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'Viva el planeta', los diez años de 'Dr. Krápula' con nuevo disco

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Mario

Mario Muñoz, el vocalista, es un símbolo del movimiento roquero del país.

Cuando el despertador suena, a las seis y media, Mario Muñoz ya está levantado. Eso pasa todas las mañanas en su casa. Los días comienzan temprano y pueden acabarse muy tarde en la noche.

El cantante de Doctor Krápula es un roquero particular (por lo menos si del estereotipo del roquero se trata). Madruga, no trasnocha, no sabe tocar ningún instrumento y -como él confiesa- no canta bien.

Pero Mario, sin voz educada ni maestría en un instrumento, tiene algo más. Algo que lo hizo estar convencido, desde que era adolescente, de que su vida sería la música.

Nació en Bogotá hace 33 años y pasó su niñez en el barrio 'Quirinal'. De ahí la familia se mudó a otra casa y luego a otra, vivieron en tantas partes de la ciudad como en colegios se matriculó: Mario estudió cada año de primaria en un plantel diferente. Al final, se detuvo en el Miguel Antonio Caro, pero sin que acabara su pelea con el salón de clase.

Para poder soportar hasta su grado de bachiller, Mario se concentró en las cosas que le interesaban, siempre alejadas del aula: armar el equipo de fútbol, por ejemplo; ser capitán de la selección de básquet o formar parte de un comité ecológico. "Cualquier cosa que significara no estar en clase", dice.

Desde entonces, su objetivo era crear un grupo de rock. El gusto musical no fue algo que le viniera de familia: su papá es un abogado ambientalista y su mamá, una abogada penalista. En su casa, de hecho, no había un instrumento musical. Y, sin embargo, él quería ser músico.

Empezó a estudiar Diseño Industrial porque sus padres le pidieron que estudiara una "carrera seria". Muy pronto se pasó a Diseño Gráfico y luego dejó la facultad. "La universidad me quitaba tiempo para desarrollar mi proyecto -dice Mario-. Yo sabía que iba a vivir de la música. No tenía idea cómo, sobre todo si iba a ser roquero en Colombia. Pero estaba seguro de que ahí iba a dejar una huella". Para entonces, ya había conocido al grupo con el que más adelante conformó Doctor Krápula.

***

Diez años después de darle vida a la banda, Mario ha cumplido su objetivo. Ha vivido de su música. Doctor Krápula es un caso curioso entre los grupos roqueros del país: lo conocen hasta quienes no siguen su música. "Desde el principio tuvimos claro que no queríamos una banda para tocar en bares ni ser los más chéveres del parche -explica Mario-. Queríamos llenar un hueco que había en el rock nacional, queríamos denunciar cosas y representar a la gente".

No ha sido fácil. En el camino han sufrido robos, estafas, han tenido problemas con antiguos mánager, con disqueras. El grupo ha estado a punto de acabarse por lo menos tres veces, "siempre por razones externas porque los integrantes no hemos tenido un problema de ego o de plata, nada", agrega.

Han tenido que abrirse espacio en un terreno en el cual Colombia nunca ha sido fértil. Muñoz explica que el rock en el país fue un movimiento que nació tarde respecto del boom de la música tropical. "No ha tenido la fuerza de otros países latinos, como México o Argentina. Hace una década empezó a materializarse, aunque todavía con desventaja en emisoras y disqueras".

Las disqueras convencionales, para él, piensan el negocio como en los años 80 sin entender los nuevos canales de difusión. "Siguen creyendo que se trata de poner una canción a sonar en la radio y esperar a que los discos se vendan", dice. Y eso que a Krápula le va bien en las emisoras. Sus temas suenan, aunque los que los han llevado a ganarse premios (diez premios Shock de la música, cuatro premios Nuestra Tierra, tres nominaciones en MTV Latinos, una nominación de 40 Principales en España) han sido los de contenido menos comercial.

Los mensajes que envía Krápula son directos: "Preferimos vivir de una campaña como la de 'No fumar es la actitud' que cantar para Coca-Cola, por ejemplo. Nos han propuesto giras con petroleras y las hemos rechazado. No cantamos una cosa para ser payasos en otra. Eso ha hecho que vivamos felices, con impacto en una generación, sin tener mansión en Miami".

-¿Como Juanes, por ejemplo?

