El hombre tras el vino que enamoró al rey Juan Carlos de Borbón
Por: VÍCTOR MANUEL VARGAS | 4:53 p.m. | 18 de Febrero del 2012
Foto: EL TIEMPO
Entrevista con uno de los productores más emblemáticos de la famosa Ribera del Duero.
El día que lo llamaron por teléfono para contárselo, no se lo creyó y colgó. Pensó que era una broma. Pero no, era verdad, y no solo eso: un tremendo honor. El rey de España, don Juan Carlos de Borbón, acababa de decir públicamente que Carmelo Rodero era una de sus bodegas preferidas.
Eso fue en el 2010, pero el año pasado, el rey se lo volvió a decir, aunque esta vez mirándolo a los ojos y en medio de lo más selecto de los productores de Ribera del Duero: una de las regiones que han hecho famoso al vino español en todo el mundo.
El homenajeado es un sencillo hombre de campo que no pasó por universidad alguna, pero que tiene una visión, una capacidad de emprendimiento y una pasión por lo que hace sencillamente envidiables. Comenzó vendiéndoles paja a los agricultores de su comarca, a pesar de que su padre le dijo que estaba loco, adquirió su primer viñedo a los 17 años, le vendió sus uvas durante años a la mítica bodega Vega Sicilia y hoy es uno de los productores más reputados y premiados de Ribera del Duero.
Su nombre es Carmelo Rodero, el mismo de su bodega, y le gusta venir a Colombia por tres razones: "La calidez de su gente" y sus "ganas de aprender sobre el vino", y porque tiene la convicción de que aquí el vino se abrirá camino en una forma importante. EL TIEMPO conversó con él en Bogotá.
¿Su familia hacía vinos?
Vengo de una familia de agricultores. Y aunque mis abuelos hacían vino en lagares, era solo para su consumo. Yo fui el primero que se dedicó a esto en serio. Comencé a plantar viñas a los 17 años y muy pronto me salí de la cooperativa del pueblo, porque propuse hacer vinos de mayor calidad, pero nadie me hizo caso. Y después de muchos años de venderle mis uvas a Vega Sicilia (una de las bodegas ícono de España), en el 88 tomé la decisión de hacer mi propia bodega. En 1991 sacamos nuestra primera añada.
¿Cómo definiría el estilo de vinos que le gusta hacer?
A mí me gusta hacer vinos que, de un lado, sean contundentes, que te llenen la boca y que muestren estructura y potencial de fruta, pero, al mismo tiempo, que sean sumamente elegantes y equilibrados y que puedan ser bebidos con facilidad.
¿A qué atribuye tanto premio y reconocimiento en tan corto tiempo?
Son varios factores. Primero, que hacemos vinos a partir de un clon autóctono de la zona, un tempranillo que nos da una uva más concentrada. Segundo, el terruño. Tercero, porque usamos un sistema de vinificación propio, que patentamos y que nos permite extraer entre el 60 y el 70 por ciento de la pepita de la uva, lo cual nos facilita eliminar muchos taninos verdes. Cuarto, que rara vez sobrepasamos los 4.000 kilos de uva por hectárea, pues para mí está muy claro que la cantidad riñe con la calidad.
¿Qué tanto ha incidido la incorporación de su hija, elegida entre los 10 mejores enólogos jóvenes de España?
Es lo más importante que le ha pasado a nuestra bodega. Con Beatriz, que estudió enología en Burdeos, hemos dado un giro. A mí me gustaban los vinos más clásicos, más contundentes, pero Beatriz, que es una profesional muy preparada, nos está llevando a vinos más complejos, más elegantes, más modernos. Y todo esto sin perder nuestra esencia.
¿Y no hay peleas entre el papá bodeguero y la hija enóloga?
Las diferencias son inevitables en un mundo tan subjetivo como el del vino, pero tenemos una relación inteligente: cada uno escucha el punto del otro y al final siempre llegamos a un acuerdo.
¿Qué vino de Ribera del Duero le da envidia?
En Ribera hay muchos productores de buen nivel, pero si tengo que escoger uno diría que la bodega Vega Sicilia me genera una envidia sana, porque ha logrado mantener una calidad extraordinaria a lo largo de los años.
¿Qué significa para usted que el rey de España haya mencionado a su bodega como una de sus preferidas?
Una gran recompensa a años de trabajo y sacrificio, y un gran estímulo.
¿En alguna ocasión ha tenido la oportunidad de hablar con el rey sobre su vino?
El año pasado, en la inauguración de la nueva sede del Consejo Regulador de Ribera del Duero. Y la primera frase suya cuando me presenté como Carmelo Rodero fue: "Ese vino me gusta, ese vino me gusta".
Vanguardia en Ribera
¿En qué cosas están innovando?En variedades, porque si bien estamos seguros de que la variedad reina de nuestra región es el tempranillo, esta se puede mejorar haciendo buenos 'coupage' con pequeñas cantidades de otras variedades. Algunas de ellas, incluso, no están permitidas en Ribera del Duero, pero las tenemos en forma experimental.
¿De qué estamos hablando: de Syrah, de Petit Verdot?
No quisiera hacer grandes comentarios de esto, porque después se pueden generar polémicas. Pero hemos informado al Consejo Regulador de la Denominación de Origen, que está barajando la posibilidad de abrir el número de variedades permitidas. Nosotros hemos obtenido resultados francamente extraordinarios y creo que esta apertura sería buena para los vinos Ribera del Duero. Aunque, insisto, el 60 ó 70 por ciento es y seguirá siendo tempranillo, que es nuestra uva y debe prevalecer.
¿Y la crisis?
"A pesar de que el 65 por ciento de nuestra producción la vendemos en España, en el último año hemos logrado aumentar en un 15 por ciento nuestras ventas. Creo que mientras sigamos apostando por alcanzar la mejor calidad posible, el público seguirá bebiendo nuestros vinos".En tres datos
- 120 hectáreas de viñedos en Pedrosa de Duero.- 14 años, tiempo que le vendió uvas a la bodega Vega Sicilia.
- 9 meses de barrica tiene su vino 'Roble'.
Víctor Manuel Vargas
Editor de Domingo de EL TIEMPO
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