Últimas Noticias de Colombia y el Mundo - ELTIEMPO.COM

Últimas Noticias

Ver más últimas noticias

Patrocinado por:

El estrés también tiene buena cara

Por: REDACCIÓN VIDA DE HOY | 8:54 p.m. | 17 de Abril del 2011

Santiago Rojas

El estrés puede ayudar a las personas a cumplir sus metas, a alcanzar propósitos y a tener compromisos con la vida. Cuando es negativo, afecta considerablemente la salud humana.

Foto: Juan M. Vargas

En su último libro 'Desestrésate', Santiago Rojas explica cómo manejar el estrés.

Además, Rojas explica cómo reacciona el organismo frente a lo que sucede y cómo las relaciones interpersonales sanas y el buen sentido del humor serán siempre un buen antídoto contra la angustia.

En su nuevo libro Desestrésate, el médico paliativista Santiago Rojas aborda uno de los principales enemigos del cuerpo y la mente en el mundo moderno: el estrés. Rojas ha estudiado homeopatía y esencias florales. Ha escrito libros y dado conferencias sobre crecimiento personal, apoyo al paciente terminal y el duelo y sobre el empleo de terapias alternativas y complementarias. Además, es profesor en varias universidades del país.

Desde su óptica, plantea una serie de propuestas para enfrentar el estrés y para aprender a reaccionar ante las situaciones de la vida.

¿Qué es el estrés?

Es una respuesta automática y natural del organismo ante cualquier situación amenazadora o desafiante, sin importar que sea del mundo exterior o interior; es la forma en que se prepara para enfrentar el problema. El médico austriaco Hans Selye acuñó el término y lo definió como el síndrome general de adaptación, o sea el medio instintivo de protección ante presiones físicas y emocionales, e incluso ante el peligro.

¿Qué tan grave es sufrirlo?

Por su naturaleza, el estrés no es malo en sí mismo; sin embargo, cuando es muy intenso en una persona, se mantiene por mucho tiempo o se desencadena ante estímulos que no lo requieren, afectan la salud y el bienestar, en todos los aspectos.

¿Cómo se manifiesta?

Cuando es crónico o no se logra la adaptación adecuada, sus manifestaciones pueden ser múltiples y simultáneas. En el plano emocional, puede haber temor, oscilaciones del ánimo, turbación, prisa, irritabilidad, tristeza, culpa, rabia, envidia y desconfianza, entre otros; afecta la capacidad de concentración y la toma de decisiones, y hace que la gente incurra en autocríticas excesivas, olvidos, preocupación por el futuro y pensamientos repetitivos. En cuanto al comportamiento, pueden presentarse alteraciones del habla (tartamudez), problemas de expresión, llanto, reacciones impulsivas, risa nerviosa, rechinar de dientes, apretar las mandíbulas y movimientos involuntarios (tics)... El apetito y el sueño se alteran, hay malestares digestivos y dolores de espalda y de cabeza, entre otros; se bajan las defensas, por lo cual hay riesgo de resfriados e infecciones frecuentes; cansancio, respiración acelerada, taquicardia, palpitaciones, temblores y boca seca. El estrés, además, favorece el consumo sin control de sustancias estimulantes (como el cigarrillo), y de alcohol, fármacos y drogas.

¿Se puede erradicar el estrés?

Como se trata de una respuesta automática y necesaria para la adaptación, no es posible. Eso no quiere decir que no se pueda controlar y hacerlo manejable.

¿Se puede decir que el estrés es necesario?

Se necesita la respuesta del organismo para adaptarse correctamente; es necesario un poco de estrés para desempeñarse mejor en actividades como el deporte, la música, el trabajo, el estudio, y las relaciones interpersonales. Sin él, sin la intención de alcanzar una meta, probablemente la mayoría de las personas no se levantarían temprano ni se esforzarían para llegar al trabajo o al estudio a tiempo; tampoco terminarían sus proyectos ni cumplirían sus compromisos ni afrontarían la mayoría de sus problemas.

¿Qué hacer con el estrés?

Lo primero a tener en cuenta es que el estrés no es algo que esté en el medio ambiente y nos ataque. Es producto de la interpretación que, con base en nuestras habilidades e historia personal, le damos a una situación a la que nos enfrentamos. Eso quiere decir que cada persona tiene un papel activo en su estrés. Por eso es claro que es posible vivirlo en su manifestación favorable.

¿Hay un estrés bueno y uno malo?