-El buscó una opción y triunfó -responde Mario-. Como roquero, tuvo una de las bandas más importantes en la historia del país. Siento que hoy, después de liberarse de un gran peso, vuelve a lo que inicialmente quiso ser. En un momento no entendí su decisión, pero después, sí. Y tiene todo mi respeto.

Mario ve el camino como una serie de opciones en las que se tiene que elegir. A la banda le han puesto maletas llenas de dólares sobre la mesa, pero con la condición de que digan cosas que no quieren. La respuesta ha sido no. "Cuando llegamos a un mes difícil de plata, decimos, uy, hubiera caído bien ese dinero, pero sabemos que eso es algo que se paga caro", dice Muñoz.

A él le gusta presentar su agrupación como una banda gestora del movimiento artístico consciente de América Latina. Han conformado una fundación para apoyar a los que comienzan en el camino que ellos conocen, con el propósito de que no desistan en la mitad de la carrera, como tantos. "Uno viaja por el país y ve a músicos increíbles, pero enciende la radio y está atestada de mediocridad. Es algo absurdo".

***

En el nuevo disco, el cuarto, titulado 'Viva el planeta', Mario se presenta como el 'subcantante'. Dice que es un juego con 'Marcos', el subcomandante mexicano. Pero también es una forma de dejar claro que su voz no es la de mayor calidad, ni siquiera es el que mejor canta entre los integrantes de la banda. "Soy la voz del grupo, así que creo que finalmente lo hago bien", y eso que mejor hace es el contacto con el público cuando el grupo está en vivo. La calidad de su voz pasa necesariamente por su carisma.

No tener la voz educada, y forzarla de la manera en que lo ha hecho (más el vicio del cigarrillo, que tuvo por varios años), lo llevó a enfermarse de las cuerdas. Le aparecieron unos nódulos que tuvieron que operar hace cinco años. A partir de ahí, las recomendaciones de cuidado que ha seguido con rigor: dormir lo más que pueda, dejar el cigarrillo ("un vicio del que me arrepiento") y comer bien. No consume ningún alimento después de las 6 de la tarde, dejó el picante y casi siempre comparte un plato con su esposa, no come uno completo.

Mario es casado con una diseñadora industrial que viaja con él cada vez que puede. Se casaron en el Jardín Botánico de Bogotá, de día, sin trago, con sus amigos tocando y las palabras de un pastor. Su esposa es cristiana. Mario, por su parte,cree en "un Dios con muchos rostros, de todas las razas y más grande que cualquier libro o doctrina".

Le agrada caminar. Andar a pie por la ciudad. Le gustaría usar más el transporte público, pero le pasa algo curioso: se sube a un bus y la gente le cuestiona por qué monta en eso, le preguntan qué hace ahí. "Para mí, montar en bus es una experiencia: tengo que prepararme a responder preguntas, a firmar autógrafos, a tomarme fotos. No voy sentado viendo por la ventana".

Esto le pasa sobre todo cuando lleva pañoleta, que se le ha convertido en una especie de marca (de hecho, en la entrevista no la traía puesta y, cuando llegó el momento de las fotos, la sacó de su bolsillo y se la puso). "Antes usaba gafas oscuras para cantar, como manera de identificarme. Pero sentí que debía darle la cara la gente, mirarla a los ojos. Así que elegí la bandana, que se ha vuelto mi símbolo".

Como en una de las canciones más conocidas del grupo (El pibe de mi barrio), a Mario le gusta el fútbol. Trata de jugar lo más que pueda, de armador, el mismo puesto que podría decirse que ocupa en la banda. Tanto él como los demás integrantes de Doctor Krápula (Niko Cabrera, Germán Martínez, David Jaramillo, Sergio Acosta) saben que Mario es a quien siguen las cámaras, a quien buscan para entrevistas, a quien reconocen para autógrafos. "Lo sabemos. Hemos hablado mucho de eso, aunque no es cosa que nos traiga problemas. Sin embargo, sí nos interesa que se vea a Doctor Krápula como colectivo". Lo dice. Pero él también sabe que tiene algo más. Eso mismo que lo hizo estar seguro de que lograría concretar su sueño de infancia.

Doctor Krapula

Viva el planeta

La banda estrena disquera con el nuevo álbum, el sello independiente Star Arsis.

Y se mantiene en sus temas de compromiso social. Juanes colabora en un corte.

María Paulina Ortiz
Redacción EL TIEMPO

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