Valerie & Laura, la noticia / El otro lado
Por: ÓMAR RINCÓN |
Laura Moreno y Valerie Domínguez.
Foto:Ómar Rincón analiza la exposición mediática de los casos: Valerie Domínguez y Laura Moreno.
Dos mujeres han sido protagonistas de las noticias en Colombia. Y es que cuando ellas llegan, el rating sube. La gente se emociona. Tiembla el país. La justicia se convierte en espectáculo. ¿Qué pasa? ¿Justicia mediática? ¿Mediática justiciera?
Laura Moreno, niña bonita de universidad bien, luce siempre desafiante y genera rabia clasista. Los medios deciden que es culpable.
Y los abogados, más que esgrimir argumentos, juegan en los medios. Dicen que no quieren obstruir la justicia, pero ganan sus casos en la pantalla: en los medios, uno es culpable hasta que se demuestre lo contrario.
Válerie Domínguez actúa en su vida real dos de sus papeles de ficción: El último matrimonio feliz y Los hombres las prefieren brutas.
Y los medios no quieren hacer show, pero lo hacen. Y el fiscal se enardece contra la bella. Y el juez habló con el corazón: "Él no quiso perder el subsidio y usó a su ingenua y enamorada novia".
La Fiscalía, con estos shows mediáticos, esconde los grandes casos de corrupción. Una Fiscalía de agache frente a los grandes asuntos de país aparece excesiva frente a la farándula.
Tanto que para Válerie, la Fiscalía nombró cuatro fiscales: querían
show a costa de ver sufrir a la bella, ser celebrities a costa del amor y ganar rating con su ineficiencia.
Y todo bien en lo mediático. A los medios solo les sirve el rating y para ganarlo buscan a la bella, verla sufrir, y a los periodistas les encanta denunciar aunque sea a una reina.
Y más cierto aún es que a la gente le gusta el morbo, el sadismo y el voyerismo por ver a las ricas y famosas sufrir. Y por eso las redes sociales se enconan contra ellas.
Pero la verdad tampoco es tan grave. Aquí, los medios y la ciudadanía han sido suaves. Estos escándalos en España, Inglaterra, Estados Unidos o Perú tendrían seguimiento minuto a minuto, día a día, morbo a morbo.
En Colombia, la pornomiseria de la farándula por ahora es leve, suave y se hace con sentimiento de culpa.
ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión
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