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Mayo 11 de 2008

La extraña dama (El otro lado)

La dama de Troya busca todo lo que funciona: melodrama al extremo, paisaje del bravo llano, actores de prestigio y guiños de cultura local.

Un producto bien pensado pero que no emociona y no termina por funcionar. ¿La historia? Poco que decir, poco que predecir, poco que suspirar, nada que esperar. Demasiada fórmula para que sea cierto que es melodrama. Lo paradójico es que en esta telenovela RCN se dedica a buscar desesperadamente ese melodrama que siempre le es esquivo. Así, intenta un amor contrariado y rabioso entre digna pobre y torpe rico; se inventa infidelidades de cuerpo, desnudez y pasión extrema en jóvenes y viejos; presenta maldad infinita pero sin motivo por parte de casi todos los personajes; para cumplir con la fórmula tiene a un bufoncito de chiste flojo y poco aporte a la historia; para escandalizar la moralina, se inventa una torpe relación entre un hombre y tres amantes. La fórmula está pero no convence, no termina por inventar su propio verosímil.

Los actores, casi todos de nombre reconocido, lo cual no es sinónimo de que actúen. Cada uno intenta un acento llanero que no existe, todo termina en una exhibición de gomelería y exceso de "o sea" (¡mil disculpas a los llaneros!). La falta de propuesta actoral hace que todo sea disparejo, una buena actuación (la Umaña) es opacada por el patético tedio de su contraparte (Andrés Juan); una seducción simple (la niña Acosta) se aburre con el hombrecito musculoso que anda semidesnudo para esconder su falta de talento. El exceso de desnudez femenina y de excitación neuronal sin macho que valga la pena expulsa la emoción melodramática. El problema: actuaciones demasiado disparejas para crear el verosímil de la historia.

Valioso, digno y gustoso el hecho de volver al rabioso llano, de estar otra vez en territorio de verdad, de contar la vida de la comarca nacional. El paisaje, los colores, la realización se ven bonitas y estimulantes en una televisión que se volvió de falso cartón y ausencia del sabor visual de nuestro territorio. Este tono regional en la realización refresca e invita a verla.

La dama de Troya no termina convenciendo. Verla de vez en cuando es divertido pero todos los días cansa. "A esta dama le falta perrenque", dijo Carolina. Y es verdad.

ÓMAR RINCÓN
CRÍTICO DE TELEVISIÓN
orincon61@hotmail.com

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