evidencia al analizar las cifras del Centro Nacional de Memoria Histórica entre 1978 y 2015, en cuatro de los delitos de mayor impacto cometidos por esa guerrilla: asesinatos selectivos, secuestros, masacres y ataques a bienes civiles.

Según los datos, el año en que cometieron mayor número de acciones ofensivas y cuando han dejado más víctimas fue el 2000, con 1.165 personas afectadas. Le siguen, en su orden, el 2001, el 2002, 1998 y 1999 (ver gráficos).

Paradójicamente, el periodo comprendido entre 1998 y 2002 fue cuando más parecía aclararse el panorama en cuanto a negociaciones entre el Estado y esa guerrilla. Tanto el gobierno de Ernesto Samper (1996 y 1998), quien logró sentar a esa guerrilla en Maguncia (Alemania), como el de Andrés Pastrana (1998 a 2002), que les reconoció el estatus político, dieron pasos para lograr que los ‘elenos’ pasaran de las armas a la política.

Pero esa guerrilla respondió con violencia y perdió por completo su credibilidad. El 19 de octubre de 1998, apenas tres meses después de que se declararan abiertas las conversaciones en Maguncia, el Eln atacó el oleoducto de Machuca, en Antioquia. La acción dejó como resultado 70 personas calcinadas. Este hecho es recordado por ser uno de los más atroces que ha cometido ese grupo armado ilegal.

Lo mismo sucedió con el gobierno de Pastrana. Pese a que se hablaba de acercamientos, ese grupo armado ilegal comenzó una estrategia de secuestros masivos. El primero fue en abril de 1999, cuando plagiaron a más de 30 pasajeros de un avión Fokker de Avianca. Muchos debieron pagar fuertes sumas de dinero para ser liberados.

Luego, el 30 de mayo, entraron a una iglesia en La María, en plena ciudad de Cali, y se llevaron a 180 personas. Muchas de ellas duraron hasta seis meses en cautiverio. También es recordada la retención ilegal de más de 70 personas en los estaderos turísticos del kilómetro 18 de la vía Cali-Buenaventura.

Y las cifras muestran esa realidad. Desde 1996 hasta 2000 se presenta un fuerte incremento de acciones como el secuestro, que es el delito que más ha cometido históricamente esa guerrilla y el que mayor número de víctimas ha provocado: los plagios subieron 391 % al pasar de 192 a 942 casos reportados. Algo similar ocurre con las masacres, que pasan de una sola reportada en 1996 a siete registradas en el 2001.

Las acciones armadas coinciden también con el fortalecimiento del Frente de Guerra Oriental del Eln (conocido también como ABC), que hasta hoy sigue siendo la estructura más numerosa y activa de esa guerrilla. Según el estudio ‘El ABC del Eln’, publicado en el 2015 por la Fundación Ideas para la Paz, entre 2000 y 2001 esta estructura de la guerrilla buscaba presionar al Gobierno de Pastrana con el fin de lograr una zona de desmilitarización en el Magdalena Medio para un eventual diálogo.

“El Frente de Guerra Oriental registró los niveles más elevados de actividad armada, lo que evidencia que la estructura siguió las instrucciones impartidas por el Comando Central, que a nivel nacional se expresaron en que el Eln alcanzó el pico más alto de su accionar en toda su trayectoria. Ese escalamiento tuvo que ver, principalmente, con acciones de sabotaje que buscaban presionar la desmilitarización de una zona para llevar a cabo la ‘Convención Nacional’, en un eventual proceso de paz con el gobierno de Andrés Pastrana”, señala el informe.

Y agrega el documento que “al incremento del accionar armado del Frente de Guerra Oriental se sumó un mayor número de secuestros entre 2000 y 2001, cuyas víctimas fueron políticos locales, contratistas y trabajadores de las petroleras. El secuestro político de funcionarios municipales adquirió un especial significado, ya que el Eln buscaba incidir en sus decisiones o forzarlos a renunciar en caso de no someterse”.

Luego, dice el informe, hay tres factores que provocan el declive de las acciones militares y el debilitamiento de esa guerrilla: la ofensiva y expansión paramilitar entre el 2003 y el 2010, la política de Seguridad Democrática del entonces presidente Álvaro Uribe y el enfrentamiento con las Farc por el control territorial tras la desmovilización de las Auc.

Y si bien durante el gobierno de Álvaro Uribe se adelantaron encuentros exploratorios y acercamientos en los que mediaron desde el entonces presidente de México Vicente Fox hasta el fallecido mandatario venezolano Hugo Chávez -tras 26 meses-, nunca se logró pasar a una fase definitiva ni acuerdos concretos en cuanto a secuestrados y desminado, dos puntos claves para avanzar en las conversaciones.

Ahora, con el presidente Juan Manuel Santos, se logró concretar una agenda definitiva y el inicio de conversaciones formales. Un paso que los otros gobiernos no lograron, en parte, por la terquedad y el belicismo del Eln. Ojalá esta vez la historia sea diferente.

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