Sí. Ante cualquier demanda externa o interna aparece el estrés; si nos adaptamos obtenemos estrés favorable, o eustrés; si no, caemos en el distrés o estrés desfavorable. Ambos son respuestas naturales y automáticas e incluso, en algunos ámbitos académicos se acostumbra el uso de estos nombres; sin embargo, solo se mantuvo el común denominador del término estrés y se lo asoció a su connotación desfavorable, ignorando su faceta positiva. Cuando hay eutrés la persona responde de manera creativa, positiva y afirmativa, lo que le permite resolver, de manera objetiva, las dificultades que se le presenten, al tiempo que desarrolla sus capacidades y destrezas y adquiere experiencia.

¿Y el distrés?

Ocurre cuando se supera la capacidad de resistencia del organismo, sin que exista una adecuada adaptación. Esto genera tensión física y psíquica que, de persistir, altera la salud general y quema, literalmente, a la persona. Ahí aparecen el cansancio emocional, la irritabilidad y la pérdida de motivación. Esto conlleva, además, una valoración negativa de sí mismo y de su trabajo.

¿Es cierto que el estrés malo acorta la vida?

Investigaciones recientes muestran que llegar a 100 años de edad en condiciones adecuadas puede depender en buena parte de la personalidad del individuo. Su historial, los sucesos decisivos en su vida, su capacidad de adaptarse a las situaciones estresantes y la forma en que las afronta son fundamentales para lograr esa longevidad.

¿Qué estrategia propone para el manejo del estrés?

La llamo el triángulo del estrés. Consiste en reconocer al agente estresor en toda su manifestación, la forma como nos adaptamos y el sistema de soporte externo nos ayuda a aliviarlo. Por ejemplo, en el caso de un niño que es amenazado por un perro, el agente estresor es el perro, el mecanismo de adaptación es salir corriendo y el soporte son los brazos de la madre. Saber con exactitud qué nos tensiona de la oficina, de la ciudad, del vuelo en avión, de una relación personal o de lo que sea, nos permite poner en práctica mecanismos para adaptarnos a este factor, como técnicas de respiración adecuadas, y buscar el soporte externo que nos ayude.

¿Por qué la respiración?

La actividad física y mental alteran el ritmo de la respiración, y viceversa. La respiración lenta, pausada y abdominal, o sea la que utiliza el diafragma, es una herramienta poderosa y al alcance para retomar el control y hacerles frente a las presiones.

¿Cómo manejar el estrés en el trabajo o en el estudio?

Hay que tener, conscientemente, una fantasía favorable de esas actividades y sus ámbitos. Se logra poniendo atención en algo que nos motive del lugar y de las personas, así sea pequeño, y darle más importancia a eso. Ya en el lugar hay que estar comprometido con lo que se hace y tratar de disfrutarlo. Si además las dificultades que se presenten se asumen como retos, se afrontan y se resuelven, al final la relajación surgirá como respuesta natural y merecida.

¿Qué otras claves antiestrés recomienda?

Fortalecer el sentido del humor, orar o meditar (son medios profundos para calmar y aquietar la mente y un espacio para abordar la vida y reflexionar con menos tensión y pesimismo); practicar actividad física, de tres a cuatro veces por semana y mantener relaciones interpersonales basadas en el afecto y la cordialidad (los amigos y las parejas suelen ser sistemas de soporte necesarios en muchos momentos de tensión extrema y dan gozo a la vida). Aprender a descansar por momentos cada día y por periodos cortos a moderados varias veces al año; conocerse mejor cada día, pues así puedo uno utilizar sus fortalezas mejor y aprender a mejorar las debilidades. Todo lo que ayude a mejorar la autoestima de una manera saludable le dará más gozo y bienestar en la vida. Ah... y por último, no tomarse muy en serio la vida, de todas maneras no se sale vivo de ella.

REDACCIÓN VIDA DE HOY

Herramientas

Publicidad

Paute aquí

Patrocinado por:

ZONA COMERCIAL

Paute aquí

Reportar Error

¿Encontró un error?

Para eltiempo.com las observaciones sobre su contenido son importantes, permítanos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de la Casa Editorial El Tiempo (CEET). Por favor, incluya su nombre y correo electrónico para informarle del seguimiento que le hemos dado a su observación.

Los campos marcados con * son obligatorios.

*
*
*

Respuesta

Recordar clave

Recordar clave

Por favor, escriba la dirección de correo electrónico con la cual se registró.