Llega el director de cine Héctor Babenco para ser jurado en Cartagena
Por: SOFÍA GÓMEZ G. | 9:37 p.m. | 22 de Febrero del 2012
Babenco lleva 37 años de carrera en el cine. AFP
Foto:En la competencia de ficción de la edición 52 del Festival Internacional de Cine de Cartagena.
Al contestar el teléfono de su casa, en São Paulo (Brasil), su primera frase, después de saludar, da cuenta de su entusiasmo: "Pregúntame sobre lo que tengas curiosidad". Una rareza en este hombre que tiene fama de abominar las entrevistas.
A pocos días de viajar a Cartagena, para oficiar como jurado de la competencia de ficción de la edición 52 del Festival Internacional de Cine, que empieza este jueves, el director y guionista argentino-brasileño dedicó unos minutos para hablar con EL TIEMPO. "Me gustan las entrevistas, cuando el entrevistador es inteligente. Cuando veo un brillo en el ojo de la persona que me pregunta, me entusiasmo", comenta. Tiene 66 años y una filmografía de diez títulos, con historias que reflejan crudas realidades sociales y una densa psiquis en sus personajes.
Muestra de ello es El pasado , del 2007, la última película que produjo con Gael García como protagonista. "Sí, es una película mórbida, que está entre El bebé de Rosemary y un melodrama mexicano; es la historia de los celos de una mujer demente. Trabajar con un personaje masculino frágil, verlo sufrir por cosas del corazón, me pareció que era un personaje descuidado en la cinematografía, porque estamos acostumbrados a ver a los hombres como los que deciden, los fuertes, los que mandan", asegura el realizador.
La experiencia con El pasado no fue la mejor, porque le vendió los derechos de distribución a Capital Films, en Londres, que se declaró en bancarrota; eso impidió que la cinta llegara a las salas de cine por fuera de Argentina y Brasil, los países productores.
"Tuvo una confección muy feliz, pero con un final medio trágico porque la película no caminó, quedó bloqueada (...). A mí me da un aprieto en el corazón de saber que Gael, que se entregó con tanta fuerza y honestidad a hacer la película, vio que el proyecto no salió de esos dos países. Aunque ya lo conversamos muchas veces, me siento un poco triste", comenta Babenco, que se reencontrará con García en la Heroica, pues el mexicano es otro de los invitados.
Aunque nació en Buenos Aires, en una familia de inmigrantes judíos, Babenco "se siente el director de cine más brasileño de todos", como le dijo a la prensa a mediados de los 90. Su llegada a Brasil ocurrió en 1969, cuando ni siquiera había terminado el bachillerato. Allí trabajó como fotógrafo hasta reunir el dinero para rodar su primer largo, O Rei da Noite , en 1975. Sin embargo, el reconocimiento llegaría con Lúcio Flávio, o Passageiro da Agonia (1977) y Pixote: A Lei do Mais Fraco (1981), esta última cinta sobre los niños brasileños que viven en la miseria.
"Recuerdo que después de Pixote apareció una película colombiana llamada Gamín (de Ciro Durán), que era muy parecida a la mía. Lamentablemente, es el único referente que tengo del cine colombiano", comenta Babenco.
En inglés, pero no en Hollywood
Más allá de odiar las entrevistas, a Babenco lo saca de casillas la imprecisión. "Yo nunca trabajé en Hollywood, hice películas en inglés, que es diferente, porque no fueron producidas ni distribuidas por los estudios -corrige con vehemencia-. No tengo nada en contra de Hollywood, pero decir eso es una denominación equivocada".Se refiere a Ironweed (1987), que contó con Meryl Streep y Jack Nicholson en los papeles centrales; Jugando en los campos del Señor (1991), una superproducción que se rodó en el Amazonas, con Tom Berenger y Kathy Bates, y la multipremiada El beso de la mujer araña (1985), que obtuvo un premio Óscar para su protagonista, William Hurt, y otras tres nominaciones, así como cuatro postulaciones para los Globos de Oro y una más a la Palma de Oro en el Festival de Cannes.
El beso... parecía la cima de la carrera de Babenco, luego de tener a la crítica y al público sintonizados. De hecho, fue una de sus producciones más accidentadas, después de que le diagnosticaron un cáncer linfático que le impidió terminarla. El filme salió avante gracias a la intervención de su productor, el neoyorquino David Weisman.
Babenco no habla de su enfermedad, cuyo tratamiento no evitó que siguiera trabajando, y que se curó cuando recibió un trasplante de médula, en 1995. Él prefiere enfocarse en su cine, que, en su mayoría, ha hecho con recursos propios o de sus amigos. "Difícil es levantarse en la mañana, abrir la ventana y ver la realidad. Eso es dificilísimo", asegura el director, que tuvo un revés con la crítica cuando estrenó Corazón iluminado (1996), rodada en Argentina, pero que se reivindicó siete años más tarde al presentar Carandirú (2003), la película brasileña más vista de todos los tiempos, con más de 5 millones de espectadores. Babenco permanece buena parte de su tiempo en casa, escribiendo sus guiones. En el 2013 rodará en Río de Janeiro Ciudad maravillosa , y espera producir en inglés Tigre, tigre . También trabaja en un montaje teatral, basado en una novela francesa llamada Hell.
En Cartagena también participará en el taller 'El séptimo y los otros tres', que ahonda en la relación del cine con la música, la literatura y la fotografía. "Ser jurado es simplemente seguir los sentimientos que tienes en relación con el impacto que una película te ha provocado, independientemente de la nacionalidad o de si conoces al director. Es un compromiso de ética, con el respeto que uno tiene por el cine y con el respeto que uno quisiera que tuvieran con las películas propias en situaciones semejantes", asegura.
Sofía Gómez G.
Redacción Cultura y Entretenimiento
Otras noticias hoy
Top de noticias
Patrocinado por:




